Vacuna rusa: las primeras dosis llegarían en diciembre a América Latina

Para el último mes del año esperan tener los primeros millones de dosis de la vacuna rusa elaborados y poder abastecer a esta región de manera más continua desde enero
Para el último mes del año esperan tener los primeros millones de dosis de la vacuna rusa elaborados y poder abastecer a esta región de manera más continua desde enero Fuente: Reuters
Martín De Ambrosio
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19 de octubre de 2020  • 17:50

La principal vacuna rusa en carrera contra el coronavirus, bautizada Sputnik V y desarrollada por el Centro de Investigación Gamaleya de Moscú podría tener sus primeras dosis en América Latina hacia diciembre. Así lo afirmó esta mañana Kirill Dmitriev, director general del Fondo Ruso de Inversión Directa, encargado de la financiación del proyecto, en una conferencia por Zoom titulada "Sputnik V. Ventajas de la vacuna rusa y perspectivas de cooperación con los países de América Latina", de la que participó LA NACION. Para el último mes del año esperan tener los primeros millones de dosis elaborados y "poder abastecer a esta región de manera más continua desde enero". De todos modos, se ratificó que la prioridad de la producción será para la población rusa.

Dmitriev agregó que está a punto de cerrar acuerdos con la Argentina y Perú para la provisión de vacunas, como los que ya tiene firmados con México y Brasil, información que desde el Ministerio de Salud de la Nación confirmaron, aunque sin mayores detalles. En el país gobernado por Jair Bolsonario, la empresa Union Chemical será la encargada de la producción, según se mencionó.

No obstante, esa producción sudamericana no estará disponible en el corto plazo. "Recién comenzamos el proceso de transferencia tecnológica, algo que llevará meses", admitió Dmitriev. Además de Brasil, Sputnik V se producirá en otros lugares del mundo como la India y Corea del Sur. "En general, son asuntos que llevan su tiempo, en promedio de cuatro a seis meses, pero intentaremos hacerlo más rápido e iniciar todo en diciembre", agregó. A diferencia de las otras vacunas en carrera, que buscan alrededor de un 50% de efectividad, la de Gamaleya espera llegar al 70% u 80%.

Además de los 60.000 participantes de los ensayos en Rusia, Bielorrusia, Emiratos Árabes y Venezuela, entre otros, la Sputnik V se está aplicando a grupos reducidos de trabajadores de la salud y personas de riesgo. Aunque se preguntó durante la conferencia, no se dieron datos precisos de a cuánta gente se está aplicando sin la aprobación oficial ni el final de la fase III.

Las distintas estrategias

Dmitriev -que en estos días desafió al experto de Estados Unidos Anthony Fauci por sus dudas sobre el desarrollo- defendió el uso de plataforma con adenovirus debido a que ya está probada desde hace años y no es una técnica nueva como la que usa el ARN mensajero (de las compañías norteamericanas Pfizer y Moderna y la alemana CureVac). "Usaremos dos dosis con distintos vectores virales en cada caso, lo que nos da la expectativa de tener una inmunidad de hasta dos años", dijo. Y agregó que hasta ahora el 10% de los participantes de los ensayos reportaron hipotermias y debilidad tras la inyección, "pero no tuvimos que suspender los ensayos como otras candidatas", algo que ha sucedido con Johnson & Johnson y AstraZeneca (si bien se trata de eventos no necesariamente relacionados directamente con la vacuna, por protocolo es preciso hacer las verificaciones).

Del encuentro virtual también participó Denis Logunov, director adjunto de Gamaleya, quien dio otros detalles técnicos. Dijo que tienen previstas dos formulaciones, una de las cuales es más fácil de transportar porque requiere menos frío. Consultado por las posibles desventajas de la Sputnik V, explicó que son "pocas". "Entendemos que los humanos conforman un grupo más heterogéneo que los animales (en los que se hacen las pruebas previas) y una posibilidad es que en el conjunto puedan aparecer imprevistos, por eso los ensayos se hacen con miles de personas", señaló y agregó que hacia mediados de noviembre esperan tener gran cantidad de datos para compartir con colegas de todo el mundo.

Esas pocas semanas de recolección de datos fue criticada por algunos especialistas por ser un plazo demasiado exiguo. "Para algunos es poco, para otros es mucho", se había defendido Alexander Gintsburg, director general de Gamaleya, en entrevistas previas. "Esperamos una inmunidad duradera, pero dependerá de lo que pasa con el resto de la sociedad, el nivel de circulación y demás", añadió Logunov hoy.

Como algunas estimaciones indican que quizá la inmunización general comience hacia marzo, se le preguntó a Logunov si podía haber alguna interferencia con la vacunación anual de la gripe en el Cono Sur. Aunque dijo que "no hay conflicto entre las vacunas", apuntó que sería conveniente que hubiera entre dos y cuatro semanas entre ambas aplicaciones "para inducir una mejor respuesta inmunológica".

Más allá de los ensayos, los científicos del Instituto Gamaleya y algunos políticos rusos accedieron a la vacuna como parte de la intención de generar confianza más allá de gráficos, estadísticas y publicaciones en las revistas especializadas. De hecho, además de la hija del premier Vladimir Putin, Dmitriev contó que sus padres de 74 años recibieron las dosis "y mostraron gran cantidad de anticuerpos", contó. En intervenciones previas, había añadido que él y su esposa también la habían recibido y solamente habían tenido un poco de fatiga y fiebre.

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