
Vecinos cercados por una discoteca
Colocaron vallas y precintaron veredas en cinco manzanas para impedir desmanes, pero no funcionó
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Los fines de semana, por la noche y hasta la madrugada, en la zona de Belgrano comprendida por las avenidas Congreso y Del Libertador, y las calles Roosevelt y Arribeños parece que hubiera sucedido una catástrofe.
El panorama que ofrecen esas tres manzanas es lo más parecido a un operativo policial: esquinas cortadas con vallas y patrulleros con sus balizas encendidas, veredas precintadas por las que no se puede caminar y uniformados con handys, que recorren las calles una y otra vez.
Cualquiera podría imaginar que allí pasó algo serio, pero no: semejante despliegue es ni más ni menos que el operativo de rutina para controlar a casi un millar de jóvenes que concurren a la discoteca El Sublime, situada en Manuel Ugarte 1640, en Belgrano C.
Los vecinos de la zona viven permanentemente al borde de un ataque de nervios. Hace casi dos años que los disturbios callejeros que originan los jóvenes que concurren al local bailable no los dejan dormir. Desde noviembre de 1997 reclaman una solución al gobierno porteño y a la policía.
Bataholas nocturnas
"Esto se ha convertido en tierra de nadie. Esta discoteca convoca a centenares de jóvenes que provocan todo tipo de disturbios y peleas callejeras. Rompen botellas, gritan frente a las ventanas de las casas y, si uno se queja, encima le rompen los vidrios", arrancó Carlos Bloise, de Ugarte al 1600.
Oscar Bossio, otro sufrido vecino al borde de la resignación, afirma: "Es imposible vivir aquí. Las propiedades se desvalorizaron el 30 por ciento. Muchos quieren vender, pero pocos quieren comprar. Lo de las vallas no resultó. Estamos perdidos".
Cuando se enteraron de que La Nación iba para allá, se corrió la voz entre los vecinos y más de una veintena se instaló frente a la majestuosa y amplia discoteca.
"Ya no sabemos qué hacer; la Policía Federal, nada. El Gobierno de la Ciudad,nada. Vamos a pedir ayuda a la justicia porteña, a ver si un juez puede hacer algo para solucionar el problema que para nosotros es grave", sostuvo Adriana Basabé, un poco más optimista.
Pero lo curioso del lugar es el dispositivo que se monta los viernes y sábados para intentar evitar el escándalo.
"Es la primera vez que pasa algo así en un barrio porteño: cerrar un sector con vallas para intentar evitar el caos juvenil, no hay precedente. ¡Y encima no funcionó!", se quejó Bloise.
La idea original de cortar el acceso a calles y veredas surgió de una reunión entre vecinos, policías de la comisaría 51a. y autoridades municipales.
"Probamos con este sistema, pero no dio resultado. Los problemas siguen igual, los chicos no respetan nada y como en su mayoría son menores, la policía no quiere intervenir", agregó Basabé.
El dispositivo genera además problemas en el tránsito. Circular un sábado a la noche por Monroe se ha transformado en un desafío sólo apto para valientes: los vehículos circulan a paso de hombre y centenares de jóvenes invaden bares y quioscos en busca de un trago antes o después del boliche.
Curiosamente, esta vez los vecinos no se quejan de lo que pasa dentro de la discoteca. "Afuera no se escucha la música, parece que han adaptado bien la acústica del local", agregó Bloise. Pero en los inmuebles linderos no opinan igual. En la importadora de perfumes Sena Argentina se les cayó un cielorraso por las fuertes vibraciones y en la vivienda lindera hacia Montañeses se rajó la medianera.
Exigirán más vigilancia
Desde el gobierno porteño, el subsecretario de Gobierno, Jorge Enríquez, dijo que se va a exigir a los dueños de la discoteca que contraten más vigilancia privada o que consigan policía adicional, "sobre todo en el horario de salida de la discoteca, que es cuando hay más problemas".
A la hora de aplicar sanciones, el funcionario agregó: "También estudiaremos la posibilidad de aplicar el Código de Convivencia Urbana, cuyos artículos 72 y 73 contemplan sanciones por ruidos molestos y por daños a la propiedad".
Ahora, el temor de los vecinos crece con la proximidad de las fiestas de fin de año y la celebración del nuevo milenio.
"Hay baile casi todos los días. Llegan jóvenes en colectivos desde el norte del conurbano y desbordan toda la zona: estamos condenados a no dormir", fue la lapidaria conclusión de Oscar Bossio.
Vida vecinal
- Mañana se concretará un viejo pedido de los vecinos de Villa Lugano:culminará la remodelación del tradicional cine El Progreso, de Riestra 5651.
La sala, inaugurada en 1933, tiene 4000 m2 y gracias al programa de Recuperación de Cines de la Secretaría de Cultura porteña y a la empresa Autopistas Urbanas, que aportó los 60.000 pesos que demandó la obra, abrirá sus puertas a partir de las 20.
Se amplió el escenario y se adaptó la pantalla a los nuevos equipos de proyección.
- Hoy, a partir de las 11, la Asociación Amigos de los Espacios Verdes convoca a una concentración de vecinos en el parque Sarmiento para insistir con la reapertura del predio que se encuentra clausurado por el gobierno porteño.
Alejandro Molinari, presidente de la entidad, dijo que están dispuestos "a derribar las puertas encadenadas y recuperarlo para el uso público", si el Gobierno de la Ciudad no toma posesión del predio.





