
Vecinos de Belgrano acusan a la Ciudad por las inundaciones
La obra está paralizada desde marzo
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Cada vez que el cielo se encapota sobre Buenos Aires, los vecinos de Belgrano temen que se bata un nuevo récord en materia de lluvias y que el barrio vuelva a quedar sumergido bajo un metro y medio de agua.
No es para menos. Tal como ocurrió durante la tormenta de anteayer, al menos cuatro veces al año las calles de la zona quedan convertidas en correntosos ríos que arrasan con autos, árboles y todo lo que encuentran en casas y comercios.
En Belgrano, la historia de los anegamientos es tan conocida como las incumplidas promesas de soluciones.
"Hace tres años se anunció un plan de obras para que los arroyos que corren por debajo de la ciudad no se desbordaran. Pero en Belgrano la obra quedó paralizada. Ayer, las autoridades dijeron que el barrio se inundó porque no se pudo recolectar la basura. Es mentira: se inunda porque ellos no hacen las obras", aseguró Norma Ordóñez, que integra la Comisión de Damnificados del Arroyo Vega.
"Vamos a demandar a Fatala (Abel, secretario de Obras y Servicios Públicos porteño) por incumplimiento de los deberes de funcionario público", anunció Ordóñez.
La obra a la que hace referencia la vecina fue anunciada oficialmente en 1998 por el entonces jefe de gobierno porteño, Fernando de la Rúa.
Promesas incumplidas
Luego de una serie de estudios del Instituto Nacional de Ciencia y Técnica Hídrica se llegó a la conclusión de que los barrios más bajos de la ciudad se inundan porque los arroyos entubados corren por debajo de la metrópoli al punto del desborde: cada vez que llueve más de 30 mm en una hora -límite de escurrimiento de los sumideros porteños- los arroyos salen de sus cauces y afloran a la superficie.
Eso ocurre con el Vega, que corre bajo Blanco Encalada hasta desembocar en el Río de la Plata, a la altura de la Ciudad Universitaria. Al menos cuatro veces al año, el arroyo emerge y convierte Belgrano en Venecia.
El plan de la Ciudad para terminar con los anegamientos consiste en la construcción de canales aliviadores paralelos a los cursos de agua entubados para que la ciudad pueda aumentar su capacidad de desagüe.
Las obras del canal aliviador del Vega -que comenzaron hace dos años y debían haber sido concluidas en ocho meses- están paralizadas desde marzo último. Ocurre que el conducto que debe construirse por debajo de la avenida Monroe sólo avanzó 400 metros desde Ramsay hasta Artilleros porque los frentistas se oponen a que la obra pase por allí, ya que sus casas no se inundan.
"Los vecinos de Monroe son muchos más que los de Blanco Encalada, pero estamos buscando una solución intermedia. Por ejemplo, que el conducto llegue hasta el cruce con Libertador y que luego descienda hasta lo más bajo de la cuenca para no molestar a los vecinos. Estamos evaluando nuevas opciones", dijo Gabriel Ciriabeni, subsecretario de Obras y Mantenimiento porteño.
"Reiteradamente, Fatala prometió reunirse con nosotros. Nos dijo que la obra se reanudaría a más tardar el 22 de septiembre último, pero no pasó nada. Y como se acerca la temporada de inundaciones, vamos a buscar respuesta en la Justicia", amenazó Alicia Schomolter, que vive en Blanco Encalada al 2200.
"Las autoridades atribuyen lo que pasó un fenómeno climático o a que no se recogió la basura, pero lo cierto es que éste es un problema que tiene solución: la que ellos propusieron. Tienen que poner manos a la obra de una vez por todas", reclamó la frentista María Teresa Figueroa. "En este punto de la ciudad vivimos como isleños: siempre mirando el cielo, atentos a que no se nuble, a que el pronóstico no anuncie un alerta meteorológico. No bien aparece una nube negra empezamos a llamarnos para avisarnos, para estar preparados y resistir una nueva inundación. Pero las soluciones nunca llegan", dijo Ordóñez, que vive en Moldes 2412.





