
Verano 2014: el desafío de convivir con otros en vacaciones
En la costa es común que varias familias o grupos de amigos compartan casa; una práctica divertida, pero con riesgos
1 minuto de lectura'

PINAMAR.- Es el sello característico de este y otros balnearios. Aquí las vacaciones no se pasan solos. Ya sea con amigos, con otras parejas, con otras familias o con la propia familia extendida y su prole de sobrinos, abuelos y nietos. Por estos días miles de familias que pasan sus vacaciones en la costa argentina eligieron compartir su descanso con otros. Ocurre que aquí, más que en ningún otro lado, se veranea con propios y ajenos.
Aquí, las hileras de reposeras en la playa se vuelven infinitas. Siempre hay lugar para una silla más. Así son las vacaciones de las familias Meynet y Carlini, que este año decidieron pasar las vacaciones juntos en Pinamar. Pero no son sólo las dos familias. A medida que avanza la tarde, los amigos de los hijos, los compañeros de rugby, los nuevos amigos de la playa. La carpa que alquilan en Terrazas del Alba se colma de adolescentes que se suman al grupo original, que ya suma unas 15 personas.
"La clave para pasarla bien es que se respeten los tiempos de cada uno", opinan Marisa y Héctor Meynet, padres de Pilar, de 12 años y Alvaro, de 14. "Uno viene a descansar y es fundamental que además de poder estar con otros encuentre el espacio para estar con su propia familia y desconectarse", sintetiza Marisa. También alojan a los amigos de sus hijos, Tobías y Manuel, los dos de catorce años.
Julio Carlini es padre de Gian Luca, de 14, y de Abril, de 11. "Para nosotros, vacaciones significa poder pasar tiempo con los amigos. Hay noches en las que cenamos todos juntos y otras en las que cada uno hace su vida. La clave para la buena convivencia es que cada uno se sienta libre", apunta.
En sólo una semana que llevan de vacaciones, el grupo de multifamilias que lidera Sergio "El Turco" Khabie lleva tres asados multitudinarios. A la mesa son unos 22 invitados, todos hambrientos. Sergio es empresario textil. ¿Su especialidad en la parrilla? "El matambrito de cerdo", proclama el coro de sus habituales comensales. Por estos días, Sergio y su mujer, Marina, pasan sus vacaciones con sus cuatro hijos, Marcos, de 16, Lucía, de 13, Juaco, de 6, y Momi, de 5. Pero el descanso también se comparte con la pareja de Julián y Carolina y sus tres hijos. También están Tomás y Marcela Pérez, con otros cuatro hijos adolescentes. El grupo se completa con amigos de los hijos y algún novio.
"Hace siete años que venimos juntos. Todos los años, las parejas hablamos y definimos el destino. Y siempre terminamos viniendo a Pinamar", explica Marina. Es decir, que la convivencia está probada. ¿Cuál es el secreto del éxito? Sergio lo resume sin vueltas: "Que nuestras mujeres son amigas entre ellas. Si no, se matarían", dice entre risas.
¿Cómo surgió la idea de compartir el descanso? Hace siete años, un grupo de madres de un jardín de San Isidro decidieron organizar unas vacaciones juntas. Y la experiencia fue exitosa y ya se replicó en siete oportunidades. ¿Qué ocurre si alguno del grupo anuncia que se irá solo, por ejemplo a Punta del Este? "Lo expulsamos del grupo", dicen ellas al unísono. Y no quedan dudas de que así será.
Una típica postal de Pinamar es la de familias con adolescentes a las que se les adosan los amigos de sus hijos, que se quedan a dormir o que adoptan la casa familiar como "la base de operaciones".
Pero también están las familias con hijos adolescentes que eligen Pinamar porque saben que es el destino que hará que sus hijos más crecidos sigan yendo de vacaciones con sus padres.
Es el caso de los Rodenas, los Lo Celso, los Giménez, los Granato y los Borzone. "Salimos juntos por primera vez cuando nuestros hijos tenían cuatro años. Hoy esos chicos tienen 22", resume Andrés Rodenas, de 49 años, casado con Carolina y padre de Clarisa, de 22, y de las mellizas María y Josefina, de 20.
"En octubre nos hablamos y organizamos las vacaciones. Nos ponemos de acuerdo en la fecha y todos reservamos. La idea es que los chicos vengan con nosotros. Que sigan viniendo. Y creo que lo hacen porque es Pinamar", dice Pablo Rodenas, casado con Marcela y padre de Cecilia, de 23, Ezequiel, de 21, y Lucía, de 18.
El método es cada uno en su casa. Después se comparte el día en la playa, que arranca muy temprano. Luciana Lo Celso, de 23 años, hija de Juan y Sandra, coordina el grupo de los que madrugan y salen a correr. "Corremos ocho, de los 23 que somos en total en el grupo. No está mal la convocatoria", dice Luciana. Después, se instalan en la playa, en un balneario de la zona norte de Pinamar y allí se quedan hasta que el clima diga basta.
¿Salen a correr y adoptan vida sana? "No, sólo corremos para tener calorías a favor y poder comer más en el asado de la noche", bromea Andrés. Cuando se le pregunta si en tantos años no surgieron problemas de convivencia, él revela tres claves: "Cada uno en su casa. Hay que ser muy generoso. Y la principal, no se comparte heladera".
Hay días en que los grandes se juntan en una de las casas a cenar y los adolescentes en otra y después organizan su propia salida. Otras noches cada uno come en su casa y después salen a tomar café juntos. Todo depende de las ganas.
Sin embargo, organizar para salir de vacaciones con otra familia o grupo de amigos, con quienes uno tiene buena relación, puede no ser la elección más feliz. Quienes participaron de una experiencia similar saben que no es sencillo el acople, aunque cada uno tenga su casa y su espacio propio, y que no pocas veces se termina instalando un "efecto Gran Hermano", en el que todos están nominados a abandonar la casa.
"La gente quiere alquilar una casa para estar igual o mejor que en la suya. Quieren estar cómodos", explica Silvia Valente, propietaria de la inmobiliaria homónima de Pinamar. Es frecuente que la casa se sobrecargue, sobre todo cuando es alquilada por familias con hijos adolescentes, que invitan a sus amigos a pasar unos días, pese a que el chalet que se contrató tiene capacidad para seis personas.
"El efecto de estar con desconocidos o con conocidos tóxicos puede arruinar las vacaciones. Es recomendable conocer bien a las personas con las que vamos a viajar. También, resguardar la intimidad de cada grupo, no intentar hacer todas las actividades juntos", dice la doctora Mónica Cruppi, especialista en vínculos y miembro didacta de la Asociación Psicoanalítica Argentina (APA).
1
2Cómo viajo en CABA: así se usa el mapa interactivo para saber cómo llegar a una dirección en subte, colectivo o caminando
3Revelador hallazgo: un fósil patagónico cambia la perspectiva sobre un enigmático grupo de pequeños dinosaurios carnívoros
4“¿Está dentro del espectro?”: cómo se llega al diagnóstico de autismo y cuáles son los desafíos


