
Veredas rotas, un problema sin solución
La responsabilidad es, generalmente, del frentista; el gobierno porteño intimó a más de 4000 consorcios; pocos resultados
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Baldosas sueltas, raíces de árboles que elevan las aceras y dificultan la circulación, y rampas en mal estado son un problema diario para los millones de transeúntes de la ciudad de Buenos Aires.
Es que cerca de 1.140.000 metros cuadrados de veredas de la ciudad -sobre 18 millones de metros cuadrados- están rotos, abiertos o necesitan alguna refacción, según los relevamientos del gobierno porteño. De ese número, un millón le corresponde a la comuna.
Reparar cada metro cuadrado cuesta, en promedio, 66 pesos.
La responsabilidad del mantenimiento, según el artículo 1° del Código de Edificaciones de la ciudad, es del frentista -propietarios o copropietarios-, con excepción de los espacios públicos, las escuelas, los hospitales, los organismos públicos, y de aquellas veredas que estén levantadas como consecuencia del crecimiento de las raíces de los árboles.
"Por eso se diseñó un plan de reparación de veredas que tiene el objetivo de arreglar 250.000 metros cuadrados por año durante cuatro años, con una inversión anual de 15 millones de pesos", explicó a LA NACION Lía María, subsecretaria de Obras y Mantenimiento de la Ciudad.
Los barrios más perjudicados
Los barrios más afectados son Barracas, Nueva Pompeya, Villa Soldati, Villa Lugano, Mataderos, Liniers, Villa Pueyrredón, Villa Urquiza, Saavedra y Coghlan. Pero el microcentro, San Telmo e incluso las peatonales Florida y Lavalle también tienen problemas (ver aparte).
"Por acá no se puede caminar. Y si llevás el carrito con el bebe, tenés que ir esquivando las baldosas flojas. Ni hablar del estado de las rampas", se quejó Florencia Montenegro, que vive en Villa Urquiza.
Como Florencia, cientos de vecinos reclaman por arreglos o refacciones en las veredas porteñas. Según datos del centro de denuncias del gobierno, un promedio de 350 vecinos llaman por mes por este tipo de problemas. Desde 1999, los reclamos han sido más de 40.000.
"El problema es que hay que discutir en cada caso las responsabilidades de mantenimiento. El vecino muchas veces culpa al Estado y no sabe que la vereda es responsabilidad del frentista", indicó Lía María.
En ese punto coincide Osvaldo Loisi, de la Liga del Consorcista: "Las ordenanzas que complementan el código (de Edificación) tienen más de 50 años. Y es cierto que muchas veces los copropietarios ignoran que es su responsabilidad. Sin embargo, las administraciones, en general, son bastante responsables con respecto a este tema, porque si alguien se cae en la vereda los juicios por daños y perjuicios pueden ser fabulosos".
Independientemente de la responsabilidad del mantenimiento, los peatones tienen que sortear baldosas que obstaculizan su transitar. Según se informó desde el gobierno, para poder solucionar el problema se intimó a más de 4000 propietarios, entre los que figuran empresas de servicios privatizados, comercios, constructoras y consorcios de edificios, para que arreglen las veredas.
"Con las empresas de servicios, en general, no hay mayores problemas, porque ellos tienen que pedir un permiso para abrir la vereda y después de finalizada la obra tienen un plazo de 48 horas para cerrarla. El problema surge con las obras en construcción o con las aperturas clandestinas, que no quedan registradas. Lo que pensamos ahora es hacer un monitoreo constante que permita, mediante un software que ya está diseñado, entrecruzar esos datos y actualizarlos permanentemente", dijo Pedro López, director general de Obras Públicas de la Ciudad.
Una vez que reciben la intimación, los propietarios tiene un plazo de 60 días para arreglar las aceras. Cumplido ese período, son pasibles de una multa.
"Acá hay que aclarar una situación que es una realidad: ante la inacción o ausencia del Estado, el frentista dice "si el Estado no repara las veredas, por qué lo voy a hacer yo". Y eso es lo que estamos tratando de revertir", admitió López.
Las zonas turísticas afectadas
La gran afluencia turística en la ciudad de Buenos Aires se ve perjudicada por la rotura o el mal estado de las veredas. El casco histórico de la ciudad, San Telmo y las peatonales Florida y Lavalle son un ejemplo de los lugares más transitados por los visitantes.
"Acá también hay un problema de planeamiento urbano y de mantenimiento. En muchas veredas hay raíces de árboles que levantan las baldosas porque ese árbol no corresponde al planeamiento o está mal mantenido. Y el mismo problema ocurre con las luminarias y el desramado", dijo Lía María, subsecretaria de Obras y Mantenimiento del gobierno porteño.
"En la zona del microcentro y del casco histórico, que le corresponden a la Dirección de Casco Histórico, se están arreglando las veredas. Con ellos planeamos, en los próximos dos meses, renovar todas las veredas de la Avenida de Mayo, desde Plaza de Mayo hasta la plaza Lorea", continuó.
Con las peatonales, el problema es otro. "Florida fue diseñada para que circularan peatones. Como después fueron instalándose allí entidades bancarias, pasan camiones de caudales y transporte pesado que las baldosas no soportan. Existe un problema de planeamiento. Los trabajos en esa zona ya empezaron", indicó Pedro López, director de Obras Públicas.
Adoquines
- Vestían pecheras del Gobierno de la Ciudad, manejaban una camioneta supuestamente afectada al plan de bacheo y levantaban, pico en mano, adoquines de las calles de La Boca. Pero no eran empleados comunales, sino dos delincuentes que fueron detenidos por la Policía Federal cuando habían cargado un millar de adoquines. Personal de la comisaría 26a. los detuvo al descubrir que no tenían ninguna orden de trabajo y que en su camión Ford F-9000 pensaban llevar las mil piedras cargadas a un country para decorarlo.
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