Villa Roccatagliata: escrachan a los vecinos que pararon la obra

La histórica casona que desató la polémica
La histórica casona que desató la polémica Fuente: LA NACION - Crédito: Ricardo Pristupluk
Valeria Musse
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26 de abril de 2018  • 16:17

Un mensaje telefónico puso en alerta a Dora y otros vecinos y organizaciones sociales. Sus nombres y direcciones particulares estaban expuestos a la vista de cualquier transeúnte, en la via pública. Habían sido "escrachados" en dos carteles de chapa que rodean a la Villa Roccatagliata, en el barrio de Coghlan, como los supuestos responsables de la paralización de un proyecto inmobiliario .

La cuestionada obra no sigue adelante porque así lo resolvió la Justicia a fines del año pasado luego de considerar que hubo falencias en la aprobación de los planos. Ahora, las personas damnificadas presentaran una denuncia por hostigamiento.

"Primero, fue el impacto y el desconcierto. Pero está claro que se trata de una intimidación y un intento de amedrentar a cualquier otro grupo que reclame sus derechos", opinó Dora Young. Es una de las seis vecinas del barrio, junto con dos organizaciones, que fue involucrada en este acto fuertemente repudiado.

Años atrás, cuando se conoció que en los alrededores de la vieja casona Roccatagliata se construirían dos torres, un grupo de vecinos de Coghlan, acompañados por la ONG Basta de demoler y la Asociación Amigos de la estación Coghlan, presentó una acción de amparo para que la obra no se realizara. Querían que, en cambo, se creara un parque y un centro cultural en el pintoresco inmueble. Pero el recurso fue rechazado y los trabajos prosiguieron trás algunos meses de suspensión.

El cartel que apareció en la obra
El cartel que apareció en la obra

Actualmente, los esqueletos de las torres, ubicados en el predio de Balbin y Zapiola, están a medio terminar. La obra se encuentran totalmente detenida. En 2016, el entonces legislador Gustavo Vera (Bien común), solicitó una acción de amparo, que recayó ante el juzgado en lo contencioso administrativo y tributario N° 8, para que se interpusiera una medida cautelar contra el avance de la construcción. El demandante cuestionaba los permisos que otorgó el gobierno para tal obra. La Justicia hizo lugar y declaró la nulidad del registro y aprobación de los planos, con la consiguiente paralización de las obras.

Aunque el gobierno porteño y la responsable del proyecto Palacio Roccatagliata S.A. apelaron la decisión, en octubre del año pasado los magistrados de la Sala III confirmaron la sentencia de primera instancia y fundamentaron la decisión aludiendo que los planos de la obra fueron aprobados por un supuesto exceso en las facultades de la administración.

Los carteles que aparecieron a comienzos de esta semana, que se sumaron sorpresivamente a los que ya tapiaban el predio, se refieren a las "personas que se oponen a la continuidad de la obra y responsables del estado de abandono de la zona" y estan firmados por los "compradores autoconcocados".

Compradores

El proyecto, aunque inmerso en un sinfín de idas y vueltas judiciales, logro captar a más de 250 compradores, muchos de los cuales abonaron durante varios años, con cuotas de entre 30 mil y 50 mil pesos, la totalidad o gran parte del valor de los departamentos. Ante esta última decisión judicial que obligó a detener las obras, y con sensaciones encontradas, un grupo de 45 adjudicatarios inicio un proceso legal tanto contra la sociedad anónima Palacio Roccatagliata S.A. como contra el gobierno porteño como responsables de la situación de desamparo en la que quedaron quienes apostaron por un proyecto.

"Queremos que quede bien en claro: los compradores repudian estos carteles. No hubo ninguno de mis representados que participara de esta idea. No hay ningún problema con los vecinos", enfatizó el abogado Facundo Etchenique. Destacó que hubo magistrados que intervinieron en la causa y "fueron tajantes" por lo que "nosotros exigimos respuestas a la desarrolladora y al gobierno porteño". Fuentes de Palacio Roccatagliata S.A. dijeron que "no pusimos esos carteles y nos sorprendimos de que estaban". Dijeron repudiar su colocación y agregaron que "los mandamos a sacar".

Isabel D'amico, otra de las vecinas expuestas, está disgustada y siente impotencia: "Estan poniendo en riesgo a nuestras familias". Aclaró que los vecinos demandantes no tienen nada en contra de los compradores damnificados. Al contrario, "es una pena que los hayan embaucado con un proyecto que estaba mal desde el principio y que afectó el sueño de muchas familias". Mañana, las personas afectadas por este "escrache" presentaran ante la fiscalía de Saavedra una denuncia penal por intimidación y hostigamiento.

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