
Violenta fuga de presos de una comisaría de San Isidro
Cuatro delincuentes limaron barrotes, tomaron a un subcomisario de rehén y huyeron; los policías dijeron que fueron sorprendidos.
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Tomaron la decisión y lo hicieron sin mayores impedimentos: luego de limar dos barrotes de una celda, realizar un boquete, reducir a los policías que debían custodiarlos, robar seis armas y tomar como rehén a un subcomisario, cuatro presos se fugaron ayer de la seccional 1a. de San Isidro.
Según informaron fuentes policiales, el hecho ocurrió a las 3, cuando cuatro detenidos, con un frondoso prontuario, lograron escapar de uno de los tres calabozos de la comisaría, situada en Alsina 90. Y protagonizaron una fuga que podría convertirse en el guión de una película de acción norteamericana.
Los prófugos fueron identificados por la policía como Flavio Bartolomé, que se encontraba arrestado por robo calificado; Juan Amarilla, por robo calificado de automotor; Ariel Bustos Medina, por robo calificado y privación ilegal de la libertad, y Luis Navarro, que estaba preso por robo y violación de la propiedad. Este último, ayer, debía ser trasladado a declarar a los tribunales de San Isidro.
Navarro estaba alojado en el calabozo de la comisaría de San Isidro desde el viernes último, mientras que los otros tres compartían la celda desde hace dos meses. Las dos celdas restantes eran ocupadas por otros 12 delincuentes, que no quisieron sumarse a la huida.
Según indicó uno de los investigadores, la fuga comenzó cuando los presos empezaron a limar dos barrotes del calabozo con un pelo de hierro (elemento muy delgado y flexible, similar a una lima).
En el momento en que los delincuentes trataban de escapar de su celda, en la seccional había siete policías. Dos de ellos dormían en una habitación con vestuarios, otros cuatro charlaban en la sala de oficiales y el restante trabajaba en la guardia. Pero ninguno oyó nada.
"Cuando terminaron de limar la parte inferior de dos barrotes, los malhechores hicieron palanca y lograron vencer la parte superior de las rejas de la celda. En ese momento, comenzaron a caminar por un pasillo interno enrejado hacia la sala de visitas", comentó uno de los investigadores.
Boquete con garrotes
Los malvivientes entraron en el sector de la sala de visitas y con los barrotes de la celda comenzaron a realizar un boquete, sin que ninguno de los policías escuchara los ruidos. Una posibilidad difícil de aceptar para los investigadores.
Una vez que pudieron romper la pared de ladrillos huecos, los presos salieron al patio interno luego de atravesar una puerta metálica de rejas.
"El portón siempre está cerrado con un candado. En su fuga, los delincuentes no forzaron la puerta. Esto significa que inexplicablemente estaba abierta y tampoco se encontraba en su lugar el guardia encargado de vigilar a los detenidos", agregó el investigador.
Después de llegar al patio, los evadidos entraron en una de las habitaciones, donde dormían dos efectivos. Los redujeron, les quitaron las armas reglamentarias y se fueron hacia la sala de oficiales.
Oficiales sorprendidos
Allí sorprendieron al segundo jefe de la seccional, subcomisario Daniel Mansilla, y a tres oficiales.
"Con una de las armas robadas amenazaron al subcomisario. Para que nadie intentara defenderlo, le pegaron un culatazo en la nuca", dijo una fuente policial.
Los delincuentes se apropiaron de otras tres pistolas 9 milímetros y una ametralladora Uzi. Antes de huir, con sábanas y una soga ataron a los oficiales, incluido el policía que estaba en la guardia.
A un suboficial le quitaron las llaves de su vehículo Torino y se llevaron como rehén al subcomisario Mansilla. Salieron a toda velocidad por la calle Alsina, tomaron Garibaldi hasta la avenida Márquez, para huir por la Panamericana.
A la altura de la localidad de Virreyes, los delincuentes abandonaron sobre la colectora a Mansilla y escaparon hacia San Fernando.
"Al llegar a las cercanías del barrio de emergencia conocido como Villa Jardín, en Victoria, dos móviles del Comando de Patrullas interceptaron al Torino. Los malvivientes no obedecieron la voz de alto y comenzaron a disparar", relató el segundo jefe de la Jefatura Departamental de San Isidro, comisario Olvaldo Márquez. Según el jefe policial, uno de los malvivientes resultó gravemente herido, pero escapó a pie con la ayuda de sus tres compañeros.
"Hicimos varios operativos pero todavía no logramos detener a los cuatro prófugos. Sólo recuperamos una pistola 9 milímetros y la ametralladora", agregó Márquez.
Una alta fuente judicial aseguró: "La fuga es un acto muy grave. Debemos estudiar bien la situación porque los oficiales que estaban en la dependencia pueden haber actuado con negligencia. No puede ser que los presos hayan actuado con tanta comodidad".
La causa, caratulada como fuga, abuso de armas, resistencia a la autoridad y privación ilegal de la libertad, quedó a disposición del fiscal John Droyard y del juez de garantías Juan Makintach.
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