Voces que respetan las diferencias y trabajan por lograr la integración
Todas los martes, por FM La Llama, un grupo con discapacidades conduce un programa especial
1 minuto de lectura'
Aseguran que quieren hacer un programa como cualquier otro, pero su misión es acostumbrar el oído de los oyentes a esas otras voces . Las otras voces de los que son diferentes pero pelean para que las desigualdades no existan. Y desde el nombre buscan derribar barreras: su programa se llama "Integrando diferencias".
Están desde hace tres años en el aire de FM La Llama, 104.5 del dial, todos los martes de 17 a 18.30.
No hablan de discapacidad. Esa es la consigna. Reciben a artistas en el piso a los que les hacen entrevistas, pasan música, hablan de actualidad, dialogan con los oyentes. Quieren lograr la integración que en ellos se da tan naturalmente. Porque los siete conductores, menos la creadora del ciclo, tienen distintas discapacidades y se entienden a la perfección.
Cecilia Arripe es actriz, directora de la Compañía de Artistas Integrados (Codai) y la que ideó el ciclo. Lo suyo es un trabajo de hormiga. Sabe que de a poco el programa va transformando la visión de los oyentes. Y también de los entrevistados: "Es muy gratificante ver cómo los famosos se acostumbran a que otro tipo de periodistas les hagan una nota", afirma.
Lito Cruz, Carlos Vittorello y Willy Poch son los invitados del día. Son el director, el autor y el músico, respectivamente, de "En el país de Perbrumón", la obra que Codai ensaya en el teatro Carlos Carella. Es una puesta llena de ambición: va a ser el primer musical para chicos integrado que podrá ser disfrutado por ciegos, sordos e hipoacúsicos.
"Lo importante no es si tenemos una discapacidad o lo que nos pasó en la vida, sino lo que podemos informar. Y al escuchar la naturalidad con la que trabajamos, la integración se da naturalmente... Ya no llaman para felicitarnos sino para responder a nuestras consignas, y eso nos llena de orgullo", aclara Cecilia.
Aunque el programa los llena de satisfacción, ya no pueden pagar el espacio. Toda la alegría que contagian se nubla cuando hablan del tema. "Nos daría mucha pena tener que terminar el programa, pero no podemos pagarlo", lamenta Cecilia.
Puntualmente a las 18, Raúl Romero arranca con el noticiero: un compilado de noticias de acá y de allá que lee con destreza. Raúl vive en el Cottolengo Don Orione.
También se encarga de contar chistes y de poner nerviosas a las damas de la mesa con sus bromas machistas. "Aprendí solo, escuchando radio. No soy un profesional, pero hice un curso para aprender a vocalizar", señala. Raúl se levanta al alba para ayudar a bañarse o tomar el desayuno a sus compañeros del cottolengo. Cuando puede, se escapa a la radio del hospicio para despuntar el vicio y, aunque más no sea, dar la hora o la temperatura.
Alejandro Bianchi tiene 20 años y llegó de visita el año pasado. Pero nunca se fue. Es el encargado de leer poesías, propias o ajenas. "La paso muy bien. Transmitir lo que uno piensa es muy copado", asegura.
Una enfermedad genética complicó sus posibilidades de trasladarse cuando tenía 12 años. Sin embargo, Alejandro dice que nada cambió. "Todos tenemos capacidades y discapacidades, pero nos afirmamos en nuestras capacidades para seguir adelante", cuenta Cecilia.
Germán Cirano tiene 27 años y se dedica a hablar de política. No sabe leer ni escribir. Pero eso no le impide pensar y opinar, claro está. "Miro la tele y veo las fotos de los diarios. Con eso me basta... Desde que empecé a hacer esto, soy feliz", afirma.
Su hermano leyó una nota en LA NACION que contaba del programa radial y le dijo que fuera. Así se unió al grupo. "A veces los temas que trato son bastante complicados, pero me encanta venir al programa. ¡Toda la semana espero que sea martes!", confiesa.
Desde que empezaron, Christian Sánchez elige y presenta los temas musicales. "Me gusta. Me llevo muy bien con mis compañeros", desliza durante la tanda. Nadia Rato se ocupa de los chimentos y las noticias de la farándula. "Me gustó mucho la forma de trabajo", dice. Stella Maris Albín fue la última en unirse al grupo. Llegó a Cecilia por un personaje y se sumó al equipo.
Los que puedan ayudarlos a seguir con el programa deben hablar con Cecilia al 15-5605-9399 o escribir a integrandodiferencias@yahoo.com.ar.
"Nuestra alegría es la principal característica de la integración. Ninguno da lástima, sino todo lo contrario: son dignos de admiración. Son capaces de superarse y viven el desafío de lograr sus sueños", se emociona Cecilia. "Con que un solo oyente cambie su mirada, nos vamos satisfechos", dice.
Por el granizo reclaman ayuda para 150 chicos
El temporal de granizo del miércoles último destruyó una gran parte de las casas precarias donde viven muchos de los chicos que concurren al comedor Tamborcitos, de Bella Vista.
Las bajas temperaturas de los días que siguieron complicaron más las condiciones de salud de muchos de los 150 nenes, que dependen del comedor para comer.
Para ayudarlos, los voluntarios que llevan adelante el comedor duplicaron sus esfuerzos: trabajan doble turno para aliviar un poco a los chicos enfermos y suplir las graves carencias de las autoridades municipales. Pero su trabajo no alcanza.
Piden calzado para chicos de tres a 12 años, medias, frazadas y ropa de abrigo, como camperas, buzos para chicos. También leche y alimentos.
"Necesitamos que alguien se haga cargo de sostener un plan de asistencia sanitario en la zona. Hay familias enteras afectadas por el agua contaminada", exclamó Juan Manuel Casolati.
El es uno de los diez voluntarios, miembros de la Cruz Roja y empleados del Poder Judicial de la provincia, que en 1997 crearon el comedor Madre Teresa de Calcuta, en Don Torcuato, y en marzo del año último abrieron este segundo comedor en Bella Vista.
"El centro de asistencia primaria de salud no está en condiciones de asistir a las personas. Defensa Civil no actuó, lo poco que consiguieron fue gracias a los mismos vecinos", se espantó Casolati. "El centro de salud tiene un médico hasta las 18, no hay pediatras ni ambulancia. Estamos supliendo las deficiencias del Estado, pero todo esto nos desborda. Lo único que podemos es darles de comer", lamentó.
Los chicos del comedor viven en el Barrio Obligado, entre el río Reconquista y un basural. "Estos días durmieron en colchones mojados... Muchos están con fiebre y enfermedades respiratorias. Armamos un pequeño centro de evacuados, pero la cantidad de enfermos se va agravando", agregó el presidente de la filial Don Torcuato de la Cruz Roja, Horacio Palazuelos.
Los que puedan colaborar con calzado, ropa de abrigo, frazadas o alimentos pueden llamar al 4668-3348 o escribir a jmcasolati1@hotmail.com.




