Los grandes fabricantes de televisores están abandonando esta tecnología, que se suponía iba a reemplazar al 4K
3 minutos de lectura'

El sueño de la ultra alta resolución 8K, que hace solo unos años se presentaba como el futuro inevitable del entretenimiento hogareño, parece haber llegado a un punto de estancamiento definitivo. En eventos recientes como el CES 2026, ha quedado claro que la industria está dando un giro, por un motivo muy sencillo: mientras que la tecnología existe, la respuesta del público no ha sido la esperada, lo que ha llevado a los principales fabricantes a pausar o abandonar directamente el desarrollo de nuevos paneles con esta resolución, que ofrece cuatro veces más pixeles que una pantalla 4K (que a su vez ofrece cuatro veces más puntos de color que un panel FulHD)
El éxodo de los fabricantes
La retirada ha sido masiva y escalonada. LG, uno de los líderes históricos, decidió suspender el desarrollo de su línea 8K, incluyendo las series Z3 OLED y QNED99T. Aunque la firma surcoreana afirma poseer la capacidad técnica para reactivar la producción si la demanda cambia, por ahora ha optado por centrarse en la eficiencia y utilidad real para el usuario.
Sony siguió un camino similar al detener la producción de su único modelo 8K, la serie Bravia Z9K, a partir de 2025. La compañía, además, está más preocupada por sacar adelante la marca junto a TCL, que ya había “tirado la toalla” en 2023.
Otras empresas como Hisense o Panasonic también han reducido su participación o han abandonado la 8K Association, una organización que ha visto su membresía reducirse de 33 empresas en 2022 a solo 19 en la actualidad. En este panorama, Samsung queda prácticamente como el único jugador importante que sigue apostando por el formato con modelos como el QN990H, aunque como una propuesta de nicho.
Por qué los paneles 8K no logran interés
Varios factores han confluido para frenar el avance del 8K. El primero tiene que ver con el ciclo clásico del huevo y la gallina: ningún servicio de streaming (como Netflix o Disney+) ofrece contenido nativo en 8K de forma regular debido a los altísimos costos de ancho de banda necesarios para transmitir las imágenes de 7680 x 4320 pixeles (30 o 60 veces por segundo): unos 80 Mbps constantes como mínimo.

Pero además, investigaciones de la universidad de Cambridge y Meta Reality Labs demuestran que, en pantallas de menos de 65 pulgadas a distancias normales de visualización, el ojo humano es incapaz de distinguir la diferencia entre 4K y 8K: los pixeles (los puntos de color que forman la imagen) ya son tan pequeños que el ojo no los distingue entre una y otra resolución.
Por otro lado, según los expertos los costos de producción de un panel 8K son el doble que los de uno 4K. Además, estos televisores requieren una retroiluminación mucho más potente debido a la densidad de píxeles, lo que dispara el consumo eléctrico. Esto ha generado problemas con las normativas de eficiencia energética de la Unión Europea, que impiden la comercialización de dispositivos que superen ciertos límites de consumo.
Con el mercado de 8K representando apenas el 0,1% de las ventas globales y una previsión de caída en los envíos para 2025, la industria se enfoca ahora en mejorar la experiencia 4K mediante tecnologías como QD-OLED y MiniLED, que ofrecen mejoras perceptibles en brillo y precisión de color, en lugar de sumar pixeles que el espectador difícilmente puede notar.
1¿Se termina el reinado de ChatGPT? Cómo se redujo su dominio del mundo de la IA en el último año
2Waymo admite que sus robotaxis reciben ayuda humana desde Filipinas para algunas maniobras
3Duelo de titanes: Anthropic asegura que Claude no tendrá avisos y OpenAI defiende el modelo de ChatGPT, que sí lo hará
4Cuando la novedad no alcanza: por qué la adopción tecnológica depende más del tiempo que del marketing



