Anécdotas, curiosidades y bloopers de la red de redes

Ariel Torres
Ariel Torres LA NACION
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11 de mayo de 2019  • 00:00

Hoy damos por sentado que hay Internet. Por eso, su historia empieza a quedar en el olvido. Es todo tan fácil ahora, y, sobre todo, tan normal. Pero en los casi 50 años que nos separan de Arpanet -la predecesora de la Red- ocurrieron no solo avances colosales, sino que se originaron también curiosidades, anécdotas y bloopers.

¿Lo qué?

Lo primero que hizo Arpanet fue colgarse. Parece broma, pero es exactamente así. Cuando Leonard Kleinrock intentó conectar el primer nodo de esa red (en la Universidad de California en Los Angeles; UCLA, por sus siglas en inglés) con el que había ofrecido Douglas Engelbart (el creador de la interfaz gráfica y el mouse) en el Stanford Research Institute (SRI), su único propósito era loguearse de manera remota desde la UCLA en la computadora del SRI. Transmitieron así la palabra login, letra por letra, mientras, por teléfono, un operador en el SRI les iba diciendo que las letras iban llegando. La G, sin embargo, nunca alcanzó su destino. El sistema del SRI se colgó y tuvieron que trabajar todavía otra hora para corregir el problema.

Así que el primer mensaje enviado por la Red fue LO, algo que Kleinrock encontró promisorio, por la frase Lo and behold en inglés. "No podríamos haber esperado un mensaje más sucinto, profético y poderoso que ese", me dijo, cuando lo entrevisté hace unos años.

Ignoramos si acaso no emitieron algunas expresiones mucho menos decorosas, como cuando se nos cuelga todo ahora. In English, of course.

El nuevo Graham Bell

El correo electrónico nació como un proyecto clandestino de Ray Tomlinson. Fue en 1971. Todavía no existía Internet. Pero sí existían las redes. Así que combinó un programa de su autoría que servía para transferir archivos entre usuarios de una red (CPYNET) con un programa que le habían pedido que modificara (SNDMSG) y que servía para mandar mensajes a otros usuarios de la misma computadora (las máquinas se compartían en esa época). Logró así enviar mensajes entre diferentes computadoras. O sea, inventó el email; al año siguiente lo adaptaría para que funcionara sobre Arpanet.

Pero Tomlinson hizo todo esto sin que su jefe se enterara, y era muy consciente de que iban a sancionarlo, si descubrían que estaba usando parte de su jornada laboral en semejante pavada. Eso de que podía tener problemas no era exagerado. Tomlinson trabajaba en Bolt, Beranek y Newman, el contratista militar que en 1968 había ganado la licitación para construir las interfaces de procesamiento de mensajes; es decir, las máquinas que intermediaban entre las computadoras en la red Arpanet.

Tomlinson se convirtió, sin embargo, en el nuevo Graham Bell, y en 1973 un estudio mostraría que el 75% del tráfico de datos de Arpanet era email.

¿Y la anécdota? La arroba, claro. Cuando Tomlinson tuvo que adaptar el email a Arpanet, eligió separar mediante un símbolo de su teletipo Modelo 33 el nombre de la casilla del usuario del nombre del host (la computadora) donde se alojaba esa casilla. Pero la mayoría de los símbolos estaban siendo usados para otras cosas o no le servían, hasta que recayó en la arroba.

La @ tiene diversos orígenes, y en general son comerciales. La usaban los portugueses y españoles durante la conquista de América como una medida de peso (14,7 kilos en Portugal; 11,5 en España). Su símbolo era @.

Pero en inglés es posible que se usara @ como una abreviatura de each at (cada uno a). Hoy, en inglés, se la emplea para abreviar las frases at site y at rate. At site era exactamente lo que Tomlinson necesitaba, porque expresaba a la perfección que la casilla de alguien estaba en un cierto host. En Arpanet, al convención era user@host, cosa que cambiaría con la llegada de Internet, donde pasaríamos a usar user@domain; por ejemplo, atorres@lanacion.com.ar. En ambos escenarios, la @ funcionaba bien.

El hecho es que la arroba había llegado a su teletipo desde la máquina de escribir, cuyo primer ejemplar comercialmente exitoso se fabricó en 1878, cuando todavía había mucha documentación con la arroba (de hecho, todavía se la usa en algunos lugares de América latina). En total, un símbolo nacido hace más de cinco siglos es hoy el ícono más representativo de Internet. Hasta tenemos un verbo, arrobar, aunque nada tiene que ver con el significado de arrobar en español. Ni con el email, para el caso.

Otra curiosidad del correo electrónico es el nombre del protocolo que permite acceder y operar sobre la casilla de mensajes. Se denomina POP y su versión actual es la 3. Así que lo llamamos POP3. Las siglas POP vienen de Post Office Protocol. Es decir, el protocolo de oficina de correos. Para 1984, cuando sale POP1, el concepto actual del email ya estaba instalado. Al menos entre los usuarios académicos, corporativos, científicos y gubernamentales. Internet, que se había puesto en marcha el 1° de enero de 1983, todavía no llegaba al resto de nosotros.

Universal

El correo postal no solo inspiró a Tomlinson, sino también a Bob Kahn y a Vinton Cerf, los principales autores de los protocolos TCP/IP. Cerf me contó esto durante un reportaje, en 2007. El concepto de encapsular en paquetes la información que viajaba por Internet no era nueva y, de hecho, ya se había usado en Arpanet; se les había ocurrido de forma independiente a Paul Baran (en Estados Unidos) y Donald Davies (en Inglaterra) a finales de la década de 1950. Leonard Kleinrock fue clave en la implementación de la idea.

Pero Kahn y Cerf se enfrentaban a un desafío nuevo. Su propósito era crear un conjunto de protocolos que permitiera la comunicación entre diversas redes, sin importar el hardware o el software que hubiera abajo. Así nacieron los TCP/IP. (En rigor, al principio TCP e IP estaban combinados, se los separó en 1978. Obviamente, los TCP/IP tuvieron que probarse primero en Arpanet.)

Pues bien, según me contó Cerf, para crear TCP/IP se inspiraron (entre otras cosas) en la idea de que las cartas llegan a destino haciendo abstracción del contexto de donde salen y al que van dirigidas.

Todavía más curioso fue otro dato que Cerf me dio en esa ocasión. Internet no estaba destinada a convertirse en lo que es hoy, mucho menos en llegar al público común. "Fue un experimento que nunca se detuvo", me dijo.

El primer ISP

Se les escapó de las manos, de hecho. Como me contó en su momento Barry Shein, a quien se le ocurrió la idea de que el correo electrónico podía servirles a las personas de a pie. Por eso, en 1989, fundó The World, el primer proveedor de Internet del mundo, en Brookline, Massachusetts, Estados Unidos. Pueden leer mi entrevista con Barry aquí.

Ahora bien, uno tiende a pensar que si a un sujeto se le ocurre una idea tan genial, entonces lo va a llamar el presidente de la Nación, le van a dar una medalla y todo eso. Pero no. Por el contrario, le empezaron a bloquear el acceso a Internet por sectores y algunos administradores de sistemas le mandaron mails furiosos acusándolo de lucrar con recursos del Estado.

Durante unos dos años, en los que acumuló unos 1000 clientes (un montón, para la época), The World sobrevivió en una zona gris, hasta que esto de los proveedores de Internet se convirtió en un hecho consumado y la National Science Foundation le envió una carta diciéndole que podía continuar con The World "como un experimento".

Sin embargo, y este es uno de los datos menos conocidos de la historia de Internet, The World no fue el primer intento de comercializar esta cosa rara de conectarse a redes informáticas. El primero fue Telenet, una compañía fundada por (adivinen) Bolt, Beranek y Newman, en 1975.

Esto es un servidor

La Web es hoy el más conspicuo de los servicios de Internet y es ahí donde hacemos casi todo. Sus dimensiones la colocan entre las obras de ingeniería más colosales de la historia de la civilización. Sus números, simplemente, escapan a nuestra comprensión, desde la cantidad de sitios y páginas (no son lo mismo) hasta las horas de video que se suben por día a YouTube. Pero empezó con una humildad que, de nuevo, no anticipaba en absoluto su porvenir.

El primer sitio, publicado en junio de 1991, funcionaba en la computadora de escritorio de Tim Berners-Lee, el creador de la Web. Tan humilde fue su origen que esa computadora (una NeXT) tenía una etiqueta adherida en el gabinete, que decía: This machine is a server. DO NOT POWER DOWN!! Traducido: Esta computadora es un servidor. ¡¡NO APAGAR!!

El blopper de Ed

Como toda fabricación inmensa, la historia de Internet fue testigo de unos cuantos bloopers. Tal vez el mayor haya sido el telegrama que el senador estadounidense Edward Kennedy envió a Bolt, Beranek y Newman para felicitarlos por haber ganado la licitación para construir los Interfaith Message Processors (SIC). Se refería a las interfaces de procesamiento de mensajes que hacían funcionar Arpanet, cuyo nombre en inglés es Interface Message Processors. El telegrama fue enviado en Navidad, así que la confusión de Interface con Interfaith resultó doblemente hilarante, aunque también bastante significativa, dada la epopeya a la que se enfrentaba la compañía Bolt, Beranek y Newman

Un buen susto

OK, hay cientos de datos curiosos en la historia de Internet, pero, por lejos, el más curioso de todos es la razón por la que Estados Unidos decidió crear la agencia ARPA. Las siglas son de Advanced Research Projects Agency (Agencia de Proyectos de Investigación Avanzada). Dependía del Departamento de Defensa (de hecho, hoy se llama DARPA; Agencia de Proyectos de Investigación Avanzada de Defensa; es más, cambió de ARPA a DARPA varias veces en su historia), y toda la idea era desarrollar nuevas tecnologías para los militares.

Fantástico, pero por qué. Miren la fecha. ARPA se fundó en febrero de 1958. En 1957, los soviéticos habían puesto en órbita el primer satélite artificial de la historia, el Sputnik 1. La mayoría juzgó que los rusos habían ganado esa etapa de la carrera espacial. Pero en Washington las cosas se veían de un modo muy diferente. Lo que importaba no era el satélite, sino el cohete. El Sputnik 1 era una esfera de unos 60 centímetros de diámetro. Y la Unión Soviética lo había puesto en el espacio. O sea que podía reemplazar el satélite por una ojiva nuclear y atacar Estados Unidos.

Eso fue en octubre. En agosto de 1957 los soviéticos habían lanzado con éxito el que se considera como el primer misil intercontinental balístico de la historia, el R-7. Por supuesto, su función era llevar ojivas nucleares. Fue un R-7 el que puso al Sputnik 1 en órbita. Solo cuatro meses más tarde (récord para lo que les lleva a los Estados hacer las cosas), el presidente estadounidense Dwight Eisenhower fundó ARPA.

Uno de sus proyectos de investigación avanzados de defensa sería Arpanet, que en 1983 se convirtió en Internet y que en 1989 llegó al resto de nosotros. Nada mal para un experimento.

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