Baterías de litio hechas en Argentina

Ariel Torres
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4 de febrero de 2012  

Ya se sabe lo que es volver de vacaciones. Puede que la licencia anual sirva para recargar baterías, pero al regreso uno se siente a media máquina y un poco extraviado. Además, y como ya narraré en alguna próxima columna, estas vacaciones fueron algo problemáticas, de modo que necesitaba un poco de energía extra.

Así que después de todo quizá no fue casual que me encontrara aquí en el diario, el miércoles último, con Daniel Barraco, físico teórico de la Universidad de Córdoba (UNC) que, lejos de la cosmología pero con los pies muy en la tierra, se encuentra coordinando un grupo de investigadores de la UNC, la Universidad Nacional de La Plata y de la Comisión Nacional de Energía Atómica, asociados con una empresa local, para fabricar baterías de iones de litio.

Sí, en sus muchas variantes y formatos, son las baterías que usan todos los dispositivos electrónicos móviles hoy, desde la tablet y la notebook hasta el celular. Y adivine qué: Argentina tiene uno de los mayores yacimientos de litio del mundo. "Tenemos –estima Daniel mientras preparamos el estudio para unas fotos– más o menos el 20% del litio del mundo. Los otros grandes productores son Bolivia y Chile. Y, fuera de la región, China."

Pese a esta riqueza, la Argentina no fabrica baterías de iones de litio. Hasta ahora.

En los primeros veinte minutos de nuestra charla, el expansivo doctor en Física, especialista en gravitación, relatividad y cosmología, me ha contado la historia de esta asociación entre empresas, investigadores y gobierno, con lujo de detalles y hasta con diagramas hechos a mano. Por eso, ahora le pido que me resuma la cronología de los hechos.

–¿Cuándo nace la idea de fabricar las baterías en la Argentina?

–En algún momento de noviembre de 2010 me comuniqué con gente del gobierno nacional y les dije que el asunto era el litio, que había que hacer acá las baterías de litio.

–Porque hay litio.

–Exacto, porque hay litio. Y porque podemos hacerlas. En abril de 2011 nos juntamos en Jujuy con un grupo de científicos, y veinte días después en Córdoba armamos un plan, una estrategia, que tenía previsto como primera etapa la extracción y purificación del litio y la producción de pastas de litio en laboratorio. Luego nos pondríamos a ver el tema de la fabricación propiamente dicha. Pero en el medio, el 14 de octubre de 2011, nos preguntaron del Ministerio de Industria de la Nación si podíamos producir baterías para el plan Conectar Igualdad. Así que tuvimos que cambiar nuestro cronograma y pasar directamente a fabricar las baterías. Después de varias pruebas la conclusión fue que podíamos fabricar las baterías. Hoy sabemos a quién comprarles las máquinas, quién nos provee los polvos y tenemos los clientes nacionales que se podrían presentar en la licitación, además de algunas empresas extranjeras interesadas.

–Y estas baterías no serían sólo para consumo interno, se podrían exportar.

–Por supuesto, las vamos a exportar.

–¿Qué pasa con las otras etapas, la de extraer y purificar el litio y la de producir las pastas?

–Hemos avanzado mucho en nuestros laboratorios en hacer nuestras propias pastas, de hecho hicimos los cátodos, los ánodos y los electrolitos, y andan. Durante un año y medio o dos vamos a importar estos componentes, porque por ahora sabemos hacerlos en laboratorio, y todavía tenemos que llevarlos a escala industrial. A más tardar en tres años estaremos extrayendo y purificando nuestro propio litio.

–Eso va a cerrar el circuito, vamos a estar usando nuestro propio litio para hacer las pastas para las baterías.

–Exactamente. Además, mirá estos números. La salmuera que se extrae del salar cuesta 300 dólares la tonelada. Se la concentra y se obtiene carbonato de litio al 99 por ciento, es decir de la calidad que necesitamos; eso cuesta 6000 dólares la tonelada. Si llegáramos a tener litio metálico (litio puro), su valor sería de 6000 dólares el kilogramo. Y más: las baterías para autos híbridos y eléctricos, con 10 kg de carbonato de litio, cuestan entre 10.000 y 20.000 dólares. No hay nada que impida que produzcamos baterías para autos, y tené en cuenta que en 2020 se estima que habrá unos 200 millones de vehículos eléctricos que las necesitarán. Es un negocio más grande que el del petróleo en su momento. De hecho, nuestra primera idea era hacer baterías para autos, porque la empresa con la que estamos asociados se dedica a hacer esa clase de baterías.

–¿Eso cuándo fue?

–En julio de 2010 me meto con el tema del litio. Me animo a llegar al gobierno nacional con la idea en noviembre. En mayo de 2011 me presenta el gobierno de Córdoba a un empresario excelente que tenía la idea de hacer también baterías de litio para autos. Así que en la primera etapa estábamos pensando en llegar acá (señala el diagrama) para fabricar baterías para coches. En el medio de eso se nos cruzó que teníamos que hacer baterías para computadoras y también nos ofrecieron el hacerlas para celulares.

–¿Cómo queda entonces el cronograma?

–Vamos a hacer primero las baterías de litio para computadoras y por supuesto inmediatamente podemos hacerlas para celulares. El paso que sigue es fabricarlas para los molinos eólicos y paneles solares, ese es un mercado enorme y ahí hoy están usando plomo ácido, que no es lo mejor. Y después, para 2014, pasamos a las baterías para autos.

–Están armando una empresa para todo esto, supongo.

–Sí, se llama Sol.Ar.

–¿Cuándo saldrán las primeras baterías de iones de litio para computadoras y celulares hechas en la Argentina?

–En agosto o septiembre y, homologadas, en octubre.

***

Para los interesados en los detalles del proyecto, agrego aquí la desgrabación casi en crudo de la primera parte de mi charla con Barraco, en la que hizo el ya mencionado gráfico de las partes, etapas y los participantes de Sol.Ar.

–Vos te dedicás a gravitación y relatividad.

–Sí, soy cosmólogo, me dedico a gravitación, relatividad y cosmología. Pero también he hecho cosas en tecnología. En 1999 empezamos a plantear con un grupo de personas que la informática fuera en Córdoba una industria alternativa a la automotriz, que en ese momento se estaba viniendo abajo. Trabajé en la radicación de Motorola en la provincia, hice todo el estudio de recursos humanos y un dossier, a pedido de Hugo Juri, que fue ministro de Educación de De la Rúa. Yo fui jefe de Gabinete de Juri en esa época.

"Después de lo de Motorola también me contactó la gente de Intel, cuando era decano de la Facultad (fui dos períodos decano), también para radicarse en la provincia. A Intel en Córdoba le va estupendamente bien, recibieron grandes premios. Y también trabajamos con Hugo Juri para radicar la española Indra, su software factory, así como en la radicación del cluster de pymes informáticas, lo que nos ha llevado a tener en Córdoba más de 8500 informáticos, de los 600 y pico con los que empezamos. Actualmente soy vicepresidente de la fundación Córdoba TIC, en representación de las seis universidades nucleadas en el Instituto Tecnológico Córdoba (ITC) que están en la fundación. Esta fundación ha sido creada por una ley provincial para promover la industria del software y de la electrónica en Córdoba. Desde 2001 estoy también en la Comisión Nacional de Actividades Espaciales."

–Y ahora estás coordinando un grupo que se propone fabricar baterías de litio en la Argentina.

–En realidad es más grande el proyecto –toma una hoja de papel de las que tengo para hacer anotaciones y me dice que como él es profesor se explica mejor por medio de gráficos–. El proyecto tiene tres partes, en orden lógico:

1. Purificar litio extraído del salar

2. Fabricar pastas inorgánicas y polímeros

3. Fabricar baterías

"Transversalmente, está el asunto ambiental, porque esto debe tenerse en cuenta; el planeta no es finito, por fin nos hemos dado cuenta de eso.

"De las tres etapas nosotros optamos por establecer un orden cronológico que comenzaría por desarrollar los materiales para hacer las baterías, para pasar luego a la fabricación. Para eso armamos un grupo donde está Arnaldo Visintin, de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP), como jefe de grupo, Juan Collet, de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA), y nosotros, la Universidad de Córdoba, por medio de la Facultad de Matemática, Astronomía y Física (Famaf) y la Facultad de Ciencias Químicas (FCQ).

"En mayo de 2011 nos juntamos en Córdoba para ver qué sabíamos hacer respecto de las baterías de litio (iones de litio o polímeros de litio). Ahí nos dimos cuenta de que sabíamos mucho. Entonces armamos un programa nacional de lo que queríamos hacer. Lo primero que nos planteamos fue si podíamos hacer las pastas, es decir, los cátodos, los ánodos y los electrolitos. Y la respuesta fue que creíamos que sí. Otra pregunta fue: ¿podemos purificar litio? Y la respuesta fue que también que creíamos que sí, teníamos los investigadores trabajando en eso. ¿Tenemos empresarios? Sí, tenemos un grupo de empresarios cordobeses con conexiones en el NOA. Si conseguíamos el apoyo del gobierno nacional, entonces teníamos todas las piezas del triángulo de Sabato ( http://es.wikipedia.org/wiki/Tri%C3%A1ngulo_de_Sabato ).

"Así que dijimos: ¿qué vamos a hacer entonces? Primero que nada probemos que podemos hacer una batería de litio. El problema era que no teníamos la caja de guantes, y una caja de guantes cuesta 70.000 dólares."

–¿Qué es una caja de guantes?

–Es un dispositivo en el que se hace vacío, se llena de una atmósfera de argón a presión normal, metés las manos y podés trabajar con el litio, que es muy pero muy reactivo, no puede estar en contacto ni con la humedad ni con el oxígeno. La cosa es que sabíamos cómo armar la batería, pero no teníamos la caja de guantes para hacerlo.

"Así que mandamos un chico recién doctorado de la UNLP a República Checa con nuestra fórmula para probarla. Las baterías de litio tienen cocina , es decir, hay varias posibles fórmulas. En este caso usamos un electrolito de hexafloruro de litio, otra de las partes era de grafito con litio y la tercera era de fosfato hierro litio.

"El experimento en República Checa, el 30 de junio, nos dio bien, medimos corriente, medimos voltaje, comparamos con las tablas y nos dieron los valores correctos para esa fórmula. La batería funcionó, así que establecimos que sabíamos hacer baterías en laboratorio.

"Ahí avisamos al ministerio y nos dijeron que nos presentáramos a un PID (Proyecto de Investigación y Desarrollo), y empezamos a intentar armar los laboratorios para avanzar en el desarrollo de las pastas que habíamos medido en República Checa. Una vez que la fabricáramos acá, veríamos cómo la hacíamos en cantidad y la mejorábamos. Esa era la idea original.

"En el medio se cruzó el Ministerio de Industria, diciendo que necesitaban baterías para el plan Conectar Igualdad. Yo estaba en Europa en ese momento. Cuando volví, Industria me dice que quieren saber cuánto podemos integrar en el país de una batería de litio. Les dije que como científico no sabía, que tenía que ver. Que me habían movido nuestro cronograma lógico. Les dije que nos veíamos en 15 o 20 días.

"Trabajamos como enanos, y de ahí salió un documento con el que fuimos a la Secretaría de Industria, que en ese momento era subsecretaría y estaba cargo de Javier Rando, que nos atendió muy bien y nos preguntó de nuevo: ¿cuánto pueden integrar? Y nosotros le respondimos: todo. Se quedó de una pieza. ¿Cómo todo? Sí, todo. Sabemos hacer las pastas, sabemos hacer lo polímeros, el tema es que hay que escalonarlo. ¿Y cómo lo escalonan?, me preguntó. Bueno, lo primero que tenemos que hacer, le digo, es fabricar baterías. Pasar a la etapa de fabricación.

"Entonces el proceso quedó así: la primera parte es ahora la fabricación de las baterías sin insumos."

–¿Cómo se fabrica algo sin los insumos?

–Los importamos. Los insumos representan sólo el 20% del valor de la batería. Compramos los polvos afuera y el resto se hace en la fábrica. Así que salteamos dos etapas y pasamos a la parte más avanzada, la de la fabricación. Ya sabemos cómo se hace cada celda, lo que tenemos que hacer es la fábrica con las máquinas para fabricar las celdas. Y sabemos dónde comprar las máquinas para hacer esto. Hay polvos que se pueden comprar en el país y otros que no. Posiblemente el aluminio y el cobre se puedan conseguir acá, así que no habría necesidad de importarlos. La electrónica la armamos nosotros, importando los componentes que no se hacen acá, como el microcontrolador. Pero la placa y la inserción se hacen en Córdoba. Lo que tiene litio se hace en las provincias productoras de litio: Salta, Catamarca y Jujuy. Hay que reactivar esa región. Ese es el acuerdo al que llegamos, para reflotar estas economías regionales. Que las baterías se fabriquen en las provincias productoras de litio.

"Esa es la primera etapa. Poner la planta para hacer las baterías. Esa etapa concluye, si todo sale bien, en agosto. Calculamos que en septiembre estaremos fabricando y entregando baterías, y en octubre estarán homologadas."

–¿Sólo para el plan Conectar Igualdad? ¿O van a estar vendiéndoles baterías a otros fabricantes?

–Vamos a estar también vendiéndole a grupos nacionales y algunos multinacionales nuestras baterías.

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