El próximo Mark Zuckerberg no es quien imaginás

Mark Zuckerberg, cofundador y CEO de Facebook
Mark Zuckerberg, cofundador y CEO de Facebook Fuente: Archivo
Los emprendedores tecnológicmos más exitosos no suelen ser los universitarios de veintipico que usan buzo con capucha
Claire Cain Miller
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12 de julio de 2015  • 00:58

Muchas personas piensan que saben cuál es el perfil del fundador de una start-up de tecnología: un hombre de veintipico que pasó su infancia jugando con computadoras en el sótano y que más tarde dejó la universidad para convertirse en un empresario multimillonario.

Esa es la descripción de Mark Zuckerberg, Steve Jobs y Bill Gates. Pero hay sólo un detalle: Son anomalías.

La mayoría de los fundadores de start-ups de tecnología que han recaudado con éxito capital de riesgo tienen curriculums mucho menos inusuales, según el análisis de datos que llevaron a cabo investigadores de la Haas School of Business, de la Universidad de California, Berkeley. El fundador promedio tiene 38 años, posee un grado de maestría y cuenta con 16 años de experiencia laboral.

Pero si alguien con esas características llega a la oficina de un importante capitalista de riesgo, podría ser rechazado. Quienes invierten en start-ups aceptan propuestas sólo de las personas que conocen, y confían en su intuición y en lo que funcionó antes. "Yo puedo ser engañado por alguien que se parece a Mark Zuckerberg", dijo una vez Paul Graham, el co-fundador de la inversora de capital inicial (semilla) Y Combinator.

Esa estrategia, sin embargo, significa que los inversores suelen perder algunas buenas oportunidades. Mientras la industria tecnológica trata de hacerse más diversa, la ampliación del número de personas que financia puede ser buena no sólo para las apariencias sino también para los negocios. El capital inicial pone en marcha una start-up, por lo que es fundamental acertar en esas decisiones.

El fundador promedio tiene 38 años, posee un grado de maestría y cuenta con 16 años de experiencia laboral. Pero si alguien con esas características llega a la oficina de un importante capitalista de riesgo, podría ser rechazado.

"Tenemos un mito en nuestra cabeza en relación con el perfil del fundador prototípico de una start-up, y ese mito es un hombre blanco de veintipico que estudió informática en una escuela de élite y luego abandonó la carrera", admite Roy Bahat, quien dirige Bloomberg Beta, el fondo de inversiones de tecnología de Bloomberg. "Pero un pequeño número de puntos de datos termina cautivando nuestra imaginación de manera increíble. La verdad es que podríamos estar equivocados".

Bloomberg Beta está adoptando un enfoque diferente. Trabajó con los investigadores de Haas, utilizando los datos sobre fundadores exitosos para intentar predecir quiénes en la industria de la tecnología podrían algún día fundar una empresa (antes incluso de que hayan comenzado el proceso). Entonces los inversores contactaron a las personas y pidieron conocerlas. (Preguntar si un programador en Silicon Valley planea fundar una empresa es como preguntarle a un camarero de Hollywood acerca de sus ambiciones de actuar).

El objetivo del programa, llamado Future Founders (Futuros fundadores, en idioma español), era encontrar un grupo más amplio de personas que algún día podrían tener una idea que valiera miles de millones de dólares, ya que el capital de riesgo todavía se basa principalmente en referencias.

"Nombrame otra industria donde la forma de encontrar a tus clientes sea esperar que tus amigos te los presenten", dijo Bahat. Tuvo también otro efecto: la identificación de un grupo mucho más diverso de personas.

Los investigadores de Haas, Toby Stuart, un profesor de iniciativa emprendedora, y Weiyi Ng, un candidato al doctorado, analizaron a los actuales fundadores usando datos de People.Co, una empresa de reclutamiento de empleados, y AngelList, un sitio de inversión en start-ups. Se centraron en las empresas que surgieron desde el año 2005 en San Francisco y Nueva York. Luego, desarrollaron un algoritmo para predecir quién en la industria de la tecnología, en las mismas regiones, podría algún día fundar una empresa.

Algunos de los resultados dieron vuelta las suposiciones. Mientras que sólo el 12 por ciento de los actuales fundadores son mujeres, cuando buscaron fundadores potenciales según las otras características de fundadores exitosos, el 20 por ciento de las personas que encontraron fueron mujeres.

Mientras que sólo el 12 por ciento de los actuales fundadores son mujeres, cuando buscaron fundadores potenciales según las otras características de fundadores exitosos, el 20 por ciento de las personas que encontraron fueron mujeres.

"Si miramos solamente las historias profesionales de quienes consiguieron fondos, entonces vemos que las personas que comparten esas historias son mucho más diversas que las personas que consiguen los fondos", señaló Bahat.

Solamente el 53 por ciento de los fundadores tienen una formación en tecnología, lo cual indica que no es requisito tener un grado en informática. De los fundadores potenciales, el 8 por ciento de aquellos con una formación en tecnología son mujeres.

El fundador promedio tiene un grado de maestría. El abandono de carreras, mientras tanto, fue "estadísticamente insignificante", dijo Ng. La edad promedio es de 38 años, y el 38 por ciento de los fundadores respaldados por capitalistas de riesgo tienen más de 40 años.

El factor más predictivo para determinar si alguien fundaría una compañía quizás fue menos sorprendente: si habían trabajado para una empresa que había sido respaldada por capitales en el pasado. Quienes trabajaban en Google tenían probabilidades de convertirse en emprendedores. Las personas que se quedaron en el mismo trabajo mucho tiempo tenían menos probabilidades de fundar una empresa, mientras que las personas que lo habían intentado y no lo lograron tenían más probabilidades de obtener el capital de riesgo en otro intento.

Es demasiado pronto para saber si la estrategia de Bloomberg Beta funcionará. Para cada uno de los dos últimos años, la empresa ha encontrado a 350 fundadores potenciales. El año último, ocho de ellos fundaron empresas, tres obtuvieron capital de riesgo y Bloomberg invirtió en uno. Bahat dijo que aun si los que encuentran no fundan empresas, podrían ser buenos empleados en empresas en las que invierten.

Algunos otros inversores también dependen en gran medida de los datos para hacer inversiones. Google Ventures utiliza datos como la ubicación de una start-up y el historial del fundador. WR Hambrecht & Co invierte casi exclusivamente basándose en algoritmos, pero dichos fundadores tienen un valor predictivo de sólo el 12 por ciento como factor de éxito; el mercado en el que ingresan es más importante.

"No hay sólo una manera de predecir el futuro", dijo Thomas Thurston, quien es el director gerente de WR Hambrecht. "Todos pueden poner los datos que quieran".

Es cierto que la inversión en start-ups nunca será una ciencia. Depende demasiado del momento, de la suerte y del juicio humano. Pero se podría financiar un conjunto más diverso de fundadores haciendo más que esperar a que aparezca un chico con buzo y capucha.

TRADUCCIÓN DE ÁNGELA ATADÍA DE BORGHETTI

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