
La desconfianza en el mundo informatizado
Pistas y experiencias cuando todo empieza a fallar
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En general, se cree que un experto en computadoras es alguien que no sólo usa mucho esta tecnología, sino que además confía en las máquinas.
En la práctica, es más bien al revés.
Reales e imaginarios
Si hay un rasgo característico del veterano de la computación, ése es que desconfía de la tecnología, y esto en muchos niveles simultáneos. Algunos caen en un estado parecido a la paranoia, pero eso es raro. Lo usual es que empleen la informática de tal modo que las fallas, que son inevitables e imprevisibles, le causen el menor perjuicio posible.
Sin embargo, la prudencia bien entendida trasciende las cuestiones materiales del equipo. Es cierto que los discos pueden fallar catastróficamente y por lo tanto es una muy buena idea tener copias de respaldo actualizadas ( backup , en la jerga); también es cierto que la conexión con Internet va a caerse precisamente el día que la necesitemos para algo importante (y no para navegar sin rumbo por la Web o para chatear cuando estamos aburridos), razón por la que se aconseja tener siempre un muleto en el Escritorio.
Aunque hay que estar preparado para esta clase de situaciones, lo cierto es que uno no puede tener un repuesto para todo (discos duros, placas de video, audio y módem, fuentes de alimentación, CD-ROM, teclado, mouse, y sigue la lista). Conviene, en tal caso, poseer los backup indispensables y tratar de ser un poco menos dependiente de nuestra PC. Si acaso no es posible, entonces hay que pensar seriamente en tener una computadora de respaldo, aunque no sea la más moderna y rápida.
No conozco muchas personas cuyo trabajo no pueda completarse en un cibercafé o en la oficina, si todo falla en sus casas, y esos pocos cuentan con una pequeña LAN doméstica, lo que es cada vez más común porque cuesta poco dinero (11 a 15 dólares cada placa de red), no es demasiado difícil y en la actualidad relativamente común que haya al menos un par de PC en el hogar informatizado: la primera, viejita pero noble, y la que compramos hace poco. Ponerlas en red les hará bien a ambas.
No obstante, hay otra cuestión donde la desconfianza es útil, quizás más útil que en el terreno del hardware: Internet. La persona que recién llega a la Red tiende a creer en muchos mensajes prometedores, mientras que el veterano sabe, posiblemente por experiencia, que no faltan los pícaros en el espacio virtual. Abundan, de hecho, por el anonimato del que disfrutan.
Recuerdo un día en que entró al chat una persona preguntando cómo podía hacer para escribir con diferentes colores en el programa mIRC . Inmediatamente, alguien le respondió que sólo debía apretar Alt+F4 y se abriría la ventana para elegir colores. "Gracias", contestó ingenuamente el primero y un segundo después nuestras pantallas mostraron el mensaje de que se había caído . Es que Alt+F4 cierra las aplicaciones de Windows; y el mIRC no hace preguntas, simplemente termina.
Muchos virus se basan en la confianza. El más dañino de la historia, el LoveLetter , se presentaba como una carta de amor. ¿Qué puede haber más inofensivo? El veterano sabe que cuanto más inocuo parece algo en la Red, más riesgos podría ocultar.
Al menos, es así en la mayoría de los casos. Por lo tanto, primero averigua y después le da un doble clic al archivo sospechoso. Personalmente, descarto cualquier adjunto ejecutable, a menos que haya pactado antes su envío o que me lo mande algún amigo versado en estas batallas, los que por fortuna no me faltan.
Como decía hace poco, en la columna sobre las ventanas emergentes que plagan ciertos sitios Web, creer en las promesas de regalos, ayuda, descubrimientos revolucionarios o productos y servicios gratis es poco sensato, lo mismo que aceptar que un sitio instale software en nuestro equipo. Salvo el reproductor de películas Flash de Macromedia, el Real Player , el Windows Media Player , el Cosmo Player (para realidad virtual) y un par más, diría que no hay que dejar que se instale nada en la PC.
Hay un tercer nivel de desconfianza que se da ya no en el hardware ni en la Red, sino en la configuración. Como en los grandes aviones de pasajeros, en informática la configuración es la mitad de la historia. Tocar algo que funciona bien, aunque sea con una intención de mejora, puede fácilmente conducir a algo que funciona muy mal o que no funciona del todo.
Con no poca frecuencia, cuando llamamos a un soporte técnico el atribulado agente nos instruye casi automáticamente para abrir el Panel de control de Windows y empezar a cambiar cosas. Si la nueva configuración no funciona, volvemos a llamar. Nos atiende entonces otro técnico, que -advertiremos enseguida- no está de acuerdo con la solución del primero y nos hace tocar nuevamente los parámetros. Esta escena puede repetirse demasiadas veces en la misma tarde.
Para el que no entiende nada de computadoras, este zigzag perturba, marea y confunde. Para el veterano, una vez alcanza y la siguiente llamada al soporte técnico comienza con la aclaración de que no va a abrir el Panel de control porque todo está OK ahí.
El problema es que la mayoría de nosotros no tiene ni idea de si la configuración está bien o no. Así, hace poco, a una amiga mía le dijeron que la única forma de que su ADSL volviera a funcionar era reinstalando Windows. Esto es como cambiar el auto en lugar de lavarlo cuando se ensucia.
¿Qué hacer entonces? Primero, anote los valores que el soporte le hace cambiar. De esa forma, siempre podrá volver atrás.
También es útil que el técnico sepa exactamente su nivel de conocimiento. Salteará un montón de pasos si sabe que usted es un experto; o hablará con menos jerga, si usted compró su PC antes de ayer. Sobre todo, hágale saber qué cosas no podrá hacer, aunque constituyan una solución. Sí, claro, reinstalar Windows casi seguro resolverá muchos problemas, pero no todo el mundo sabe realizar esta operación, por no mencionar que se trata de una maniobra desmesurada.






