Para Linux no todas son buenas noticias
Las empresas que lo comercializan luchan por sobrevivir. No se cumplieron las expectativas de éxito rápido. Vaticinan que sólo quedarán dos grandes distribuidores.
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Fremont, California (The Cutting Edge).- El despliegue de cajas y la maraña de cables en las flamantes y espaciosas oficinas de VA Linux Systems son una muestra del crecimiento galopante de la empresa. La semana última, esta compañía norteamericana se mudó a un edificio cuatro veces más grande que el de sus antiguas oficinas, con el fin de poder proporcionar a sus cuatrocientos nuevos empleados que contrató en 1999 espacio suficiente como para que puedan estirar las piernas.
"Estamos sumamente satisfechos", comentó su presidente, Larry Augustin, al referirse a las ventas, que en lo que va del año se han triplicado. VA Linux se halla en la cresta de la ola, vende miles de computadoras especializadas que manejan almacenamiento de datos, páginas de Web y otras funciones; todas corren bajo el sistema operativo gratuito Linux.
Hace apenas un año, muchos analistas pronosticaron el surgimiento de decenas de empresas similares, todas cerrando con grandes ganancias. Sin embargo, VA Linux es una de las únicas cuatro compañías Linux que han ingresado en el mercado bursátil con anterioridad a la crisis informática de esta primavera boreal, y las cuatro comercializan fracciones de su vertiginoso comienzo. Aunque VA Linux cierra su balance sin pérdidas, ninguna de las cuatro aún ha ganado dinero. Y para todas, ya sea públicas o privadas, pueden venir tiempos más difíciles, a medida que IBM, Compaq y otros fabricantes de computadoras importantes escojan Linux y aumenten el nivel de competencia.
El entusiasmo no ha ayudado a que las compañías de Linux vivan con la promesa de los precios de las acciones iniciales.
"La gente pensó que Linux iba a derrotar a Microsoft, y se equivocó", comentó el analista Prakesh Patel, de WR Hambrecht & CO., consultora con sede en San Francisco. Linux es un sistema operativo, una pieza importante del software que maneja todo en una computadora. Programas más pequeños, como los utilizados para enviar de e-mail, browsers de Web y procesadores de texto, trabajan dentro de este sistema operativo, creado en 1991 por el estudiante finlandés Linus Torvalds.
Pero Linux es un sistema de código abierto , al alcance de todos, de modo que no está bajo el control de un único propietario corporativo. Sin embargo, pese a que el sistema Linux básico puede ser bajado de la Red sin cargo, su manejo no es sencillo. Los inversores sostienen que muchas compañías prosperarían si crearan aplicaciones de software para Linux, permitiendo así que los clientes lo integren a sus otros sistemas y vendiendo Linux preinstalado en los equipos.
Linux cuenta con un amplio apoyo entre los programadores, y ese entusiasmo llegó a Wall Street el año último. La oferta pública inicial de VA Linux en diciembre marcó un récord: el primer día, las acciones dieron un salto de 30 a 320 dólares. El último viernes de septiembre, VA Linux cerró en 46,25 dólares. No obstante, la demanda corporativa de los sistemas Linux sigue creciendo.
El año último, Linux representó el 24% de los nuevos sistemas operativos enviados a servidores (para tareas como e-mail o impresión), en segundo lugar después del Windows NT, con el 38%, según datos suministrados por la agencia International Data Corp. (IDC), que estima que para fines de 2000 las instalaciones pagas de Linux superarán los 3 millones de dólares.
Asimismo, la proporción de las 500 compañías líderes de la revista Fortune que utilizan Linux ha aumentado de un 14 a un 22% en seis meses, según Salomon Smith Barney. A estos clientes les interesa el hecho de que Linux sea sin cargo, o casi gratuito, y pueda adaptarse a diversos sistemas de redes y manejar un amplio espectro de funciones críticas sin colgarse.
Más de un centenar de compañías venden diversos productos de Linux. Y aunque el negocio de este sistema se encuentre en las primeras etapas de caos, los expertos de la industria afirman haber aprendido algo. En primer lugar, que la venta de material que puede bajarse sin cargo no es una estrategia a largo plazo. Red Hat Inc. vende paquetes de Linux en discos compactos, acompañados de documentación técnica y la promesa del soporte técnico, por tan sólo 30 dólares. Las acciones de Red Hat, las primeras en salir el año último, aumentaron vertiginosamente de 14 dólares, su valor inicial, a 151,31 antes de comenzar a bajar. El descenso se vio acelerado a partir del 15 de septiembre, cuando la compañía de Durham, N.C., informó que sus ventas aumentaron un 15% con respecto al trimestre anterior. Red Hat intenta ahora vender más soporte técnico a clientes corporativos que ya hayan instalado el sistema Linux. Pero en el último trimestre, la pérdida de esta empresa llegó a 16 millones, sobre apenas 18,5 millones en ventas, y las acciones cerraron el viernes 29 en 17,06 dólares. "La gente no entiende cómo Red Hat va a obtener ganancias", dijo Patel.
Un problema fundamental es que el armar paquetes de software de Linux para la venta no cuesta nada. "No hay ningún tipo de barreras para entrar", dijo Dan Kusnetzkyel, analista de IDC.
"Un estudiante universitario podría configurar el software, comprar una grabadora de CD ( quemadora , en la jerga) y venderlo entre sus compañeros. En el mejor de los casos, se puede cobrar lo suficiente por producción, presentación y publicidad."
Caldera Systems, otro distribuidor de Linux, con sede en Orem, Utah, vio como sus acciones se fueron en picada, de 33 dólares después de su cotización inicial en marzo a 4,09 dólares el viernes 29. Caldera vende paquetes de Linux y también desarrolla material de capacitación orientado a Linux.
Otro rival es TurboLinux, con sede en Brisbane, California, que vende la mayoría de sus sets de Linux en el continente asiático. El objetivo de la compañía ahora es desarrollar aplicaciones de software destinadas a grandes empresas que ya estén usando Linux.
Pero el presidente de TurboLinux, Paul Thomas, admite que al haber poca diferencia entre los rivales, se podrían producir fusiones y quedarían sólo dos grandes distribuidores para fin de año.
La presión por ofrecer más, ya llevó a Red Hat a adquirir Cygnus Solutions, que crea herramientas de desarrollo para programas de Linux. Caldera, por su parte, acordó recientemente comprar unidades de una compañía llamada Santa Cruz Operation, que produce software y ofrece servicios de asesoramiento profesional.
La mejor de la industria hasta el momento ha sido VA Linux, que agrupa software de Linux y soporte técnico con el hardware que vende a clientes como Akami y Etoys. Estas compañías prefieren sistemas Linux porque son más económicos, más estables y se adaptan con mayor facilidad que los que corren bajo Microsoft; además, trabajan mejor con otros programas.
Las ventas de VA Linux en el último trimestre alcanzaron los 51 millones de dólares y las pérdidas fueron de tan sólo 4 millones, mientras que el trimestre anterior las ventas fueron de 35 millones y las pérdidas de 21 millones.
Pero todas estas estrategias pueden encontrar obstáculos siempre que Dell, Compaq y otros fabricantes de hardware sigan obteniendo réditos por la venta y el soporte técnico de máquinas Linux. Estas compañías ofrecen Linux como una alternativa de Windows en muchas de sus computadoras. Compaq lidera en este momento la venta de servidores Linux en los Estados Unidos, seguida por VA Linux, Dell e IBM.
Para ingresar en el gran mercado corporativo de los Estados Unidos, Linux necesita el apoyo de grandes organizaciones como IBM y Compaq. Pero si un cliente puede comprar de un fabricante con trayectoria, ¿para qué correr el riesgo con una empresa de Linux que aún está en pañales? IBM ha configurado el Linux para alguna de sus computadoras mainframe y destinó a cien expertos en software para que trabajen full time en el sistema opera tivo Linux.





