
Receta para instalar Linux, Windows y varias cosas más en una misma PC
El secreto está en una serena planificación previa
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Recibimos la semana última dos consultas sobre si existe la posibilidad de tener Linux y Windows 9x en una misma computadora. Puesto que es una pregunta muy frecuente, nos pareció que valía la pena tratarlo en esta columna, y con detalles que excederían el espacio del correo de lectores.
La respuesta es sí, no sólo es posible sino conveniente. La verdad es que todavía hay cosas que Linux no permite hacer, y sin duda hay tareas para las cuales Linux es preferible. En el primer rubro están la mayoría de los juegos y las herramientas profesionales de edición de cine, video y fotografía. Hay buenas herramientas para esto en Linux (como el GIMP ), pero todavía no pueden reemplazar al Photo-shop , el Premiere o el Painter . En el segundo, la potencia, estabilidad y seguridad de Linux están años luz por sobre Windows 9x, y a un costo muy bajo, así que bien vale la pena instalarlo y conocerlo.
He dicho que conviene instalar Linux y Windows en la misma computadora, no necesariamente en el mismo disco duro. Como en cualquier otra instalación, una serena y prudente planificación constituye casi el 90% del éxito de la operación. Hay una serie de escenarios posibles antes de intentar poner varios sistemas operativos en una PC, y evaluar la situación es el primer paso que debe tomarse.
Desenchúfese
Por ejemplo, puede que haya un disco con Windows 98 ocupando todo el espacio libre. En ese caso (y excepto que se use el Fips u otro programa por el estilo), será menester dar de baja esa instalación antes de proceder a colocar un Linux. ¿Por qué?
Simple: Linux exige un tipo de partición diferente de Windows (es decir, no es FAT ) y además requiere que el archivo de intercambio resida en otro tipo de partición, que en la jerga se denomina swap (o tipo 82).
De modo que, si puede quitar ese Windows y reinstalarlo luego -y si además cuenta con suficiente espacio de disco-, la única desventaja de volver a particionar el disco es que el setup de Windows lleva un buen rato (de 30 a 60 minutos, según el microprocesador, los componentes por instalar, la cantidad de memoria RAM y las velocidades del disco y el CD-ROM).
Sin embargo, existen maneras de realizar esta instalación combinada sin tocar un Windows preexistente. Una es utilizar la opción de compartir el disco entre ambos sistemas. Olvídese. Una de las cosas más interesantes de Linux es su complejo y potente sistema de archivos. Si sigue usando el FAT será como ponerle gasoil a una Ferrari. La otra es rápida, simple, segura y por lo tanto muy aconsejable: poner un segundo disco duro.
Como Linux y Windows 2000 no necesitan estar en la primera partición del primer disco (sólo DOS y Win9x exhiben ese capricho), puede conectar una unidad secundaria y hacer allí todos los experimentos que quiera. Si dentro de dos o tres meses ya entiende a fondo cómo funciona Linux y puede usarlo para las mismas tareas, felicitaciones. Por ahora está aterrizando en territorio extraño y mejor tomar precauciones.
Un segundo disco le permitirá dejar intacto el Windows que ya tiene, Linux lo detectará automáticamente y lo incluirá en el gestor de arranque (llamado LiLo , por Linux Loader o cargador de Linux). Puede ser un viejo disco de 800 MB, esos que muchos de nosotros archivamos porque ya no sirven para nada . Por supuesto que sirven, y éste es uno de esos casos. Con un segundo disco, cualquier error que cometa se soluciona simplemente desenchufando de la computadora la segunda unidad. Y hasta que comprenda a fondo los principios fundamentales de Linux cometerá varios, se lo aseguro. (En general, sería ideal que encontrara otras formas de arreglar los problemas, pero lo cierto es que con dos discos tendrá a mano la alternativa de tirar del cable y salir ipso facto del embrollo.)
El plan A
Como saben los que ya han hecho sus primeros palotes conLinux, para instalarlo se empieza por arrancar la PCcon un diskette que viene con la distribución (o que se crea desde Windows o DOS con herramientas que están en el primer CD-ROM). Esto usualmente conduce al programa instalador, del que hay numerosas variantes. En la actualidad, usan una interfaz gráfica muy fácil de entender.
Uno de los primeros pasos es elegir dónde se instalará Linux. Opte por el segundo disco. A menos que ya existan, deberá crear una partición para el sistema (tipo 83) y una de swap (tipo 82). Si tiene espacio suficiente, cree al menos dos swap de 127 MB cada uno. Si no tiene idea de cómo se utiliza el programa fdisk y qué es esto de particionar un disco, consulte la documentación; es algo que tendrá que hacer con mucha frecuencia en Linux y mejor ir acostumbrándose. Tenga mucho cuidado de no particionar la unidad donde está Windows. Elija la segunda unidad verificando los datos de la geometría del disco. Recuerde que Linux denomina las unidades de almacenamiento de una manera diferente a Windows. El primer disco en el primer puerto IDE será hda , con las particiones identificadas numéricamente y en secuencia ( hda1 , hda2 , etcétera); el segundo disco será hdb , el tercero, hdc, y así.
El resto de la instalación es cosa de elegir un punto de montaje para el sistema -ponga la barra inclinada (/) y tendrá un árbol de directorios estándar-, seleccionar los paquetes, darle OK y dejarlo correr. Se le preguntará luego si quiere crear un diskette de arranque. Hágalo. También tendrá que poner una contraseña para el root (es decir, el administrador del sistema). Anótela, porque no hay modo de entrar en un Linux si olvidó esa clave, como no sea reinstalando.
Finalmente, llega el momento de la verdad. ¿Dónde poner el cargador de Linux? ¿Seremos valientes y lo dejaremos escribir el master boot record (MBR)del disco donde está Windows? ¿O ganará el temor a romper algo y apelaremos a un diskette?
Decisión personal, claro. En ese sentido, diré que vengo usando el LiLo desde hace unos siete años y jamás tuve un problema. Además, hay varias formas de restaurar el MBR. La más rápida es arrancar el equipo con el diskette de emergencia de Windows (nunca instale Linux si no cuenta con este diskette) y escribir, en la línea de comandos, format C: /mbr La otra es utilizar la instrucción de Linux lilo -u /dev/hda . Y si nada funciona, puede reinstalar Windows, lo que, naturalmente, restaura el MBR .
Si tiene dudas, puede emplear un diskette para arrancar su Linux; eso sí, ármese de paciencia porque los diskettes son terriblemente lentos para cargar sistemas operativos o cualquier otra masa grande de datos.
En este punto de la instalación, Linux habrá detectado que usted tiene una partición arrancable del tipo FAT(o FAT32, NTFS, etcétera) y la habrá integrado al cargador con una etiqueta que usted puede cambiar en ese momento o más tarde, según las distribuciones.
El instalador reiniciará la PC y en lugar del usual Windows aparecerá arriba a la izquierda el lacónico mensaje LILO:_ No se asuste. Basta con escribir el nombre de uno de los sistemas operativos disponibles para que lo cargue normalmente. ¿Quiere decir que Linux puede cargar Windows? Exactamente. Puede cargar Windows, Windows 2000 o lo que le pongan delante.
Si se olvidó de anotar el nombre de las particiones y ahora no sabe qué hacer, apriete TAB, y LiLo mostrará una lista de las particiones arrancables disponibles. Por ahora serán dos, pero se podrían agregar otras y, además, tenga presente que en Linux es posible tener varios núcleos ( kernel ) simultáneamente, que también podrá convocar desde el LiLo.
Cuando anoté, arriba, que reinstalar Windows restaurará el master boot record , usted se habrá preguntado: "¿Quiere decir que si tengo que reinstalar Windows también tendré que reinstalar Linux para recuperarlo?" No, porque Linux es un sistema esencialmente más inteligente y modular que Windows.
Es cierto que si reinstala o actualiza Windows perderá el acceso a Linux, pero sólo de momento. Para recuperarlo, arranque la PC con el diskette de inicio que creó durante el setup de Linux y volverá a tener acceso al sistema. Ingrese como root y escriba lilo en su consola. Este comando vuelve a leer el archivo lilo.conf (que contiene la configuración del gestor de arranque) y restaura el MBR tal como lo dejó la instalación de Linux.
El lilo.conf es un archivo de texto (casi todo lo que puede configurarse en un Unix es un archivo de texto); si quiere cambiar algo en el gestor de arranque -por ejemplo, que Windows sea el sistema predeterminado-, éste es el lugar donde hacerlo. Recuerde dos cosas importantes: no edite el lilo.conf , si no está absolutamente seguro de lo que hace. Y segundo, use el comando lilo para poner en rigor los cambios que haya hecho.
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