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Capilla del Monte
Es una típica ciudad cordobesa con cierta impronta veraniega en su arquitectura que, a simple vista, se distingue de sus vecinas por obra y gracia de ciertas "rarezas": la diagonal Buenos Aires, techada en 1964 para montar una exposición fotográfica, el templo zen Shobogenji y el exótico Pueblo Encanto (construido según el trazado de un feudo por un conde español, con castillo mudéjar incluido). Pero Capilla no es una ciudad como cualquier otra; médicos naturistas y sanadores, maestros y chamanes la eligen como lugar de práctica y residencia por su carácter de centro energético y espiritual "donde ocurren cosas": desde curaciones y cambios radicales de vida -se sabe de muchos que, captando la fuerza del lugar, decidieron mudarse allí de la noche a la mañana-hasta avistamientos de OVNIS y desconcertantes fenómenos luminosos. Hay de todo y para todos, sea uno creyente moderado o a rajatablas, aprendiz de escéptico o francamente incrédulo.
Lo cierto es que, amén de sus posibilidades transformadoras a nivel espiritual, esta pequeña ciudad es un punto estratégico para realizar excursiones -trekking, escaladas, cabalgatas- de baja, mediana o alta dificultad a destinos emblemáticos o todavía secretos.
Además, grata sorpresa, los capillenses han revitalizado sus restaurantes, abriendo nuevos o reinventando la carta de los ya conocidos. La lista de manjares es inspiradora y sabiamente complementaria (tanto, que consideramos un deber probarlos todos): desde los delicados platos gourmet de Kiyankuk y el ingenioso té-cena (combinación de sabores dulces y salados + infusiones) de Sabía que venías y preparé un pastel (nunca mejor puesto un nombre), hasta las italianísimas pastas del romano Andrea Vitali en La Carbonara, las coloridas paellas caseras de El Cham y las acrobacias culinarias del exclusivo criadero de truchas La Tramontana.
Durante nuestra estadía en Capilla del Monte nos alojamos en Terrazas del Uritorco. Al pie del cerro homónimo y a 5 minutos del centro, este flamante emprendimiento de Clara Cantilo marca un hito en la hotelería de Capilla del Monte. En perfecta armonía con el paisaje circundante -se ha mantenido la vegetación autóctona y ciertos rasgos arquitectónicos que evocan las culturas originarias-, domina el valle a la manera de un mirador y ofrece todas las comodidades y sutilezas. Desde allí, luego de saborear los platos de Victoria Molina en Kiyankuk y de un buen descanso, nos iniciamos en la aventura de la montaña a través de cuatro recorridos diferentes: tres de ellos con guía y uno en solitario.
Cueva Casa de Plata
Con Anahí Pomponio, conocedora de sendas huidizas y plantas medicinales, emprendimos desde La Toma una larga pero nada cansadora caminata por un sendero de fulgurante belleza: bordeando el arroyo Huertas Malas ascendimos pendientes alternativamente suaves y escarpadas, esquivando espinillos y empezando a reconocer las hierbas por sus aromas, seguidos por dos o tres perros amigables y entusiastas.
En la intersección con el arroyo Alazanes tomamos por la Cuesta del Toro -donde hicimos un alto para admirar, en un solo pantallazo, las sosegadas cumbres de Las Gemelas, el Overo y el Uritorco- y luego continuamos por una lomada con afloramiento de cuarzo: Chorro Blanco. Para entonces, tan entretenido y entreverado era el trayecto que casi nos habíamos olvidado de la cueva y su leyenda. Hasta que apareció de pronto, y muy distinta de lo que imaginábamos: una grieta angosta con una bifurcación por donde no puede pasar una persona (tal vez por su misma inaccesibilidad los españoles creían que los indígenas ocultaban allí sus tesoros). Regresamos bordeando el mismo arroyo... aunque, acaso para preservar el misterio de una riqueza jamás hallada, sin volver sobre nuestros pasos.
Los Paredones
Con las mochilas a la espalda -es imprescindible tener, en todos los recorridos, las manos libres- bordeamos aguas abajo el arroyo Río Seco (a unos 8 km de Capilla) hasta una quebrada escarpada. Pocos minutos de marcha después, en la confluencia con el río Dolores, nos topamos con un magnífico escenario natural y todavía virgen para la escalada en roca. Nuestro guía Jorge González, montañista de ley y equilibrista nato, destaca -mientras prepara cuerdas, empotradores y clavos- la maravilla de encontrar una pared intacta para escalar al viejo estilo: sin equipo fijo en la roca, el escalador debe extremar sus habilidades.
Mientras nos calzamos los arneses, con inocultable recelo ante la altura y las ominosas salientes de la pared rocosa, Jorge nos explica que la precisión en los nudos y las maniobras tiene tanta importancia como observar y recorrer con los dedos los pliegues de la piedra. Y damos fe de sus palabras: este escalador prodigioso, para quien la ley de gravedad parece no existir, busca -en una suerte de danza con los pies y las manos- el lugar exacto para dar el próximo paso. Y nosotros intentamos, a nuestra humilde escala, imitarlo.
Dejarse guiar por Jorge es, para los menos osados o abiertamente miedosos, una excelente manera de empezar a conocer y amar esta actividad que requiere, ante todo, confianza en el propio equilibrio corporal. El descenso en rappel, físicamente más aliviado, es el merecido premio para quienes alcanzan la cima a unos 35 metros de altura.
Peñón de Charalqueta
El Valle de Ongamira -un (gruta) ka (sierra) wira (sagrada) en lengua comechingona- impacta por su inmensidad serena y su miríada de senderos y parajes casi inexplorados. Allí, conducidos por Raúl Valarín, intentamos el ascenso al Peñón de Charalqueta, un trekking indispensable de la región, que por su majestuosidad e historia, abordaremos en la edición de Julio de LUGARES.
Cerro Uritorco
Esta carismática montaña ha ganado fama (en verano, Semana Santa o vacaciones de invierno concita largas procesiones de turistas) como lugar energético y de avistamiento de "platos voladores". Más allá de ese dato, el Uritorco (uritu orcko o "cerro del loro macho" en quichua) se ofrece generoso al caminante: es posible ascender sin guía -munido de bastón, agua, algún comestible y la ropa adecuada- por el sendero que lo circunda, perfectamente definido en casi todos sus tramos. Cruzando el río Calabalumba por un puente colgante (a no impresionarse, es corto y no demasiado alto), iniciamos la marcha a 980 metros de altura por una pendiente empinada que poco a poco se va suavizando y, tras unos 5 km (tres horas y media) de recorrido -y varias paradas para recuperar el aliento... o perderlo ante la siempre cambiante belleza que nos envuelve-, culmina en la cumbre unos 1000 metros más arriba.
El punto clave -al llegar allí conviene decidir si se continúa hasta la cima o se deja la experiencia para otra oportunidad- es La Pampilla, una verde explanada que invita al sosiego hacia la mitad del ascenso. Nos habían dicho que, más allá de la exigencia física y la imponencia del paisaje, la subida al Uritorco sería en cierto modo un viaje interior; y así fue: conmovidos ante la inmensidad, más de una vez nos paramos a "mirar hacia adentro". Quizás ése sea el secreto de la montaña.
Por los senderos de Atahualpa
Caminiaga, Santa Elena, El Churqui, Rayo Cortado... No hay pago como mi pago, viva el Cerro Colorado. Así cantaba uno de nuestros mayores músicos y poetas, Atahualpa Yupanqui, celebrando este paraje cordobés de agreste belleza que fue -parafraseando a Pablo Neruda- su última "residencia en la tierra".
Y acaso no podría haber sido de otro modo. Porque Cerro Colorado es un talismán de la memoria atávica: invita a escuchar silencios, a meditar, a ensoñarse. Sin estridencias ni prisas, al ritmo del río Los Tártagos, que siempre muestra sus aguas pero a veces las esconde.
Viniendo desde el valle el paisaje se vuelve rotundo: de las serranías donde imperan las gamas del verde y el gris de la piedra pasamos a los rojos intensos y al cerrado bosque de matos -árboles autóctonos de tronco claro y fresco que muchas veces, sobre todo cuando crecen entre las rocas o sobre las márgenes del agua, se anudan entre sí formando entreveros rebeldes-.
Y es que la Reserva Natural y Cultural Cerro Colorado forma parte de ese gigante que es el Gran Chaco Sudamericano: en sus llanos y quebradas -sobrevolando molles, mistoles, talas churquis y tintitacos- medran aves de nombres sonoros como el inambú montaraz, el cortarramas, el chinchero grande y el caburé, y criaturas terrestres de distinto porte y portadoras de leyendas como el conejo de los palos, el gato colorado, la culebra sapera y el sapo rococo (verdadero inventor de la chacarera según el Cuchi Leguizamón).
Pero el tesoro único de la Reserva, asaz semi secreto, es obra de mano humana y tiene entre 500 y 800 años de antigüedad: 35.000 pictografías realizadas por los comechingones en más de cien aleros y abrigos rocosos. Un universo rupestre que ilustra en tres colores -blanco (mineral de calcio), negro (pirolusita) y rojo (óxido de hierro de las areniscas)- la vida cotidiana del pueblo cazador-recolector y el paso inexorable de la historia: desde la ingenua serie de llamitas preñadas, los pumas que acechan en los ojos de agua, los inescrutables quitilipis (una especie de búho) y los majestuosos cóndores hasta los flecheros y el conquistador español montado a caballo que finalmente habría de arrasarlos.
Y en todas partes, ajenas a los devenires de la Tierra, formas circulares que imitan planetas y constelaciones: la bóveda celeste al amparo de los aleros.
La Casa-Museo Atahualpa Yupanqui -donde residiera don Ata con su hijo y su esposa Nenette, y donde hoy descansan sus cenizas al pie de un roble- es amplia y sencilla, de paredes anchas y pisos de baldosa. Allí están "sus cosas", como si ayer mismo las hubiera dejado: raudas monturas y atavíos gauchos lustrosos de tanto uso, estribos y rastras de plata, guardacalzones traídos de rumbos lejanos, guitarras, manuscritos, fotografías y -en el dormitorio- varias valijas apiladas sobre el adusto ropero, un severísimo traje azul y hasta un par de pantuflas de cuero negro al pie de la cama. La vista -y el alma- no se cansan de mirar ni de aprender en esta humilde casa.
En la entrada, una secuencia de fotos en blanco y negro de los paisanos que habitaban el cerro "en aquellos años" -mujeres y hombres de rostros morenos, con arrugas como surcos marcados por paciente arado- y las palabras de don Ata para recordarlos: "Todos rasguean la guitarra, sueltan su copla en la tarde mientras los rebaños descienden retozando y las palomas cruzan de monte a monte, como un mensaje que va pintando sombras sobre los surcos de las chacras maiceras". Afuera, donde antes estaba la cocina, funciona la Biblioteca Popular Pablo del Cerro: los libros de don Ata al alcance de todos, desde los incontables tomos de La comedia humana de Balzac en francés hasta muchísimos -pero muchísimos- volúmenes de poesía. Y un poco más lejos, subiendo por un sendero a la vera del río, el Campo de Silencio: un montecito de churquis y garabatos acunado por los cerros donde Atahualpa solía componer, reflexionar y descansar. Un rincón donde, de tanto silencio, ni siquiera se oye correr el río. No en vano llaman a este lugar, también, Agua Escondida.
Por Teresa Arijón.
Fotos de Xavier Martín
Publicado en Revista Lugares 170. Junio 2010.
DÓNDE DORMIR
Terrazas del Uritorco
Frías y Liniers, Barrio Villa Cielo
C: (011) 15-3788-9661 / 15-5906-9157
info@terrazasdeluritorco.com.ar
www.terrazasdeluritorco.com.ar
Diseñado por Jorge Daguerre y Clara Christophersen, este nuevo emprendimiento cuenta con lofts para 2 personas, departamentos para 4 o 5, y 2 suites circulares (una de ellas para personas con capacidades diferentes y otra VIP). Todas tienen kitchinette y microondas. Desde $375 el loft, $550 el departamento o la suite para personas con capacidades diferentes, y $850 la VIP, ideal para un fin de semana romántico. Con desayuno, cochera, piscina con vista al cerro e hidromasaje con ozonoterapia.
Hotel Montecassino
La Pampa 107
T: (03548) 48-2572
consultas@hotelmontecassino.com.ar
www.hotelmontecassino.com.ar
Bello edificio construido en el año 1901, con un anexo más moderno. Antes fue un hotel de 50 habitaciones, de las que se han remodelado 23 con vista al dique y el cerro Uritorco. Imperdibles los atardeceres junto a la piscina. Desde $220 la doble, con desayuno buffet.
Hostería El Guardián del Uritorco
Aristóbulo del Valle 412
T: (03548) 48-1781 / (011) 15-6862-2382
elguardianuritorco@gmail.com
www.elguardianuritorco.com.ar
Imponente casona de más de 100 años. Ocho sobrias habitaciones con techos altos y muebles antiguos, 4 buhardillas con baño compartido, y un departamento con cocina completa ubicado en el parque. Desde S140 la doble, con delicioso desayuno casero.
Posada del Árbol
Sarmiento 161
T: (03548) 48-1333 / 15-63-1142
contacto@posadadelarbol.com.ar
www.posadadelarbol.com.ar
Diez cómodas habitaciones, desayunador con vista al cerro. En el patio hay un plátano de casi 200 años. Desde $190 la doble.
DÓNDE COMER
Kiyankuk
Frías y Liniers, Barrio Villa Cielo
C: (011) 15-3788-9661
www.terrazasdeluritorco.com.ar
El restaurante de Terrazas del Uritorco: un encanto para la vista y un festín para el paladar. Cocina clásica y gourmet, vegetariana y naturista, prestando atención al gusto y las necesidades de cada comensal. Abierto todos los días, desde las 20 hs en adelante. Desde $50 por persona.
La Tramontana
RN 38, Km 89.5
C: (03458) 15-63-5603 / 15-63-5049
www.granjalatramontana.com.ar
Criadero de truchas e histórico rancho de adobe de 1807, sobre la ladera del Uritorco. Es imprescindible probar la trucha con salsa de caviar y la panacota de lavanda. Además del restaurante, organizan visitas guiadas al criadero de truchas, cabalgatas y caminatas. Se puede pescar en los lagos, sobre la ladera norte del Uritorco y a más de 1400 metros sobre el nivel del mar. Abierto todos los días, con reserva..
Sabía que venías y preparé un pastel
Pueyrredón 681
T: (03548) 48-2699
Gabriela del Río y Martín Maques son los artífices. Lo que los distingue: el té-cena (desde $50 para dos personas), los panes y las tortas varias, porque en ellos despliegan toda su magia de pastelera y cocinero. Abierto de martes a domingo, de 9 a 13.30 y de 17 a 20.30hs.
La Carbonara
25 de Mayo esquina Corrientes
T: (03548) 15 57 3355
Un emprendimiento del cocinero romano Andrea Vitali y la fotógrafa Cecilia Hahn. Imperdible la caponata siciliana: cebolla, zucchini, berenjenas y pasas de uva montadas con aceite de oliva, vinagre y azúcar. Abierto de martes a domingo.
El Cham
Irigoyen y General Paz
T: (03548) 48-1455
Mariano Tagliani conquista todos los paladares con sus paellas y abundantes platos de mariscos. Abierto de miércoles a lunes.
Soma
Pueyrredón 244
T: (03548) 481 663
Inaugurado en 2009 por Diego Rubio. Cocina vegetariana, jugos sanadores y raw food. Un bonito lugar para quedarse leyendo: tiene biblioteca. Abierto de martes a domingo.
PASEOS Y EXCURSIONES
Cerro Uritorco
C: (03548) 15-57-5287 (Es el teléfono de la base, para comunicarse en caso de necesidad durante el ascenso.)
Tener en cuenta que el descenso desde la cima debe iniciarse a las 15 hs a más tardar: son dos horas y media de marcha. Todos los días, desde las 8 hasta las 18hs. Entrada general: $30 por persona.
Jorge González
T: (03548) 49-2271
georgmallo@yahoo.com
Anahí Pomponio
T: (03548) 48-2191 / 15-57-4796
anahipomponio@hotmail.com
www.naturaventura.com.ar
Raúl Valarín
T: (03548) 15-57-0794
aventuraymistica@yahoo.com.ar
www.aventuraymistica.com.ar
CIO (Centro de Investigaciones OVNI)
Juan Cabus 397
T: (03548) 48-2485 / 15-40-7783
info@ciouritorco.org
www.ciouritorco.com.ar
COMPRAS
Wilca Yachay
Tucumán 258
T: (03548) 15-56-3339 / 15-57-2000
wilcayachay@yahoo.com.ar
www.wilcayachay.blogspot.com
Cultivo y venta de echinácea, hierba medicinal oriunda de América del Norte de grandes poderes curativos y protectora del sistema inmunológico.
El Roble
Diagonal Buenos Aires 108
T: (03548) 15-40-9870
www.encapilladelmonte.com.ar
Legendarios salames y quesos de la Colonia Caroya, vinos pateros, licores artesanales.
CERRO COLORADO
Cómo llegar
Tomar la RN 38 hasta Cruz del Eje, tomar la RN 16 hasta San José de la Dormida -pasando por Deán Funes y Villa Tulumba-, luego la RN 9 hasta Santa Elena, y desde allí un corto tramo por la RP 21.
DÓNDE DORMIR
Hotel Cerro Colorado
C: (03522) 15-64-8990
www.hotelcerrocolorado.com
17 habitaciones cómodas y sencillas. Desde $100 la doble con desayuno y cochera.
Cabañas Descanso del Indio
C: (0351) 15-697-7193
complejoarganaraz@hotmail.com
Diez amplias cabañas al pie del cerro, con capacidad total para 50 personas. Desde $60 por persona.
DÓNDE COMER
Salón Argañaraz
T: (0351) 15-697-7193
Menú completo (empanadas, asado, achuras, ensaladas, postre y bebidas) desde $60 por persona. También preparan minutas. Hacen asado de chivito, los domingos al mediodía. Abierto todo el año.
Portal del Sol
T: (03522) 42-7797
Parrilla a la entrada del pueblo. Abierto todo el año.
PASEOS Y EXCURSIONES
Pinturas rupestres
Todos los días, excepto los lunes, se hacen visitas guiadas desde el Museo Arqueológico (cuya colección vale la pena conocer) a las 11.30, 14 y 16hs. Entrada general: $2. También se puede optar por un guía privado: salen desde el Museo fuera de los horarios oficiales y la tarifa es a convenir. Si falta un rato para la puesta del sol, pida visitar los aleros más antiguos en El Desmonte.
Casa-Museo Atahualpa Yupanqui
yupanquianos@yahoo.com.ar
La casa de don Ata, además de guardar tantos recuerdos, es sede de la Fundación Atahualpa Yupanqui - Centro Cultural Agua Escondida.
Todos los días, de 10 a 18hs. Entrada $5.





