Expresidenta argentina Fernández de Kirchner, bajo arresto domiciliario, planea contraofensiva desde su balcón
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Fernández cumple seis años de arresto domiciliario por corrupción
La expresidenta y líder opositora es la política más destacada del país en los últimos tiempos
El arresto domiciliario convierte su balcón en un lugar clave para conectar con sus simpatizantes
Los analistas afirman que la detención le da a Fernández un impulso político a corto plazo
Por Leila Miller
BUENOS AIRES, 23 jun (Reuters) - En una calle residencial de Buenos Aires, dos manifestantes pintaron una imagen reveladora con pinceladas coloridas: el retrato de una mujer solitaria en su balcón, con vistas a una multitud que se encontraba abajo.
La figura era una de las políticas más prominentes de Argentina en las últimas dos décadas: la líder de la oposición y dos veces presidenta Cristina Fernández de Kirchner, quien fue puesta bajo arresto domiciliario la semana pasada para cumplir una condena de seis años por corrupción.
Esto significa el fin de su carrera política, al menos formalmente, para esta mujer de 72 años, una populista divisiva cuyo modelo de Gobierno amplio ahora está siendo desmantelado por la austeridad drástica del presidente libertario Javier Milei.
La sentencia también inhabilita a Fernández, quien había anunciado sus planes de postularse a la legislatura de la provincia de Buenos Aires, para ejercer cualquier cargo público.
Ese balcón del segundo piso —el único lugar desde el que Fernández puede ahora movilizar a su base debido al confinamiento en su apartamento— se está convirtiendo en un punto de encuentro para los simpatizantes de la izquierda peronista, y su detención la ha vuelto a poner en el punto de mira como símbolo de la resistencia a Milei.
"Le da al liderazgo de Cristina la influencia política que estaba perdiendo", dijo Camila Perochena, historiadora de la Universidad Torcuato Di Tella, de Buenos Aires.
"Esto le da una nueva vida". El arresto domiciliario de Fernández ha convocado a decenas de miles de manifestantes a las calles de Buenos Aires en los últimos días y ha inyectado un impulso muy necesario a su movimiento, que venía lidiando con divisiones internas y desilusión, especialmente desde que perdió las elecciones presidenciales de 2023 ante Milei. "Ella toma una centralidad absoluta en el escenario político", declaró a Reuters Juan Grabois, destacado líder social de izquierda y estrecho aliado de Fernández. VOLVEREMOS Al menos a corto plazo, los expertos afirmaron que la sentencia por corrupción vinculada a los contratos viales beneficiaría políticamente a Fernández, aunque a largo plazo queda por ver si podrá ejercer influencia eficazmente sin poder asistir presencialmente a mítines y eventos. En la céntrica Plaza de Mayo, cuando Fernández inició su arresto domiciliario el miércoles pasado, su voz resonó por enormes altavoces ante la multitud que marchaba por el centro de Buenos Aires. "Vamos a volver y, además, vamos a volver con más sabiduría, con más unidad, con más fuerza", dijo a sus partidarios en un mensaje pregrabado. Y desde donde me toque estar, desde la trinchera que sea, voy a seguir haciendo todo lo que está a mi alcance para estar ahí junto a ustedes".
En la plaza escuchaba Andrea Albarracín, de 35 años, miembro del Partido Justicialista (peronista).
"No sentí una Cristina doblegada", dijo.
María Teresa García, secretaria general del partido, declaró a Reuters que Fernández seguiría al frente porque "no hay otra persona que pueda levantar la voz como Cristina".
VIENEN POR CRISTINA
Muchos de los que se congregaron en los últimos días frente a la casa de Fernández reiteraron sus afirmaciones de que su detención —después de que la Corte Suprema confirmara este mes una sentencia original de 2022, cuando era vicepresidenta— fue un acto de venganza política de la derecha.
"Van por Cristina porque representa y personifica todo lo que los poderes concentrados de este país detestan", dijo su partidario Christopher Loyola, quien apoyó el gran gasto estatal de los peronistas en educación, salud y ciencia.
Ese enfoque en un Gobierno amplio ayudó a la Argentina a tener una de las redes de seguridad social más sólidas de la región e impulsó el sector público, pero la impresión de dinero para sostenerla fue en parte responsable de años de inflación galopante y profundos déficits.
La noche en que se confirmó la sentencia de Fernández, Loyola esperó para mostrar su apoyo a la expresidenta, quien, si bien genera divisiones, aún cuenta con alrededor del 30% de apoyo popular, según las encuestas locales, lo que le otorga influencia sobre el bloque peronista en general.
La semana pasada, grandes pancartas frente al apartamento de Fernández señalaban "siempre con Cristina". Los vendedores ofrecían camisetas con la cara de Fernández. Los simpatizantes bailaron mientras una banda de música tocaba "Muchachos", el último himno mundialista de Argentina.
Yamila Perdomo, de 41 años, una guía turística que llevaba una bandera argentina en la espalda, había visto a Fernández en su balcón saludando a sus simpatizantes.
"Si a la mujer más poderosa en nuestro país le pasa esto, imaginate cuáles garantías nos quedan a los ciudadanos", dijo Perdomo. "Es la defensa de la democracia". (Reporte de Leila Miller, con edición de Adam Jourdan Editado en español por Nicolás Misculin)
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