
De su correcto funcionamiento depende la estabilidad y la seguridad delvehículo
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Los accidentes de tránsito que se producen a diario en la Argentina tienen dos causas: la primera es falta de precaución al conducir, y la segunda, el escaso mantenimiento que realizan los usuarios de sus vehículos. Conocer el límite de utilización de los diversos componentes es vital para realizar el recambio a su debido tiempo y evitar un choque.
Uno de los elementos más importantes y que contribuyen a la seguridad activa del auto es la suspensión, responsable de que el frenado se realice en distancias cortas y, además, de mantener los neumáticos en contacto con el suelo.
Dentro del conjunto se encuentran dos piezas cuyas funciones suelen confundirse, pero trabajan en forma diferenciada: los resortes y los amortiguadores. Los primeros se encargan de absorber las irregularidades del terreno a partir de sus propiedades elásticas, con el fin de otorgarle al automóvil una altura específica y la dureza necesaria. En tanto que el segundo dispositivo mencionado tiene por objeto neutralizar el efecto rebote para evitar desplazamientos longitudinales en las curvas, y transversales en procesos de aceleración y frenado.
Existen dos tipos de amortiguadores. Los hidráulicos, que son los que tienen más resistencia a los períodos de compresión y expansión; por lo tanto, son más duros.
Dicha característica evita que la carrocería role y cabecee en exceso. Este sistema fue reemplazado en los últimos años por los llamados presurizados, que tienen gas en su interior, y cuya tecnología permite que el contacto de las ruedas con el piso sea mayor. Sólo resisten la compresión, y por lo tanto, son más confortables.
Diagnóstico preventivo
Cuando el amortiguador se desgasta comienza a perder eficiencia. Este síntoma se refleja en la escasa resistencia que opone a los rebotes de la carrocería. Las consecuencias del desgaste pueden ser fatales:
- Las distancias de frenado aumentan un 25 por ciento.
- Sistemas de seguridad activa como el ABS o el asistente de frenado de emergencia disminuyen su eficacia.
- El vehículo se torna más difícil de manejar y empeora el confort de marcha.
- Con el sistema de suspensión deteriorado, los neumáticos se desgastan un 15 por ciento más.
- Es más fácil que se produzca el aquaplaning.
Hay formas de que el usuario pruebe el estado del conjunto. Una de las más sencillas, y que no requiere tirarse al piso para revisar, es hamacar el automóvil varias veces para que se genere el movimiento de la carrocería.
Al terminar con la acción, el amortiguador debe llegar hasta arriba, bajar, y volver a subir por segunda vez. Si el vehículo continúa rebotando significa que es el momento de llevarlo al taller.
La durabilidad de las piezas es de 50.000 kilómetros aproximadamente. La conducción deportiva o las irregularidades del camino pueden acelerar el desgaste.
Claro que un pozo profundo a altas velocidades puede romper el conjunto; por eso, se recomienda revisar los amortiguadores cada 20.000 kilómetros.






