
Su primer modelo fue un ratón Isetta y para todos los días prefiere caja automática
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¿Quién te enseñó a manejar?
Fue mi papá en su Chevrolet coupé cuando tenía 7 años.
¿Cuál fue tu primer auto?
Un BMW Isetta ratón que me regaló mi papá cuando tenía 9 años.
¿Qué modelo tenés?
Un Mercedes-Benz 320.
¿Qué color te gusta?
Rojo.
¿Automático o manual?
Caja automática, porque cuando manejo con cambios estoy trabajando.
¿Coupé, familiar, 4x4 o van?
Sedan. Los autos deportivos no me convienen porque viajo mucho y el auto debe ser confortable. Además, son más duros.
Si tuvieras un auto de lujo, ¿lo manejarías o tendrías chofer?
Manejaría siempre yo.
¿Le enseñarías a alguien a manejar?
Sí, no tengo problema en transmitir a alguien mis conocimientos.
¿Manejás con o sin música?
Con música, escucho de todo, pero me gusta mucho la música nacional.
¿Cambiarías un neumático?
Sí, lo he hecho muchas veces por necesidad.
¿Servicio de auxilio o el auto de un amigo y la eslinga de arrastre?
Automóvil Club Argentino.
¿Viajes largos con paradas o se resiste hasta el final?
Los viajes hasta 1200 km los hago de un tirón. Si es más largo paro para dormir y seguir al otro día.
En la ciudad, ¿rápido y furioso o con calma para llegar seguro?
En la ruta voy rápido, pero con prudencia, llevo una velocidad sostenida. Si voy acompañado hacemos turnos de 3 horas. Y en la ciudad voy despacio, no sólo por prudencia, sino porque los piquetes no dejan avanzar.
¿Maneja mal el otro o yo pude cometer un error?
Todos cometemos errores, en mi caso tanto en la calle como en las carreras.
¿Tapizado de cuero o de tela?
Cuero.
¿Sos obsesivo con el auto?
No, para nada. El auto es una herramienta de trabajo que me transporta y divierte, es para usar. No tengo un sentimiento de cariño, es algo impersonal. Pero le realizo el mantenimiento adecuado.
¿Cuál es el auto de tu sueño?
No tengo uno en particular. Cada auto está diseñado para diferentes necesidades. Pero el de mis sueños sería uno de carrera que me haga ganar siempre.
¿Cedés el volante?
No, trato de no hacerlo. Solamente si el viaje es largo cedo un poco el volante.
¿Chocaste, cuántas veces?
Tres veces en la calle. Cuando había sacado el registro en el auto de papá, luego en una coupé Taunus y el año último en la General Paz. Ninguno fue grave.
¿Cuál fue la cosa más divertida que te pasó con un auto?
Tenía que llegar a Roma para tomar un avión hacia la Argentina, venía en auto de noche por la autopista desde Milán y a 40 km del aeropuerto había una cola de autos que no se movía. Allá, la banquina se respeta, pero decidí bajar y emprender mi aventura. Todos los automovilistas me tocaban bocina enojados porque los adelantaba por la derecha.
Pero me fue mal, ya que pinché una goma y bajé a cambiarla. Ahí, todos los conductores que había pasado me gritaban, me insultaban, se reían... En fin, fue una media hora muy larga. Finalmente, llegué a tiempo al vuelo, pero sólo porque se había retrasado.






