
En un año que fue de mayor a menor, las casi 803.000 unidades patentadas lo convirtieron en el quinto mejor año de la historia del mercado automotor. La Toyota Hilux, líder absoluta
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Sin duda, 2018 va a ser recordado como uno de los años más complejos para la industria automotriz argentina. Es que luego de un arranque fenomenal, con cinco meses a puro récord de ventas de vehículos 0km –por entonces se hablaba de que se iba a superar el millón de patentamientos– llegó una brusca desaceleración seguida de una caída brutal en las ventas que encendió todas las alarmas entre las terminales y concesionarios. Algo así como un paso sin escalas de la ilusión al desencanto.
Según la Asociación de Concesionarios de Automotores de la República Argentina (Acara) las 802.992 unidades patentadas convierten al año que acaba de terminar en el quinto mejor de la historia en cuanto a volumen (sólo superado por el 2013 –récord histórico de 957.771–, el 2017, el 2011 y el 2012) con un descenso del 8% respecto de las 901.005 de 2017. Pero si bien ese dato puede ser alentador, la realidad es que se trata de números son un tanto engañosos, ya que la cifra se sustenta sólo por las enormes cantidades negociados en los primeros cinco meses. Para tenerlo más claro: en enero se facturaron 120.558 vehículos; en febrero, 69.609; en marzo, 85.388; en abril, 77.601, y en mayo, 83.201, lo que totaliza 436.357. De ahí en más la retracción se fue acentuando hasta llegar al derrumbe entre octubre y diciembre con caídas mensuales interanuales que promedian el 41%. En esto, claramente, influyó la tremenda desaceleración de la economía generada tanto por la devaluación del peso como por la retracción en el poder de compra.
Y otro punto a tener en cuenta: si bien las ventas fueron altas, la rentabilidad tanto para las terminales como para las concesionarias fue muy baja, ya que algunas marcas decidieron congelar sus precios y otras aplicaron descuentos en algunos modelos que llegaron hasta el 45%, todo en pos de sanear un stock que sin embargo quedó en las 260.000 unidades disponibles.

Ahora bien, ¿cuáles fueron los elegidos por los argentinos? Pese al panorama complejo, la Toyota Hilux volvió a ser el vehículo más vendido del país. Tal como ocurrió en 2016, la pickup fabricada en Zárate lideró el mercado con 33.482 camionetas facturadas, lo que muestra que sigue siendo una de las favoritas del público no sólo por su precio competitivo (no la alcanzan todos los impuestos), sino también por su confiabilidad y versatilidad.
La marca japonesa también se quedó con el primer puesto en el ranking entre los automóviles, y tuvo al Etios (en sus versiones de 4 y 5 puertas) al tope con 32.023 coches registrados, convirtiéndose así en el segundo vehículo más comercializado.
Como es habitual también, en los primeros puestos del ranking aparecen los modelos del segmento B (chicos), ya que por precio y accesibilidad son los elegidos como primer auto o como segundo vehículo para las familias. Por eso, en el tercer lugar del ranking se ubicó el Ford Ka, con 30.431. El Chevrolet Onix, con 30.313 unidades, quedó en el cuarto puesto, mientras que su gemelo con baúl, el Prisma, con 27.973 fue quinto (si se sumaran ambas versiones, el compacto del moño sería el vehículo más vendido del país, ya que entre ambos sumaron 58.286 patentamientos, muy por encima de cualquiera de sus rivales).
En el sexto apareció el inoxidable Volkswagen Gol, que sumó 24.719 (el año pasado había sido el más vendido con 44.851); en el séptimo terminó el Renault Kwid, con 22.578; en el octavo el Peugeot 208, con 22.494; en el noveno el Renault Sandero, con 22.096 (de impresionantes ventas en diciembre debido a que fue discontinuado), y cierra el top ten otro de los chicos, el Fiat Argo, con 21.385.
Medianos, sedanes y SUV
De ahí en más, la mezcla es bastante variada. En las colocaciones décima y undécima aparecieron dos modelos de Volkswagen: la Amarok, de la cual se despacharon 18.180 camionetas, y el Nuevo Polo, que entregó 17.170 unidades.

Los dos puestos siguientes los ocuparon dos modelos de Ford, el Ecosport, que tuvo ventas por 16.947 0km (fue, además, el SUV más vendido del año); y la Ranger, de la cual se entregaron 16.736. En el 15° lugar aparece el citycar Volkswagen up!, con 15.695; en el 16°, el primer mediano, el Toyota Corolla, con 15.582; en el 17°, el Renault Logan, con 14.681; en el 18° el Ford Fiesta, con 14.289; en el 19°, el Fiat Cronos, con 13.929, y en el 20°, el Chevrolet Cruze, con 13.777.
Yendo al terreno de los sport utility, al Ecosport lo siguieron el Renault Duster, con 12.498 y 21° en la general; el Jeep Renegade, con 11.035 (24°); otro del rombo, el Captur, con 9263 (27°), y el Chevrolet Tracker, con 7814 (28°).

Entre las pickups medianas, claramente, la Hilux resultó imbatible, con números que casi duplican a sus rivales directos. A esta la siguieron la Volkswagen Amarok, la Ford Ranger, la Chevrolet S-10, con 10.582, y en el quinto puesto se ubicó la ahora producida en Córdoba Nissan NP300 Frontier, con 2242. Y entre las compactas la mejor vendida fue la Renault Duster Oroch –en 2018 estrenó la versión 2.0 L y tracción 4x4–, que con 13.607 fue el cuarto vehículo liviano más vendido y más que duplicó a su rival directo, la Fiat Toro, que con 6333 fue novena entre los comerciales de este tipo (en 2017 había liderado el segmento; y pese a haber lanzado la versión naftera hace algunos meses, parece que los problemas con los filtros de partículas en los modelos diésel influyeron en la caída de ventas). Para finalizar, los utilitarios tuvieron al Renault Kangoo como el líder, con 13.509, seguido por el Peugeot Partner, con 7289; el Fiat Fiorino, con 6917, y el Citroën Berlingo, con 4632.

Una vista general
Obviamente, el segmento de los automóviles con 610.486 coches entregados fue el de mayores ventas. Y aquí otra particularidad: si se lo compara con el 2017, la caída en ventas fue de apenas el 8%, ya que en aquel año se habían vendido 663.565 unidades.
Las bajas más grandes se dieron entre los comerciales livianos que mostraron una disminución del 18,7% (en 2018 fueron 161.952 contra los 199.167 de 2017); los pesados, con un 20,9% menos (20.681 y 26.149, respectivamente), y los otros pesados (semirremolques, acoplados y demás), que cayeron un 18,6% (de 12.124 a 9873), lo que habla a las claras de que muchas empresas decidieron postergar la ampliación o reposición de sus flotas para cuando haya un panorama económico más claro y certero.

El ranking de marcas tuvo nuevamente –y como viene sucediendo desde hace 15 años– a Volkswagen en el tope de las preferencias, ya que sumó 119.188 vehículos entregados con lo que tuvo una participación de mercado del 15% (en 2017 había sido del 16,3%). Renault fue segunda con 114.300 unidades matriculadas y un aumento en su presencia de marca que pasó del 12,9% en 2017 al 14,4% en el año que acaba de finalizar. El podio lo completó Chevrolet, con 101.252 y una cuota del 12,8% (bajó un punto respecto de 2017). A continuación quedaron Ford, con 96.346 y 12,2% del market share (cayó un 0,7%); Toyota, con 91.867 y 11,6% (subió 1,4%); Fiat, con 87.720 y 10,4% (-0,2%); Peugeot, con 61.203 y 7,7% (-0,4%); Citroën, con 27.639 y 3,5% (-0,1%); Nissan, con 22.028 y 2,8% (subió 1%), y Mercedes-Benz, con 14.621 y 1,8% (bajó 02%).
Así las cosas, queda el interrogante de qué se puede esperar para este 2019. Y sin dudas, la respuesta es que será un año muy complejo. Si se tiene en cuenta que la recesión está lejos de revertirse; que la inflación continuará golpeando los salarios y la capacidad de compra y ahorro de las familias; que las altas tasas de interés tampoco permiten que las empresas tomen crédito para invertir en sus flotas, y que se avecina un año electoral lleno de incógnitas (por citar sólo algunos parámetros), las estimaciones que hablan de ventas cercanas a las 600.000 vehículos parecen ser bastante acertadas y hasta optimistas. Pero, claro, todo está por verse.






