
Es un emprendimiento del Cesvi. Se efectuará un despiece ecológico y se requerirá toda la documentación del rodado. La identificación de autopartes pondrá freno al robo de automotores
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El robo de vehículos es un flagelo con varios efectos colaterales, además de la sustracción del vehículo. Entre éstos, la canibalización del rodado para extraer repuestos y piezas, desde motores completos hasta elementos valiosos como bombas inyectoras, turbocompresores y otros.
Esto se vincula con otra cuestión convergente: la utilización de los papeles de autos dados de baja por destrucción total para producir vehículos mellizos, además de la venta ilegal de las autopartes.
El Centro de Experimentación y Seguridad Vial Argentina (Cesvi) está en pleno proceso de instrumentación de un centro de reciclado de automóviles, en su sede de Pilar, que aportará soluciones a los problemas planteados.
"Cuando empezamos a investigar los fraudes que se realizaban con los vehículos, el principal radicaba en qué se hacía con la papelería de los autos que las empresas aseguradoras daban de baja con destrucción total", afirma el ingeniero Fabián Pons, gerente general de Cesvi.
"Las aseguradoras vendían el automóvil destruido a un desarmadero; por supuesto, con todos los papeles en regla. La factura de venta y la documentación de ese vehículo se utilizaban para blanquear autos robados. Es decir, se producían varios mellizos", aclara el directivo.
Los objetivos de este proyecto de reciclado y recuperación de piezas del Cesvi son claros. Ante todo, interrumpir el circuito delictivo que alimenta de materia prima (repuestos y piezas) y documentación legal que los desarmaderos utilizan para cubrir vehículos robados.
"Además del automóvil -continúa Pons-, hay algo más de cuarenta piezas sensibles por su valor para la venta. También se debe demostrar de qué vehículo salió cada una de esas piezas cuando vuelven al mercado de repuestos.
"Para el centro de reciclado desarrollamos un software que administra la recepción del vehículo, la factura de compra por nuestra parte, ya que estamos inscriptos legalmente como desarmadero, la baja y toda la documentación del vehículo. Este software está auditado, garantizando su transparencia y eficacia, por la consultora internacional Ernst & Young."
En segundo término, el futuro centro eliminará parte de los restos de los vehículos que salen de circulación. Esto beneficia al medio ambiente y, al mismo tiempo, se cumple con al ley vigente al respecto.
"Cuando el automóvil ingrese en el centro, el primer paso es la purificación de los restos: sacar el combustible, lubricante, aceites, gases
de aire acondicionado, fluidos hidráulicos, batería, que se almacenan con total seguridad o se mandan a incinerar, por supuesto dejando registro de todo esto ante la Municipalidad de Pilar", señala Pons.
El tercero de los objetivos es reciclar las partes recuperables de los vehículos. De esta forma se organiza un sistema para proveer al mercado de reposición con piezas y elementos costosos y difíciles de conseguir en perfectas condiciones.
"Luego se realiza una pericia al auto para determinar qué piezas son reutilizables, que se mandan a stock con los debidos certificados que indican a qué vehículo pertenecían, cuáles otras se pueden vender a granel y cuáles deben ser destruidas. Todo con los comprobantes que van al legajo de cada automóvil que, además, se informatiza", explica el directivo.
En pocas palabras, el centro brindará el servicio de vender autopartes específicas garantizadas, de piezas a granel y, por supuesto, la venta de la chatarra y desperdicios resultantes de la destrucción de los vehículos. Estas partes, obviamente, contarán con la debida certificación de calidad y estado para su reutilización, tarea que se efectuará en las instalaciones que el Cesvi está construyendo para tal fin.
"Los repuestos se venderán, en perfectas condiciones, a un tercio del valor de plaza, pero legalmente. No son piezas manchadas con sangre", remarca Pons.
El último objetivo del proyecto es cumplir con lo establecido en la ley 25761/2003 y su decreto reglamentario 744/2004, que especifica los pasos que deben seguir las aseguradoras para declarar la destrucción total de un vehículo.
"De esta forma -concluye el directivo del Cesvi-, las compañías asociadas no entregarán, involuntariamente, documentación utilizada luego para hechos ilícitos, por lo que el sistema bajará el nivel de fraudes."






