
Representantes de DaimlerChrysler y Kia, Eduardo Bonavita y Jorge Heinze, afirman que una de las claves del éxito es la atención personal. Hay que cumplir al pie de la letra lo prometido
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"La difícil situación por la que atraviesa la economía no ha resultado indiferente para la actividad automotriz en general. Sin embargo, la fuerte caída de ventas en el mercado interno se transformará en el trampolín de despegue para satisfacer una demanda postergada en cuanto la economía local muestre los primeros indicios de reactivación", explicó Eduardo Bonavita, presidente de Jazz-Car (concesionario oficial DaimlerChrysler para sus marcas Chrysler, Jeep y Dodge) y de Swing-Car, concesionario Kia Motors.
Mientras que Jazz-Car tiene un único local de ventas y servicios en Armenia 1726, Palermo Viejo (4833-3333), Swing-Car está en Avenida del Libertador 6055, Capital Federal (4786-0026), y en avenida Las Magnolias 655 (Panamericana km 50, frente acceso Jumbo), Pilar.
Bonavita explicó que los volúmenes comercializados por sus empresas han sido aceptables dentro del contexto, apoyados en la entrega de los autos de su stock dentro de las 24 horas de finalizada la operación de compra. "Eso -dijo- brinda la tranquilidad que todo comprador busca, y que en muchos casos lo lleva a definir en nuestro favor su decisión del lugar de compra. A ello se suman algunos planes de financiación propia con los que intentamos reemplazar la falta de crédito bancario."
Respecto de las ventas especiales, Bonavita dijo que tienen un área específica que se dedica a las operaciones con empresas, discapacitados y diplomáticos. Tienen además un departamento de usados seleccionados cuya calidad está asegurada.
La filosofía que orienta el estilo de Jazz-Car y Swing-Car es la que Bonavita junto con su socio y amigo, Jorge Heinze, insisten en remarcar: generar vínculos afectivos y de confianza con sus clientes, brindándoles un trato personalizado y cumpliendo al pie de la letra lo que se promete.
"Así -dijeron-, logramos una mayor fidelización de los clientes. Esto es clave en el área de servicios, ya que es esencial para que la gente nos confíe el cuidado uno de sus bienes más preciados, como es su automóvil."
Para el mantenimiento de los vehículos consideran que es fundamental que los usuarios recurran a un concesionario oficial pues son los únicos que cuentan con el equipo de diagnóstico necesario, personal capacitado en los centros de entrenamiento de las terminales y utilizan repuestos originales, que son los que le garantizan que el auto mantenga el grado de confiabilidad y seguridad que el cliente espera.
"No hay duda de que no es igual el frenado de un vehículo provisto de pastillas de freno originales que otro que no cuenta con ellas, ni tampoco es igual la duración. Por lo general lo barato resulta caro, y su seguridad y la de su familia no pueden ser puestas en juego", concluyó Bonavita.
La anécdota: un nombre y un barrio que no son casualidad
Pocos saben que la elección de los nombres de los concesionarios están inspirados en la pasión de Bonavita por el jazz. "Nuestro local está en pleno corazón de Palermo Viejo -dijo-, hoy más conocido como Palermo Hollywood.
"Hace pocos días la Secretaría de Turismo declaró a Palermo El barrio del jazz en Buenos Aires lo cual nos entusiasmó pensando en un inmerecido homenaje´´, bromeó.
Obviamente, tal nombramiento quiso reconocer y promocionar la actividad que tiene el barrio, copada desde hace mucho tiempo por la música que amó Louis Armstrong.
Es evidente que el jazz hizo pie en Palermo Hollywood.
En esa zona porteña hay más bares y restaurantes por metro cuadrado que en ningún otro lugar de la Ciudad, y en más de la mitad de ellos con la presencia de esa música en vivo de lunes a lunes, es decir, sin excusas para aquellos que disponen de poco tiempo libre para escuchar la música nacida en Nueva Orleáns.
"En medio de todos ellos está nuestra concesionaria Jazz-Car. De más está decir lo felices que nos sentimos por estar aquí."






