
Esta mezcla de superpickup y SUV 4x4 está equipada con un poderoso motor V8 de 5.3 litros y 295 CV
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Uno de los segmentos más importantes del mercado norteamericano es el de las pickups. Mejor dicho, de las superpickups, porque en Estados Unidos la competencia exige camionetas de gran porte, con motores muy potentes, caja de cambios automática y mucho, muchísimo, espacio y confort.
La flamante Chevrolet Avalanche cumple a la perfección con estas normas casi formales del mercado de aquel país, pero vale una aclaración: en General Motors no la consideran una pickup, sino que la inscriben dentro de un nuevo tipo de vehículos, los X-SUV; es decir, un sport utility extremo.
Todos la miran
La Avalanche no pasa desapercibida. Su tamaño imponente (5631 mm de largo y 2323 de ancho) y sus líneas contundentes y angulares causan sorpresa, y por qué no admiración.
Sin embargo, el volumen no implica torpeza. Si hay algo para ponderar de inmediato es la suavidad y el confort de marcha de esta Avalanche. La excelente insonorización del habitáculo, la comodidad superlativa de la butaca, la posición de manejo y las facilidades para la conducción (dirección suave, caja automática de cuatro marchas, cruise-control, comando satelital de la radio, luces también automáticas y muchos detalles más) hacen que manejar la Avalanche resulte muy placentero, tanto en la ciudad como en la ruta.
Claro que encontrar lugar suficiente para estacionar no es fácil y un usuario acostumbrado a los automóviles debe adecuarse para conducir un vehículo tan grande.
El habitáculo depara la habitabilidad digna de una limusina y la caja de carga, herméticamente cubierta con paneles plásticos removibles, también es grande, aunque la capacidad de carga útil es de sólo 608 kilogramos. Una señal que confirma la teoría de GM: la Avalanche está más cerca de los SUV que de las pickups.
El equipamiento es lujoso: desde el climatizador automático hemisférico hasta el sutil display del compás y el termómetro exterior en un costado del espejo retrovisor central, la Avalanche incluye la regulación eléctrica de la pedalera (acelerador y freno) y de la butaca (en extensión y altura), y un completo paquete eléctrico de elevacristales, techo solar, espejos exteriores. Tiene portaobjetos varios y un comando de la radio, con dos plugs para auriculares, disponible para los pasajeros posteriores.
Otra particularidad de la Avalanche es el sistema versátil Midgate que permite desmontar la luneta y la parte posterior de la cabina para incrementar las dimensiones de la caja de carga. Eso sí, la operación requiere cierto tiempo, igual que la remoción de las tapas que cubren el compartimiento de carga, y la cabina queda al descubierto. La Chevrolet Avalanche no puede negar su origen norteamericano (se fabrica en México). Tiene un motor naftero V8 de 5328 cc de cilindrada, capaz de entregar una potencia máxima de 295 CV a 5200 rpm y un par motor de 45,5 kgm a 4000.
Responde mejor a alto régimen en velocidad (por ejemplo, recupera de 80 a 120 km/h en sólo 7,62 segundos), mientras que le cuestan más las reacciones desde parado (0 a 100 km/h en 11,75 segundos), porque la aceleración está restringida por el peso (unos 2560 kilogramos en orden de marcha) y las relaciones largas de la caja de cambios automática. El consumo es alto. En ámbitos urbanos ronda los 21 litros cada 100 kilómetros y en ruta, a 120 km/h, los 16. La doble tracción se conecta con un sistema de teclas muy eficiente.
Con un precio de 128.000 pesos, la Avalanche apunta a un público muy selecto y exclusivo.






