
Con mecánica similar al resto de la gama, su principal diferencia es estética, ya que incorpora elementos que le otorgan aspecto de off-road
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El gran éxito logrado por los vehículos compactos con estética de todoterreno, pero sin los recursos técnicos de los 4x4 y con tracción simple, cuyo abanderado es el Ford EcoSport, ha animado a otros fabricantes a seguir esta fórmula. Por eso, en nuestro mercado ya se ha formado un incipiente segmento con jugadores como el CrossFox, el Palio Adventure y el Volkswagen Country Track and Field.
Ahora es Citroën el que presentó una nueva propuesta para pelear en este escalón del mercado. Se trata del XTR, que deriva del exitoso C3, y que tiene en su estilo off-road del logrado diseño exterior la principal diferencia con su hermano convencional.
Este vehículo se ofrece con dos motorizaciones que ya vienen en el C3, el naftero 1.6i de 16v y 110 CV, y el 1.4 HDi de 70 caballos, que fue con el que realizamos nuestra prueba.
La estética del nuevo Citroën C3 XTR, que se produce en la planta de la compañía de Puerto Real, Brasil, y cuyo nombre deriva de X-Treme (sugiere aventura extrema), resulta robusta y dinámica.
Los detalles más notorios del exterior, todos en negro, son las molduras laterales, las manijas, los protectores de los pasarruedas, los paragolpes (nuevo diseño el delantero), la parrilla de elementos horizontales, los faldones, la manija de apertura del baúl, los faros traseros (con flamante diseño denominado Cristal), las barras en el techo (que pueden ser colocadas transversalmente), las inscripciones XTR en el sector inferior de los laterales y las llantas de 15 pulgadas.
Todos estos accesorios le entregan un look realmente personal, juvenil y deportivo.
Además, el Citroën C3 XTR dispone de un baúl con un espacio de carga de 279 litros, que puede ser ampliado a 1155, si se rebaten los asientos traseros.
Como dijimos líneas arriba, la unidad probada estaba equipada con el moderno y confiable motor diesel de 70 CV con common rail de segunda generación y turbocompresor de geometría variable, con tracción delantera y caja manual de 5 velocidades, que ofrece un muy buen comportamiento.
Es silencioso, siempre que no se lo lleve exigido, lo que causa que se eleven los decibeles (aunque sin llegar a ser insoportable).
Las prestaciones de aceleración y velocidad final de este propulsor, que entrega la potencia en forma suave y sostenida, son muy buenas en este nivel de cilindrada.
Por supuesto, no es un auto con pretensiones deportivas, aunque tiene vivacidad y, sobre todo, una utilizable elasticidad. Viene asociado a una caja cuyas relaciones son largas, sobre todo la 4ta. y la 5ta., lo que también se alía para bajar el consumo.
Justo en este ítem se destaca largamente, con una autonomía promedio de más de 1000 kilómetros sin tener que parar en un surtidor, lo que es notable.
Es versátil tanto para el tránsito ciudadano, donde se lo nota muy ágil, como para la ruta, en la que tiene un andar firme y seguro. En este punto coopera el sistema de suspensión independiente en las cuatro ruedas; la delantera es seudo McPherson con resortes helicoidales, y la trasera, de brazos arrastrados. Ambos trenes tienen amortiguadores hidráulicos y barras estabilizadoras.
El confort en el manejo se ve aumentado gracias a la dirección asistida eléctrica, variable en función de la velocidad.
En el interior también hay algún detalle off-road, como la toma de 12 voltios para las plazas traseras, los posavasos, o los diversos ganchos para sujetar el equipaje.
Respecto de su hermano convencional, los únicos aspectos mejorables son los asientos delanteros, que tienen poca sujeción lateral; la posición de los levantacristales eléctricos (mal ubicados en la consola central), y algunas terminaciones de plástico en la consola. El ancho de 1,67 m permite una excelente distancia entre puertas. Adelante no habrá inconvenientes con los espacios, pero atrás no sobra lugar para las piernas.
La gran superficie del parabrisas favorece la luminosidad del habitáculo.
Los ítem de confort y seguridad, por ejemplo aire acondicionado, asientos de cuero con el logotipo XTR, airbags para el conductor y acompañante, panel digital, CD player con comando en el volante, computadora de a bordo, alerta sonora de velocidad y pack eléctrico (levantavidrios, espejos exteriores y cierre centralizado con comando a distancia), entre otros elementos, son de serie, lo que asegura una más que agradable vida a bordo.
El precio de la unidad de pruebas es de $ 55.554, por lo que se puede decir que tiene una buena relación producto-equipamiento. La gama del Citroën C3 XTR se completa con el naftero 1.6i de 16v y 110 CV, que cuesta 52.677 pesos.






