
Manejamos una coupé de 180 CV que se venderá en el país. Además, el C4 de rally debutó en Montecarlo y consiguió un aplastante triunfo
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Potente, distinta y con mucha tecnología. Así es la coupé Citroën C4 VTS, un automóvil que desde abril próximo estará en los concesionarios de la Argentina. Su lanzamiento en nuestro país es, además, la punta de lanza de la familia C4, que también integran el hachtback de cinco puertas, el sedán de cuatro puertas y el C4 Picasso, que no reemplaza, sino que se complementa con el Xsara Picasso.
Equipada con un motor naftero de 180 CV, es una de las estrellas del stand en Pinamar, junto con otro modelo que se lanzará en poco tiempo: el imponente sedán de lujo C6.
Concebida como la máxima expresión deportiva de la gama C4, la coupé VTS se distingue, a primera vista, por un diseño muy atractivo, con un frente que muestra los rasgos familiares, pero con un lateral muy afilado y un remate que realmente le otorga un carácter extraordinario. Obviamente, la mecánica debe estar a la altura del diseño. Bajo el capot tiene un motor naftero de dos litros y 180 CV de potencia máxima.
A diferencia de otras coupés, la habitabilidad es muy buena en todas las plazas. Las butacas delanteras tienen generosos pétalos lumbares, por lo que la sujeción es muy buena.
Entre los elementos distintivos hay que mencionar el volante con mando central fijo. A diferencia de otros autos, no importa hacia dónde gire, el centro del volante no se mueve. Allí están instalados los controles de las funciones de confort (audio, teléfono) y de ayuda a la conducción: controles de velocidad.
La posición de manejo es excelente y la visibilidad muy buena, con excepción de la trasera, obstaculizada parcialmente por el alerón posterior y la caída del techo hacia atrás.
La versión que se venderá en nuestro país ofrecerá de serie regulador de velocidad, siete airbags, radar de estacionamiento, pack eléctrico, tapizado de cuero, sistemas ABS, de frenado de urgencia y de estabilidad. Asimismo, tendrá una alarma de última generación y sistemas de inmovilizador de motor y cierres automáticos.
Música sport
Apenas se pisa el acelerador del C4 coupé, el motor de 180 CV se deja escuchar con fuerza.
La selectora de cambios tiene un buen recorrido y la disposición de los pedales permite un manejo deportivo. El motor empuja de forma pareja. La asistencia de la dirección es correcta.
El andar en ciudad es confortable, pero en la ruta es donde muestra sus mejores aptitudes. El conjunto de chasis y suspensiones tienen un desempeño eficaz. El auto va firme y no muestra vicios en curvas de distinto radio o velocidad.
Las cifras de aceleración son muy buenas; con un régimen de corte de motor por encima de las 7000 rpm, en tercera trepa a 150 km/h; en cuarta, a 190 y en quinta casi alcanza los 230 km/h. Los puntos más débiles del C4 VTS son un tablero más apropiado para una van familiar que para un deportivo; la caja de velocidades, que sería mejor con una sexta marcha, y la garantía, un año con opción a la extensión, que debería ser mayor.
Pero, sin duda, la balanza se inclina decididamente en favor de esta coupé que por precio, potencia y equipamiento promete darles dura batalla a los compactos deportivos de las marcas premium.
La sutileza de un interior con perfume francés
Entre las sutilezas del C4 Coupé se destaca un ambientador integrado en el tablero. El usuario puede elegir entre nueve fragancias, elaboradas por la casa perfumista Robertet.
Situado sobre el aireador central, el ambientador difunde la esencia mediante el sistema de climatización y se reparte con ayuda de un muelle para dosificar la cantidad de aire perfumado. Los perfumes se presentan en cartuchos individuales perfectamente herméticos, lo que permite cambiar de esencia en cualquier momento. La duración de cada uno de estos cartuchos es de unos dos meses. Las recargas están disponibles en la red de concesionarios.






