
En 1925, Mercedes-Benz construyó en Alemania el primer ómnibus de piso bajo con dimensiones similares a los actuales vehículos de transporte urbano.
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Nada nuevo bajo el sol, dice un viejo refrán popular. Y en materia de mecánica, esto es una constante. En otras palabras, muchas de las soluciones de moda fueron inventadas hace tiempo.
Parece que lo mismo ocurre con los modernos ómnibus urbanos de piso bajo. Ya en 1925 existían. Efectivamente, hace 75 años Mercedes Benz produjo este ómnibus en su planta de Gaggenau, en el sudoeste de Alemania, que marcó, además, un hito para la marca: la escisión definitiva entre los diseños de chasis y equipos para el transporte de pasajeros de los camiones. Hasta entonces, las carrocerías de los ómnibus se montaban directamente sobre estructuras de camión, mucho más altas e incómodas.
El de este ómnibus fue un chasis especial: era recto entre los ejes y luego ascendía en los extremos para permitir el montaje de los trenes anterior y posterior. Esto daba como resultado que el piso quedara a sólo 67 centímetros del nivel del camino. Además, para facilitar el ascenso, el futurista colectivo incorporaba generosos estribos con un despeje de 30 centímetros. Créase o no, perfectamente dentro de los actuales parámetros en la materia.
Por si fuese poco, el modelo contaba con versiones de 5 y 6 metros de distancia entre ejes, para el transporte urbano e interurbano de 22 y 30 pasajeros sentados, respectivamente. Además, el equipamiento variaba según la función del vehículo: con o sin estantes para equipaje y plataformas, etcétera.
Con una longitud máxima de 7,3 y 8,4 metros, las versiones estaban equipadas con motores nafteros de 4 cilindros de 6,3 y 8,1 litros de cilindrada, con rangos de potencia entre 40 y 45 HP para el primero, y de 50 y 55 para el segundo, respectivamente. La velocidad máxima que podía alcanzar era de 40 km/h y, según registros de la época, el consumo era de 18 a 26 kilogramos (no se usaban los litros como unidad de medición) de combustible cada 100 kilómetros.
75 años más tarde
Hace unos pocos días, DaimlerChrysler anunció los resultados de su División de Vehículos Comerciales durante 1999.
Concretamente, el consorcio vendió 550.000 utilitarios, ómnibus y camiones de las marcas Mercedes-Benz, Freightliner (una de las firmas líderes entre los camiones pesados norteamericanos), Sterling, Thomas Built y Setra. Este nivel de ventas marcó un incremento del 13% respecto de 1998 y de casi el doble comparado con 1993. En dinero, estas cifras significaron 26.000 millones de dólares, lo que representó un crecimiento del 15 por ciento.
En un análisis más fino, por unidades de negocio, Mercedes-Benz vendió 220.900 de camiones en todo el mundo, un significativo aporte para las 281.600 unidades de más de 6 toneladas (20% más) que la sociedad DaimlerChrysler vendió el año último.
En el mercado norteamericano, Freightliner, Sterling y los ómnibus Thomas Built vendieron un total de 194.600 vehículos, entre camiones y buses, con un incremento del 52% respecto de 1998. Las 2 primeras marcas, además, lideran el segmento de camiones pesados de más de 18 toneladas, con una participación del 37%; mientras que en la franja de los medianos, el consorcio posee el 23% de ésta.






