
La tercera generación del Subaru Impreza muestra nuevo diseño exterior y más potencia en los motores. Probamos el 2.0R
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Cuando le comenté a mi hijo mayor, Nahuel, que tenía que hacerle una prueba a la nueva generación del Subaru Impreza, lo primero que recordó fue la impresionante aceleración (que le hacía sentir cosquillas en la panza y, asimismo, un poquito más abajo) que tenía el auto de la generación anterior, que también me tocó en suerte probar.
Le expliqué que aquel era el del motor más grande, el WRX STI Turbo de 265 CV (que en la actual versión agrega 15 caballos más), y que ahora haría el test con el auto de entrada a la gama, el 2.0R de 160 CV. Igualmente se apasionó, y no es para menos, ya que cumple con las expectativas que despierta un Impreza, el auto con el que la marca japonesa participa en el Mundial de Rally.
Al fin y al cabo, esta berlina de cuatro puertas, en su versión más doméstica, tiene, salvando el motor, casi todas las características de su hermano famoso. Es decir, las mismas dimensiones, el mismo chasis, el sistema simétrico de tracción total permanente AWD, las suspensiones independientes, y el mismo sistema de frenos.
La imagen de la tercera generación del Impreza ha cambiado por completo. En el frontal se destaca la nueva parrilla delantera dividida en tres secciones, con un sector central presidido por el logotipo de las seis estrellas de la constelación de las Pléyades, cuya traducción en japonés es, justamente, Subaru.
Los faros tienen la misma forma de ojo de halcón, como los Legacy/Outback. El paragolpes delantero incorpora los antiniebla, que ahora son más pequeños. En el lateral, siempre con la particularidad de que las puertas no tienen marco; la novedad más destacada es el nuevo diseño de las llantas, que agregan en el centro el símbolo de las seis estrellas. En el sector posterior, las ópticas son con motivos circulares. Todos estos cambios le dan una imagen sumamente deportiva y más moderna.
En esta versión, el motor boxer de 2 litros atmosférico es el que más gana en toda la nueva gama respecto de la generación anterior, ya que ahora cuenta con 165 briosos caballos, nada menos que 35 CV más que el que
reemplaza. Ese aumento se debe a un nuevo sistema de gestión variable en la apertura de válvulas, denominado AVCS, que hace que el motor aumente sus revoluciones sin perder en torque, cuyo máximo poder ahora está disponible a sólo 3200 rpm, lo que permite que tenga un mayor margen de utilización. El motor responde como todo un deportivo; muestra mucha facilidad para subir de vueltas, y con fuerza desde las revoluciones más bajas, entregando muy buenas aceleraciones y recuperaciones.
Este equilibrado rendimiento es posible gracias a la buena combinación entre el motor y las relaciones de la caja manual de cinco marchas, de desarrollos muy cortos y de inserciones precisas.
El comportamiento dinámico es sobresaliente, por la estabilidad que ofrece el sistema de suspensión independiente, la tracción total permanente (con reparto equitativo al 50% en cada tren), y por lo bien que actúa la dirección en todo momento, más lo potente y resistente del sistema de frenos con discos (ventilados los delanteros), con sistema ABS, y distribución electrónica de la fuerza de frenado.
Lo destacable es que si bien las suspensiones tienen un esquema deportivo, con un tacto duro, éstas no son secas, lo que aporta para el confort de los pasajeros.
El interior, muy bien equipado, aunque sin lujos, no tiene el brillo de diseño que se aprecia en el exterior. Todo es mucho más sobrio; se destacan las buenas terminaciones y la calidad de los materiales utilizados. Tiene climatizador semiautomático; cuatro levantavidrios; espejos exteriores eléctricos; tapizado bicolor (negro y gris); cuero en la palanca de cambios, volante y freno de mano; cierre centralizado con mando a distancia; Repecto de la seguridad, tiene,entre otreos elementos, ABS y doble airbag frontal y laterales. En cuanto al fonrt, también ofrece equipo de audio con reproductor CD.
En definitiva, el nuevo Subaru Impreza ofrece una habitabilidad notable, buena respuesta del motor y altas prestaciones, con consumos que no son excesivos para la potencia disponible. Además, tiene una buena relación precio-producto.






