
El flamante VW Polo porta un nombre con historia en el país, y regresa para posicionarse entre los sedanes tricuerpo compactos con una mecánica confiable y muy buena habitabilidad
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No se trata de una remake del viejo Polo Classic, que se fabricó en Pacheco hasta 2009. Tampoco de una versión del Polo europeo que VW utiliza para dominar el Campeonato Mundial de Rally. Es el nuevo Polo sedán (4384 mm de longitud) que se fabrica en la India y se posiciona en el mercado argentino a medio camino entre el Voyage (la versión tricuerpo del Gol, que se produce en Brasil y mide 4230 mm) y el Vento (de origen mexicano, de 4628 mm de largo), por lo que se establece en la franja superior (casi medianos, B+) de los sedanes del segmento B. Salvando las distancias en cuanto a la performance, en el lugar que alguna vez ocupó el picante Bora.
Lo de salvar las distancias no es peyorativo. Los conceptos de ambos modelos son bien disímiles. Este VW Polo es un vehículo para una familia tipo, con una mecánica muy confiable, que prioriza la economía antes que la performance, y que se destaca también por la muy buena habitabilidad interior, incluyendo el espacio para los pasajeros traseros y del baúl (454 litros). En este sentido, el Polo puede ser una muy buena opción también como vehículo de trabajo.

La gama VW Polo cuenta con un único tipo de equipamiento, Comfortline, y dos opciones de transmisión: manual de 5 marchas y automática Tiptronic.
El diseño sigue las normas de los actuales modelos de VW. De hecho, salvo por la terminación del baúl, es muy similar al mencionado Voyage. Cabe mencionar que la unidad que probamos estaba equipada con las llantas opcionales Motorsport Black de 17" con neumáticos 215
40 R17, que le dan un tono más deportivo y compacto que las ruedas estándar (185/60 R15). En lo que respecta a la estética interior, en el marco de una buena calidad de materiales y terminaciones, no varía de la ya clásica en todos los modelos de la marca alemana.

En cuanto a la mecánica, este VW Polo está equipado con el conocido motor 1.6 de 16 válvulas que, con 110 CV, motoriza a la familia Gol, el Suran, el Fox y otros modelos de VW. En el caso del Polo, la potencia es un tanto menor; así, entrega 105 CV a 5800 rpm, más un par motor de 15,6 kgm a 3750 vueltas.
Este propulsor, que hace un culto de su fortaleza, se combina con una caja de velocidades manual de 5 marchas de relaciones más bien cortas, que le permiten al conjunto ofrecer un buen nivel de reacción y elasticidad (0 a 100 km/ h y 80-120 km/h en cuarta en alrededor de 11s ambas pruebas), lo que lo hace ágil en la ciudad y con buena marcha en la ruta. En uno y otro ámbito, lo ayuda una dirección eléctrica que varía eficazmente su dureza en función de la velocidad.

El confort de marcha urbano es muy bueno (el reglaje de las suspensiones es más bien blando) para superar las irregularidades normales del asfalto, pero resultan algo más ásperas en tramos poceados; aunque esto es muy probable que se debiera, en dicha unidad de prueba, al bajo perfil (40) de los neumáticos opcionales de 17". Es posible que no suceda lo mismo con los de 15" estándar, con perfil 60. En ruta, el comportamiento dinámico es franco en todo tipo de curvas y en frenadas exigidas, por lo que puede decirse que las suspensiones tienen un equilibrio más que adecuado.
Cabe acotar que no cuenta con sistemas de seguridad activa como controles de estabilidad y tracción, que sí tienen algunos de los modelos rivales. En cuanto a los frenos (discos ventilados delanteros y tambores traseros, más ABS y EBD) responden rápido al pisar el freno y lo detienen en distancias lógicas para este tipo de equipamiento (45 m para frenar a cero desde 100 km/ h).

Del interior ya se elogió el generoso espacio interior. Cuatro adultos pueden viajar con comodidad en un VW Polo; la quinta plaza tiene apoyacabeza y cinturón inercial, pero es muy estrecha. El asiento trasero (partido en proporción 60
40) se rebate para ampliar la capacidad de carga. La posición de manejo es muy buena, confortable y fácil de ajustar (la columna de dirección tiene regulación en profundidad y altura). Lo que resulta poco cómodo en el interior es la escasa insonorización del habitáculo, en especial a alto régimen en la ruta.
La visibilidad es adecuada gracias a los estilizados pilares frontales y está equipado con ópticas halógenas de buena luminosidad, luces de marcha diurnas (DRL) y faros antiniebla delanteros.
En cuanto al equipamiento, este Polo cuenta en materia de seguridad con airbags frontales y anclajes Isofix para asientos de niños. También incorpora control de velocidad de crucero; levantacristales (one touch para todas las puertas) y espejos eléctricos; equipo de audio con CD, MP3, puerto USB, conexión auxiliar, lector de tarjetas SD y conexión Bluetooth, más climatizador automático Climatronic, entre los elementos de confort más importantes. Queda en deuda con los sensores de estacionamiento traseros (son opcionales), de uso caso masivo en todo tipo de modelos. Se debe tener en cuenta, además, que la rueda de auxilio es del tipo temporal (175/ 70 R14).
El precio del Volkswagen Polo Comfortline con transmisión manual es de $ 289.385, mientras que la versión equipada con caja automática Tiptronic trepa a $ 304.298. Valores a tono con el de sus rivales de segmento como el Chevrolet Cobalt, Ford Fiesta sedán, Honda City y otros.

Con este Polo, equilibrado y apto para los usuarios familiares, Volkswagen se posiciona en un segmento, el de los sedanes B+, en el que no tenía un modelo para competir de igual a igual.






