
Hay que mantenerse alejado del vehículo de adelante
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Los choques en los accesos a la Capital son una constante. Casi a diario, en las horas pico, hay colisiones múltiples.
Evidentemente, muchos automovilistas que circulan por las autopistas del área metropolitana no mantienen una adecuada distancia de frenado respecto del vehículo que va adelante.
Lo primero que hay que tener en cuenta es conservar, como se dijo, la distancia de frenado con respecto al auto que va adelante. ¿Pero cuántos metros son suficientes? Eso depende de la velocidad de circulación.
Por eso, lo recomendable es medir esa separación en tiempo y no en metros. Una buena práctica es guardar tres segundos de distancia con el vehículo que va adelante. Así, si uno circula a 50 km/h esa la separación en metros con el auto de adelante será menor que que si uno viaja a 130 km/h.
¿Cómo medir de esa manera? Si uno viaja por la autopista hay que tomar una referencia, por ejemplo un cartel o un poste de alumbrado. Apenas pasa el vehículo que va adelante, basta con contar mentalmente uno, dos, tres. Sólo entonces nuestro vehículo deberá pasar por ese punto de referencia.
Siempre hay que tener presente que el tiempo total de una frenada está compuesto por la velocidad de reacción más el tiempo que el vehículo demora en detener su marcha.
El tiempo de reacción es el que tarda un conductor entre advertir el peligro y poner el pie en el freno. En promedio, ese tiempo es de 1 segundo. Y si viaja en la autopista a 130 km/h, en un segundo se recorren 36 metros. A eso hay que sumar el tiempo y la distancia de detención una vez que se pisa el freno, lo que dependerá de la capacidad de quien esté al volante, del auto, de la condición de los neumáticos y del estado del suelo (con lluvia las distancias son mayores).
Entonces, tenga en cuenta que en la ruta o en la autopista siempre recorrerá al menos 30 metros hasta poner el pie en el freno. Distancia demasiado larga como para permitirse distracciones o estar muy pegado al auto de adelante.
Además, si sufre el acoso de un automovilista que se pega demasiado a su paragolpes trasero, déjelo pasar. Se evitará un disgusto.






