
Saber qué tipo de aceite se debe usar en el vehículo asegura una mejor vida útil
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La sustitución del aceite del motor del automóvil o el agregado se puede transformar en una pesadilla para el neófito.
En realidad, el problema queda simplificado cuando en el manual del usuario está especificada la marca del lubricante y su identificación comercial.
Es común que encuentren en el vehículo autoadhesivos en los que se lee: "La marca recomienda usar lubricantes...".
Si analizamos la frase dice muy claramente: recomienda, pero no dice imperativamente "debe usar".
De todas formas, hay posibilidad en este mundo globalizado de usar bastantes sucedáneos de lo que nos recomienda la fábrica.
Por otra parte, la oferta de aceites es muy grande y la publicidad tentadora. Además, la mentalidad del usuario, que siempre trata de sobreproteger su auto como si fuera el centro de sus afectos, más las técnicas psicológicas que emplean los lubricentros, contribuyen a crear una confusión de aquéllas, quedando el usuario sin saber por cuál optar.
Para no pasar por tales vivencias, trataremos de esclarecer semejante intriga.
La selección del aceite
Para elegir un aceite hay que seleccionar sólo dos cosas: temperatura externa, lo que nos dará un criterio de selección de viscosidad, y requerimiento de aceite para ese motor y su uso, es decir, severidad de uso.
Para la identificación de la viscosidad, la Sociedad de Ingenieros Automotrices, más conocida por las siglas SAE, ha clasificado la viscosidad por números índices, que representan la capacidad de escurrir por un orificio, en un determinado tiempo (definición de viscosidad) y a determinadas temperaturas.
Las siglas SAE seguidas de número o números indica que cumple, con las referencias de temperatura, con una viscosidad determinada.
Hay aceites monogrados, recomendados por las fábricas en casos especiales de uso, y hay multigrados, hoy muy difundidos y que son más versátiles para el uso cotidiano de los autos modernos.
Los primeros están unívocamente identificados por las siglas SAE y un número de dos dígitos.
Los multigrados se identifican luego de las siglas SAE con un número, un guión y otro número. Por ejemplo, SAE 20-40 significa que a baja temperatura se comporta como un 20 y a alta temperatura como un SAE 40; en otras palabras, a baja temperatura el aceite es más fluido y llega más rápido a todas partes con menor fricción interna y, cuando alcance alta temperatura, el aceite tendrá más cuerpo siendo más viscoso, condición del fluido capaz de soportar arranques a baja temperatura y luego llegar a las temperaturas de trabajo.
En la actualidad casi todos los motores modernos de nafta o diesel son de exigencia multigrado. Cabe una aclaración: a veces, luego de la primer cifra numérica, por ejemplo 20 o 30, viene seguido de una W; esto significa que su viscosidad es menor del índice 20 (habría que llamarlo 18), pero para no complicar se lo sigue llamando 20 con la W, que significa winter (en inglés, invierno).
En síntesis, de este criterio de selección por viscosidad es la temperatura externa la que determina la elección.
Tampoco hay que exagerar; si se sale de Buenos Aires con 30 grados de temperatura y se llega a Necochea con 5 grados, no vamos a cambiar el aceite a otro de menor viscosidad, si vamos a retornar en dos días. Si se tuviese que estar más tiempo, habrá que evaluar las condiciones para decidir el cambio.
Podemos agregar que la viscosidad tiene mucho que ver en el motor con el consumo del propio aceite y del combustible. Si es muy viscoso sellará mejor, pero se gastará más energía para hacerlo fluir; en cambio, si es poco viscoso será más chirle, pero se nos escapará por los intersticios.
Hace unos años se instaló la creencia de que el lubricante multigrado era privativo sólo para los motores nafteros hoy esta creencia fue superada, aun en los aceites monogrados.
Uso específico
El segundo criterio de selección, que definimos como un concepto de uso, es específico para la tecnología de un motor y no de otro.
Esto no es tan fácil como parece, pues significa clasificar el servicio del vehículo; es dicir, si se usa en ciudad, ruta u otro tipo de camino.
En este rubro, otro instituto de origen americano, el American Institute of Petroleum, más conocido como API, ha clasificado el tipo de servicio y le ha asignado la letra S a los aceites para nafteros y la C a los gasoleros, sean éstos monogrados o multigrados.
Una segunda letra en el orden creciente alfabético, nos indicará una severidad de servicio mayor. El SJ es más útil para mayor exigencia que el SF. Lo mismo ocurre con los de la primera letra C, es decir, CD es para mayor exigencia que el CC.
De lo dicho, y para tener una mayor seguridad, se recomienda leer el manual del auto y la letra chiquita del envase y comparar.
No es aconsejable luego de muchos kilómetros cambiar el aceite de una segunda letra por otro de una segunda letra más alta en la escala del alfabeto, de no ser por exigencias técnicamente estrictas; por ejemplo, un motor con 9000 km que usó SG o SF por SJ.
¿Qué pasa si tenemos que agregar aceite? Lo ideal es agregar del mismo tipo y viscosidad, pero si no lo hay es recomendable agregar uno de segunda letra menor en la escala alfabética.
Otra duda que siempre nos asalta es si el aceite se corta por el agregado de otro distinto. La respuesta es no, incluso entre distintas marcas. El problema se podría crear si el aceite es de naturaleza sintética y no en todos los casos.
Con respeto de los intervalos de cambio, conviene seguir el criterio del fabricante, lo mismo que con respecto de los filtros, sean éstos de aceite, aire o combustible.






