
La nueva pickup Ford se destaca por su gran confort de marcha, un motor muy eficaz y una estética de vanguardia
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Una auténtica sorpresa. Eso es, precisamente, la flamante pickup Ford F-100 XLT. Porque, lejos de cualquier tipo de pasada en limpio o lifting estético, la marca del óvalo ha desarrollado un producto con un concepto mucho más moderno y acorde con las prestaciones y confort que se esperan de los vehículos actuales, incluidos los utilitarios.
Pero, ¿qué es lo sorprendente de la nueva Ford? En primer lugar, con razón, siempre se caracterizó a la F-100 como una camioneta insuperable en cuanto a robustez, aunque eso le costara penalizar el confort de marcha. Eso es historia: sin renunciar a la fortaleza, las suspensiones de la nueva versión, en ambos ejes, muestran un funcionamiento impecable para copiar el terreno. Tampoco se le pueden achacar los saltos y rebotes indeseados del eje trasero sin carga.
El segundo ítem por destacar es el estupendo motor turbodiesel con postenfriador (intercooler) que equipa a estaversión XLT. Se trata de un Cummins 4BT AA (el mismo del camión Cargo C914), que entrega una potencia de 145 CV y un torque, el más alto del segmento, de 47,1 kgm. En combinación con un escalonamiento de cambios lógico (caja ZF S5 420 sincronizada, con primera y segunda muy cortas) y el diferencial trasero Dana 70 equipado con autoblocante, este propulsor hace que la nueva F-100 sea un tanque, por empuje y por capacidad de tracción.
Estas características no impiden las muy buenas prestaciones de velocidad final, aceleración y recuperación que exhibe. Estas cifras ponen en claro que, además de fuerza, este Cummins es sumamente elástico y ágil, en especial con el turbo a pleno, por encima de las 1700/1800 vueltas.
Otra mención destacada es para el sistema de frenos: simplemente inmejorables. No es fácil detener un vehículo de 2,5 toneladas (vacío) de peso lanzado a 140 km/h con seguridad. Sin embargo, la F-100 dispone de una capacidad de frenaje estupenda por su sistema con discos ventilados y ABS en las cuatro ruedas. A esto se suma un tacto de pedal excelente, firme y preciso.
Hay otro punto clave en el diseño: la impresionante estética de esta nueva pickup. Claramente inspirada en las líneas de la concept Power Force vista en el último Salón del Automóvil de Buenos Aires, la F-100 tiene un trompa masiva, de gran agresividad conceptual, que se combina a la perfección con las sinuosas líneas del capot y los guardabarros. Desde el punto de vista lateral, las líneas son redondeadas y muy fluidas, destacándose la asimetría de los vidrios de las puertas y las espectaculares llantas de aleación de ocho bulones.
Cabina amplia y confortable
La fortaleza estructural (chasis-carrocería) de esta nueva generación de pickup Ford parece no ir en zaga con las anteriores. Esto le permite una capacidad de carga útil nominal de 1150 kilogramos, aunque es probable que la amplia caja y el sólido paquete de elásticos traseros soporte bastante más.
Un concepto revisado en este diseño es el espacio interior de la cabina, mucho más amplio que antes. La posición de manejo es sumamente cómoda por la regulación de la butaca (especialmente en extensión), la ubicación y funcionamiento de la pedalera, y la posibilidad de modificar la altura de la columna de dirección.
La selectora de cambio es un tanto áspera, pero muy precisa; en especial, cuando se deben bajar cambios: no hay posibilidad de duda, por ejemplo, para pasar de quinta (sobremarcha) a cuarta (directa), situación bastante común en otros vehículos.
Los comandos son de fácil uso y están correctamente ubicados. Sólo el accionamiento de la bocina desentona, por su dureza. Los estribos de acceso distan de ser un adorno. Facilitan el acceso a una cabina de gran despeje debido, entre otras cosas, a los enormes neumáticos 235/85 R 16 que monta la nueva Ford.
En definitiva, la nueva F-100 rompe los moldes estéticos y mecánicos de la anterior línea, sin renunciar a la tradición de fortaleza y confiabilidad.
A puro lujo
Existen dos versiones XLT de la nueva pickup Ford F-100. La Nación probó la más equipada de ambas, que incluye ABS y frenos a disco en las cuatro ruedas, radio AM/FM con lectora de CD-ROM (que no salta aunque algún bache o cuneta se interponga) y cuatro parlantes de impecable sonido. Además, incorpora aire acondicionado, airbag para el conductor, apertura a distancia, cierre centralizado de puertas, vidrios y espejos retrovisores laterales eléctricos, luneta trasera corrediza, amplios portamapas dobles en las puertas, guantera con buen espacio, instrumental de tablero muy completo (incluye cuentavueltas y relojes de temperatura de agua, presión de aceite, nivel de combustible y carga de la batería) y con numerosas luces testigo.
La caja está provista de una robusta jaula protectora de la cabina (que combina con el aspecto agresivo de la línea) y coberturas de PVC en los bordes superiores. En el interior posee cuatro ganchos de sujeción laterales.






