Los vehículos todoterreno con estética tipo caja se ven cada vez más en nuestras calles. Origen y opciones disponibles en nuestro mercado
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Las líneas rectas volvieron. En un mercado dominado durante años por SUV de siluetas redondeadas o futurísticas y con enfoque urbano, desde hace unos años fue creciendo una tendencia estilística que retoma proporciones cuadradas, capot alto, guardabarros marcados y una imagen asociada al todoterreno clásico. Es el estilo de diseño denominado Boxy y que, como su nombre lo indica, remite inmediatamente a una silueta tipo caja.

El origen se remonta al Jeep Willys, el icónico vehículo militar de la década del 40 que sentó las bases del diseño funcional y robusto, pero con fines netamente funcionales y bélicos. Hoy, ese lenguaje se reinterpreta en clave moderna y atraviesa distintos segmentos y tecnologías.
Aquí, un repaso de los modelos con estas características que se consiguen en nuestro mercado.
Willys, Wrangler y Bronco, los puntos de partida
El Jeep Willys fue concebido como una herramienta de guerra, pero su arquitectura simple y sus superficies planas definieron un arquetipo. Ese ADN se mantuvo en el Jeep Wrangler, hoy materializado en la generación JL, considerado su heredero durante todas estas décadas. En la Argentina se comercializa en versiones Rubicon de tres y cinco puertas, con un flamante motor 2.0 turbonaftero de 272 CV y 400 Nm, caja automática de 8 marchas y sistema de tracción integral con todo el herramental necesario para atravesar situaciones complejas. Conserva el chasis con ejes rígidos y capacidades fuera del asfalto que lo mantienen como referencia técnica y simbólica.

En la vereda opuesta aparece el Ford Bronco —podríamos incluir también a su hermano civilizado, el Bronco Sport— relanzado globalmente como rival directo del Wrangler. También con chasis independiente, tracción integral y enfoque off-road, se ofrece en el país en variantes con motor 2.3 L turbo de 300 CV, asociado a transmisión automática. Su diseño retoma proporciones rectas y faros circulares, reinterpretando un nombre histórico que Ford decidió recuperar frente al crecimiento del segmento. La dupla Wrangler–Bronco reinstaló el debate estético y técnico en el mercado global, y la tendencia comenzó a expandirse.

Qué más hay
El Land Rover Defender, otro nombre con historia, regresó al mercado con una reinterpretación moderna de su silueta clásica: fue uno de los pioneros décadas atrás. En la Argentina se promociona principalmente la versión 110, con enfoque premium y motorizaciones turbo e híbridas potentes (como el PHEV de 398 CV y 600 Nm), asociadas a sistemas de tracción integral permanente, una configuración que lo aleja de lo que fue aquél Defender de antaño. Aunque evolucionó en tecnología y confort y su precio es completamente privativo, mantiene superficies planas, pilares rectos y una presencia que remite vagamente a su antecesor pero que no podía dejar de estar en esta nómina.

Unos escalones más abajo, el Suzuki Jimny logró posicionarse en el país con un planteo distinto al del SUV convencional por capacidades y tamaños. Con chasis tipo escalera, tracción 4x4 con reductora, cajas manual o automática y motor 1.5 L de 102 CV y 130 Nm, ofrece una propuesta técnica tradicional en dimensiones contenidas. La reciente incorporación de la versión de cinco puertas amplió su alcance sin alterar su identidad, pero su elevado precio hace que tenerlo sea un lujo para unos pocos.

La ofensiva china: Tank, BAIC y Jetour
El bloque más numeroso de esta tendencia proviene de marcas chinas que adoptaron sin matices el lenguaje boxy. El Tank 300, perteneciente al grupo Great Wall, combina chasis independiente, tracción integral y motor turbonaftero de 2.0 L, 220 CV y 380 Nm de torque, asociado a una transmisión automática de 8 velocidades; la tracción es 4x4 con reductora. Se posiciona como alternativa directa a los referentes históricos, pero con mayor énfasis en tecnología y asistencias, y un diseño que no pasa desapercibido y que incluye una paleta de colores estridentes que hace que se destaque en un océano de vehículos con colores tradicionales.

BAIC propone dos interpretaciones. El BJ40 Plus mantiene una arquitectura y estética asociadas al todoterreno clásico, con mecánica turbo (2.0 L, 221 CV y 38,8 kgm anexado a una caja automática ZF de 8 relaciones; la tracción es 4x4 con reductora de acople eléctrico y bloqueos de diferencial trasero y delantero). A este se acaba de sumar el BJ40 Pro, con un perfil más off-road puro y algunos cambios en las prestaciones: el mismo bloque pero que genera 241 CV y 386 Nm; aparecen las mismas caja y tracción.

En cambio, el BJ30, que estos últimos meses viene en la cresta de la ola de patentamientos, traslada el diseño cuadrado a un SUV compacto, con planteo más urbano y mayor orientación al uso cotidiano (de ahí que venga con una mecánica híbrida que brinda una potencia combinada de 403 CV y un torque máximo de 635 Nm y tracción integral permanente.
Jetour por su parte desarrolló una familia completa bajo este concepto. El T2 ofrece motor 2.0 TGDI de 254 CV y 390 Nm, tracción en las cuatro ruedas y 220 mm de despeje, en un conjunto de 4,78 metros de largo. El T1, ligeramente más compacto, mantiene líneas rectas y enfoque aventurero y con una mecánica compuesta por un turbonaftero de 2.0 L, 254 CV y 390 Nm, caja automática de 8 marchas y tracción integral.

A su vez, la variante T1 i-DM incorpora un sistema híbrido enchufable, que combina un bloque 1.5 L turbo con un impulsor eléctrico y batería de 26,7 kWh, para entregar una potencia conjunta de 346 CV; lo que deja en claro que estética y eficiencia pueden ir o no de la mano.
Pero a no engañarse: de arcaicos o espartanos tienen poco. En todos los casos, la estética robusta exterior se combina con modernidad y tecnología a la orden del día como pantallas de gran tamaño, asistentes avanzados a la conducción y equipamiento orientado al confort completísimo, mostrando una reinterpretación tecnológica del concepto original.
La expansión hacia otros segmentos
La tendencia también alcanza a modelos que no son todoterreno tradicionales, como el nuevo Hyundai Santa Fe, comercializado en la Argentina con propulsor de 2.5 L que genera 281 CV y 422 Nm, asociado a una caja de doble embrague y 8 marchas y tracción es AWD; en este caso apunta a un off-road ligero y más que nada a poder atravesar con seguridad situaciones y terrenos adversos, como por ejemplo, barro, nieve, etcétera. La marca surcoreana hace años viene reformando sus modelos con diseños estrambóticos y el Santa Fe adoptó un estilo marcadamente rectilíneo. Con 4,83 metros de largo y hasta siete plazas, representa la adaptación del lenguaje boxy a un SUV familiar.

Volviendo a los chinos, el Haval H7 presenta una imagen robusta dentro del segmento mediano y un diseño que sí admite grises: no es un boxy 100%, pero nos pareció dueño de un look no tradicional y por eso entró. Este Haval está impulsado por una opción atmosférica (motor 2.0 L turbo de 230 CV y 380 Nm) y otra híbrida (de 242 CV).

Otro que se pliega a la ola es el Chevrolet Spark EUV, un eléctrico urbano de 102 CV, 180 Nm y batería de 42 kWh, que introduce simpáticas proporciones cúbicas en el segmento B, aunque sin aspiraciones off-road.

El próximo paso: electrificación con identidad
Durante las acciones de verano en la costa argentina, Jeep desplegó en su activación una sorpresa recién salida del horno a nivel global. El Jeep Recon —anunciado como SUV eléctrico con capacidades todoterreno, algo así como el Wrangler electrificado—, sintetiza la evolución del concepto.

Mantiene estética inspirada en su hermano térmico y tracción integral, pero bajo una arquitectura 100% eléctrica que le permite una potencia descomunal de más de 600 CV.







