
Porsche presentó en Finlandia la nueva versión de su 4x4. Es la primera vez que la casa de Stuttgart usa un motor V6. Alcanza una velocidad de 214 km/h y ya se comercializa en la Argentina
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ROVANIEMI, Finlandia.- Cuando Porsche anunció que fabricaría un Sport Utility Vehicle, muchos pronosticaron dificultades para la casa alemana porque podría perder la esencia deportiva de la marca y repetir el fracaso de otros constructores que incursionaron en nuevos segmentos.
Finalmente, a principios de este año el constructor de Stuttgart invitó a la prensa internacional al sur de España. Allí, en la automovilística ciudad de Jerez de la Frontera fue el lanzamiento oficial del Cayenne.
En aquella oportunidad, presentaron el S, con un motor de ocho cilindros en V, de 4,5 litros y 340 CV de potencia máxima, y la versión Turbo, una bestia que entrega 450 CV de potencia máxima y alcanza, ni más ni menos, que 266 km/h de velocidad máxima, lo que lo convierte en el 4x4 más rápido del mundo.
Después de habernos puesto al volante de ambos modelos, nuestra conclusión fue que no se trataba de un nuevo vehículo todoterreno, sino que en realidad era un Porsche de pura estirpe, fiel a todos los principios de la marca, con la capacidad de circular por caminos de todo tipo y dificultad. El último veredicto, como siempre, lo dieron los usuarios de todo el mundo, que rápidamente hicieron del Cayenne un éxito de ventas.
Ahora, casi un año después de su debut, Porsche presentó la versión V6 en esta ciudad, en el otro extremo de Europa, exactamente en las puertas del Círculo Polar Artico. LA NACION fue el único medio argentino presente en este lanzamiento.
Si la geografía del sur de España fue complicada por lluvias tan torrenciales como inusuales, el hielo era un desafío más difícil todavía, porque a pesar de ser el Cayenne chico, entrega nada menos que 250 CV de potencia máxima y sus 2160 kg de peso se desplazan a una velocidad final de 214 km/h.
Después de la presentación técnica, a primera hora salimos bien abrigados al encuentro del V6. Resulta extraño estar en plena noche a las 9 de la mañana, pero rápidamente aprendimos que la luz diurna dura poco y hay que aprovecharla, ya que a las 2 de la tarde es noche nuevamente.
Después de haber manejado los V8, las expectativas respecto del V6 eran doblemente exigentes: nos preguntábamos si estaría a la altura de sus hermanos mayores. Tomamos nota de las recomendaciones respecto de la seguridad y salimos a las rutas congeladas del norte de Finlandia.
Obviamente, lo hicimos con el control de estabilidad activado para evitar derrapes desagradables con finales poco previsibles. Todo funcionó de maravillas y el V6 no tardó en mostrar su eficiencia con un par motor que se mantiene en su cifra máxima de 31,6 kgm entre las 2500 y las 5500 rpm. La caja manual de 6 velocidades acompaña de manera notable al impulsar, obteniéndose siempre un rendimiento impecable.
Después de haber manejado por rutas públicas era momento de someter al Cayenne a pruebas mucho más exigentes. Para hacerlo con la máxima seguridad, nos dirigimos al Artic Driving Center, donde caminos y pistas de todo tipo (pero siempre con hielo y nieve) nos permitirían conocer los límites de la máquina.
La primera prueba fue manejar en círculos para apreciar el trabajo del programa de estabilidad: el sistema inteligente se ocupa de mantener el Porsche siempre en la trayectoria correcta; bastó desactivarlo para ver cómo la trompa o la cola salían de la línea. Lo mismo pudimos apreciar en dos pruebas de eslalón, uno corto a 50 km/h y otro largo para 70 km/h, con curvas y frenadas intercaladas. Allí se lució otra vez el programa de tracción inteligente haciendo fácil lo que de otra manera resultaría imposible para la mayoría de los conductores. El sistema reparte un 62 por ciento de la potencia a las ruedas delanteras y un 38 a las traseras, aunque de acuerdo con las necesidades, puede entregar el 100 por ciento de la potencia a un solo eje.
Otra de las novedades es el Drive-off Assistant que impide que el vehículo pueda caer hacia atrás al detenerse en un tramo inclinado, accionando automáticamente los frenos. Cuando desea arrancar, el conductor sólo necesita pisar nuevamente el embrague para colocar primera, y la electrónica de control disminuye gradualmente la presión de frenado permitiendo reanudar la marcha suavemente. Es casi como tener tres pies, uno para cada pedal. Una pista de off-road con obstáculos de gran dificultad no fue impedimento para nuestro avance, donde una vez más el V6 salió airoso.
Finalmente, después de varias vueltas, quisimos darnos el gusto de repetir todas las pruebas, pero esta vez con los controles de tracción y estabilidad desconectados. Otra vez nos sorprendimos gratamente. En esas condiciones fue mejor llevarlo con muchas vueltas para obligarlo a sacar la cola en las curvas. Fue delicioso ver cómo respondía inmediatamente al pedido del acelerador y del volante para volver a poner la trompa en la dirección correcta; tratándose de más de 2000 kilos, a velocidad y sobre hielo hablan maravillas del equilibrio del Cayenne. En conclusión: se trata de un Porsche con todas las letras, por potencia, velocidad, desempeño y calidad. El V6, seguramente, multiplicará el éxito de la marca en el segmento de los Sport Utilities.






