
Portaequipajes, parrillas, valijas y baúles de viaje permiten trasladar un sinnúmero de elementos sin perder comodidad en el habitáculo
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En forma de grito o de suspiro aliviado, el pensamiento es común para todos: ¡Al fin, vacaciones! Sólo queda preparar las valijas y cargarlas en el auto... Es ahí cuando nos damos cuenta de que un nuevo problema se avecina antes de que podamos alcanzar nuestro paradisíaco destino. Nadie quiere dejar algo en casa, por las dudas, claro. ¿Y si llueve? Llevemos el paraguas y el ludo. ¿Si el sol sale todos los días? Preciso la sombrilla, la palita y el balde para la arena. Por si refresca, carguemos unos suéteres y la campera... La valija crece al punto de explotar, y probablemente no quepa en el baúl.
Los portaequipajes se transforman, por ende, en una solución ideal. Dos barras transversales (o tres, para camionetas con techos muy largos) de chapa de acero, acero inoxidable o inyección de aluminio que recorren el ancho del techo funcionan como soporte para apoyar el exceso de equipaje. Pueden tener perfil cuadrado o un diseño redondeado, más aerodinámico. Sus medidas más comunes son: 1,08 m de largo; 1,20 m; 1,35 m; 1,40 m y 1,50 metro. Su sección, en tanto, es de unos 3 centímetros, y resisten entre 50 y 100 kg de peso, según el modelo.
No obstante, no todos sirven para cualquier vehículo. Se debe pensar en el ancho del techo, su altura y dónde podrá ajustarse. Antes de comprar uno a ciegas, se debe verificar si el techo está o no provisto de un gotero -existen, incluso, goteros de diferente ancho-, ya que de eso dependerá la sujeción del accesorio.
En el primero de los casos, se inserta el anclaje de fijación (también llamado pie) en la barra. Se los coloca sobre el gotero y se hace girar la rueda de cierre, lo que tensa simultáneamente las barras. Las piezas que están en contacto con el rodado están protegidas con plástico o goma para evitar rayaduras y, al mismo tiempo, proporcionar una superficie antideslizante y amortiguadora de vibraciones.
Se consiguen en plaza modelos con una cerradura en las ruedas de cierre, para disminuir el riesgo de robos. Una misma llave sirve para las cuatro trabas.
En tanto, para darle una presencia más estética al conjunto, hay versiones que reemplazan las ruedas por una tapa de material plástico reciclable de alta resistencia, denominado ABS, que se acopla a presión sobre el conjunto y oculta el tornillo de ajuste.
Algunos vehículos salen de fábrica con dos barrales laterales. Bastará con adquirir las dos barras transversales y sujetarlas del modo explicado más arriba para contar con un portaequipajes. Otros cuentan con dos ranuras laterales a lo largo del techo (es el caso de muchos vehículos todoterreno), de donde es posible sujetarlos.
No obstante, hay rodados que no tienen goteros ni ranuras. En esos casos, se opta por portaequipajes diseñados específicamente para permitir el engarce del anclaje en el mínimo espacio que se abre entre el techo y las puertas.
Los precios varían según el comercio, el material con que están hechos, la garantía que se ofrece, la existencia o no de un servicio técnico de posventa y la procedencia del portaequipajes. Pueden conseguirse modelos nacionales desde $ 30, españoles de primera marca entre 80 y 180 y suecos (de una firma reconocida) entre 120 y 210 pesos.
Más capacidad de carga
Los que deban trasladar muchas cosas pueden agregar una parrilla. Se trata de un accesorio formado por dos barras laterales unidas por una seguidilla de ejes transversales. Se sujeta al portaequipajes y posibilita llevar, además de valijas, elementos más pequeños como bolsos o cañas de pescar. Está confeccionada en acero pintado y viene en diferentes dimensiones: para automóviles, las más recomendables son las de 0,80 m de ancho x 1,02 m de largo; 0,80 m x 2 m; 1 m x 1,02 m, y 1 m x 2 m; para camionetas, 1,30 m de ancho x 2,20 m de largo, y 1,60 m x 2,20 m. A estas últimas se les pueden agregar extensiones de 0,80 m de largo. Se paga entre 80 y 220 pesos.
Si acostumbra viajar siempre en auto, en lugar de comprar valijas convencionales puede adquirir unas especiales para su rodado. Al igual que las comunes, tienen bolsillos, cerradura y burletes para asegurar una perfecta aislación. Vienen en color gris o negro. Como son desmontables, se las puede cargar en el hogar, subirlas al coche y, una vez llegado al destino, bajarlas para vaciarlas. Poseen ruedas para facilitar su traslado. Están hechas con plástico ABS para asegurar una mayor resistencia y herrajes de metal anticorrosivo. La más pequeña mide 1,15 m de largo x 0,50 m de ancho, mientras que la más grande acusa 1,15 m x 1,50 m y 7 kg de peso. Tienen forma aerodinámica: su altura adelante y atrás es de 9 cm, mientras que en el centro alcanza los 30 cm. Eso es así para disminuir la resistencia al viento cuando se circula a altas velocidades. Por eso también hay que ubicarlas sobre el portaequipajes: el aire pasará por debajo, lo que disminuirá posibles turbulencias. Se consiguen desde $ 189 pesos. Las versiones para moto, en tanto, cuestan, como mínimo, 50 pesos.
Otra opción es sumar baúles de techo. Son mucho más grandes que las valijas, aunque sus dimensiones varían según la marca. Su importante tamaño obliga a que queden fijos al techo. Pueden abrirse lateralmente o por su parte posterior. También son aerodinámicos, los mejores están confeccionadas en ABS y metal anticorrosivo, y sus tonos habituales son el gris, el negro y el blanco. Para que lo que se coloque en su interior se mantenga fijo, cuenta con dos correas de sujeción.
Algunos modelos miden, por ejemplo, 1,75 m de largo x 0,82 m de ancho y 0,365 m de altura, pesa 15 kg y carga 370 litros de capacidad ($ 594); otro, 37 m x 1 m x 0,41 m, 18 kg y 440 l ($ 300) y, por último, 2,325 m x 0,69 m x 0,39 m, con un peso de 16 kg y una capacidad de 465 l ($ 637). La diferencia entre uno y otro se debe a la marca, la garantía que ofrece y la calidad de sus materiales.
Fuentes consultadas: Waypack, 11 de Septiembre 4430, 701-9519; Movi, Chacabuco 528, Ciudadela, 653-5471.
Detalles que se deben tener muy en cuenta
- Con el fin de prolongar la vida útil de su portaequipajes, límpielo regularmente con agua jabonosa, y lubrique los tornillos y cierres. No use solventes ni soluciones ácidas. Para mantener el brillo de valijas y baúles lústrelos con autopolish o siliconas especiales para plásticos.
- Si cambió de auto y ya poseía un portaequipajes, es posible realizar adaptaciones para que se ajuste a su nuevo vehículo. Si el largo del techo es el mismo, lo más probable es que sólo precise un nuevo kit de sujeción. Igualmente, antes de encargar el trabajo fíjese que las barras y los anclajes no estén oxidados ni deformados por un golpe. De ser así, podría quebrarse en medio del viaje.
- No porque disponga de espacio puede cargar todo lo que se le ocurra. Lea atentamente el manual de su automóvil para conocer cuánto peso resiste sobre el techo.
- Siempre sujete los elementos que coloque sobre el portaequipajes (aun los baúles) con correas de seguridad. Las de polipropileno y nylon cuestan unos $ 9 como mínimo. Miden 3 m de largo x 25 mm de ancho; 3 m x 30 mm, y 4 m x 25 mm, y resisten 300 libras (138 kg). Es mejor si sus trabas son del sistema llamado mordaza, que impide que la soga se deslice después de que ha sido calzada.
- Todos los portaequipajes provocan un silbido producto del roce con el aire, incluso los que tienen anclajes aerodinámicos, aunque en estos últimos el ruido es menor.
- Lo más importante que debe mirar cuando los compra es la resistencia de los anclajes, porque son los que soportan todo el peso y deben resistir la fuerza de la inercia en los frenados, curvas y aceleraciones.






