
La representación de la marca italiana en la Argentina trabaja en la instalación de un local para garantizar la reposición de piezas
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Ferrari. Esa sola palabra define un universo diferente que se abre a los dueños de los 3500 automóviles que cada año salen de la terminal de Maranello, Italia. Se trata de una marca que nació en el seno del automovilismo de competición gracias a la inspiración de Enzo Ferrari y que, de la mano del grupo Fiat, se convirtió en una de las que más admiradores supo conquistar.
"Es uno de los pocos productos artesanales que se fabrican en el mundo -admitió Julio de Marco, director de Ferrari Argentina-. Si bien en la línea de montaje hay maquinaria robotizada, el armado se hace manualmente, de manera muy personalizada".
Cada auto es seguido muy de cerca por la automotriz. Como si se tratase de una historia clínica, se incorpora a su registro todo pasaje por el servicio técnico y hasta qué número de repuesto recibió. "Cuando se detecta un mal funcionamiento en el auto, complicado o simple (como un cenicero que no cierra bien), debemos comunicarlo inmediatamente. Por eso las autopartes se piden siempre haciendo referencia al número de chasis al cual irán destinadas".
Entre 1995 y 1997, se comercializaron en la Argentina unas 23 Ferrari, a razón de siete por año. La casa matriz abrió su filial propia en el país el 10 de marzo último. "Creo que podemos cerrar el año con 12 unidades y pienso que ésa es la tendencia para 1999. El mercado argentino potencialmente da para más, pero hay que estimularlo", aseguró de Marco.
A ese efecto, lo que pretenden es conseguir una mayor participación del usuario. Hoy por hoy, según aceptó el mismo de Marco, el propietario de la marca usa su auto esporádicamente y efectúa trayectos muy cortos.
"Pensamos reflotar el Club Ferrari y organizar charlas (como la que el diseñador Sergio Pininfarina brindó en el Salón del Automóvil), comidas, travesías, hacer un service week gratuito y probar los coches en el autódromo", adelantó.
Otro de los proyectos, que se concretará en los próximos meses, es la inauguración del Museo Ferrari. Además del showroom, donde coexistirá la marca del cavallino con la también italiana Maserati (captada por el grupo Fiat, competirá desde el mes próximo en el segmento alto de nuestro mercado), habrá un restaurante temático, una videoteca y una biblioteca especializadas, más un área para merchandising, boutique y accesorios.
Piezas a pedido
El parque ferrarista en la Argentina está calculado en unos 65 vehículos, de los cuales el 80 por ciento está radicado en Capital y Gran Buenos Aires. Todos, no importa cuándo ni dónde fueron adquiridos, pueden acudir al único taller oficial, instalado en la avenida Alvarez Thomas 250, Capital.
En ese mismo predio está ubicado el almacén de repuestos, que tiene autopartes por un valor de 200.000 dólares. "Como el período de garantía de nuestros automóviles es de dos años y, además, se los usa poco, no precisamos demasiado stock. Si llegara a pasar algo y por alguna razón no tenemos la pieza disponible, en 48 horas la traemos al país en avión. Y no pasa como en otras marcas que, como hay tanta cantidad de autos en plaza, tienen problemas de stock. Acá, encima, existe un compromiso entre todos los dealers del mundo para entregar el ítem que otro precisa. Gracias al seguimiento computarizado de las partes, la fábrica sabe siempre dónde localizarlo. Por todo eso, el tiempo máximo de espera que tuvimos fue de 5 días", describió de Marco.
En tanto, los repuestos para abastecimiento del almacén se traen en barco. Cada embarque demora unos 18 días en arribar al país.
"El cliente que compra una Ferrari se pasa muchas horas con el coche. La mayoría son hombres, por eso es la Ferrari, como la mujer -sonrió-. Si alguien invirtió 200.000 dólares en su auto, que es el precio más barato que tiene una Ferrari, y un día no puede manejarla porque tiene un problema, no va a estar muy contento si tardamos en repararla".
Los repuestos también se cotizan fuerte, más aún cuando muchas piezas se elaboran artesanalmente. "Podíamos haber lanzado nuestra gestión con una política agresiva de precios, pero nos pareció que era una falta de respeto para aquellos que apoyaron la marca durante tantos años -aseguró de Marco-. Los precios en Ferrari son inamovibles. Preferimos tener otro tipo de atenciones en lugar de bajar las tarifas para vender más".
La Ferrari sufre como ninguna el mal estado del empedrado y las cunetas. "Los autos se traen a la Argentina tal cual salen de fábrica, solamente se les cambian las cubiertas por otras más duras. No tienen otra adaptación, ni siquiera en la suspensión", aclaró de Marco.
La primera vez a bordo de una de estas naves puede ser fatal. El conductor debe manejar como si nunca lo hubiese hecho hasta adaptarse a la velocísima capacidad de reacción del acelerador. Es que en apenas 4,4 segundos, la F-550 Maranello, el modelo más rápido de la casa italiana, acelera de 0 a 100 km/h.
Veloz también en las marcas máximas, la Ferrari supera la barrera de los 300 km/h en un país donde el límite en autopistas es de 120 km/h. "El propietario de uno de estos autos puede llegar a correr en una ruta -reconoció el ejecutivo-. Pero en la ciudad generalmente es el que va más despacio para que nadie lo choque".
Los suspiros que empañan la vidriera del concesionario demuestran que, aunque nunca puedan pilotearla, la inalcanzable Ferrari seguirá reinando en los corazones argentinos.






