
Se puede llegar al interior del cráter, que está cruzado por varios arroyos. Los visitantes lo trepan a pie o en 4x4. También se puede visitar pueblos cercanos
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El volcán El Morro, en la provincia de San Luis, es un buen destino para las próximas vacaciones. Para llegar desde la Capital Federal hay que viajar por la ruta nacional N° 8 hasta Río Cuarto. Allí, en el acceso, tomamos la ruta nacional N° 36 hasta su cruce con la A005, de circunvalación, que se toma hacia el Oeste; a unos 6 kilómetros llegamos al cruce con la ruta provincial N° 30, por donde tomamos hacia Achiras.
El camino transcurre entre un paisaje ondulado bordeando las sierras de Comechingones.
A menos de 10 km de Achiras, pasamos el límite con la provincia de San Luis, en la localidad de La Punilla. Siguiendo con rumbo a La Toma, ya comenzaremos a ver a nuestra izquierda el macizo de El Morro, un antiguo volcán que pasa inadvertido para el viajero que no va atento.
Si bordeamos el cerro hacia el Sur, poco antes de llegar a la localidad de San José del Morro, está la estancia La Morena. Esta es la puerta de acceso. Desde allí cabe la posibilidad de subir el volcán (apenas 700 m de desnivel) haciendo trekking o en una 4x4 por la huella que nos lleva hasta el cráter.
La subida en vehículo no es sencilla, especialmente si nos toca tiempo lluvioso, pero bien vale la pena. El cráter del Morro es un lugar fascinante. El diámetro, de unos 4 kilómetros, encierra otros pequeños picos internos que son residuos del volcán original. Se puede recorrer a pie o en la 4x4 por huellas dentro del cráter. Se utiliza de potrero para la hacienda y esta cruzado por arroyos que llevan el agua del cráter hacia el exterior.
Bajando del cerro, a poco de andar cruzamos el pueblito de San José del Morro. Es una antigua posta del camino a Cuyo que se ha conservado intacta desde la época colonial. Vale la pena recorrer la placita, la iglesia y el apacible entorno que invita al descanso.
Seguimos el camino por la ruta nacional N° 148 hasta su intersección con la provincial N° 20 y desviamos hacia La Toma. Es un típico pueblo minero y recomendamos visitar el Parador para apreciar la colección de minerales que se exhibe. El dueño, señor Jiménez, le dará indicaciones sobre cómo llegar a la mina El Cóndor, que se halla abierta al público para visitas turísticas y que resulta por demás interesante.
Fuentes consultadas: 4x4 Café
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Si recorremos el centro y oeste de la provincia, podemos tomar la ruta provincial N° 10 hacia las sierras de San Luis para llegar hasta La Carolina. Este es un antiguo pueblo famoso por sus minas de oro. Desde la época del Virreinato, La Carolina conserva la mística de los pueblos fantasmas que esconden fortunas en sus entrañas. Aún hoy es posible encontrar buscadores de oro vagando en los alrededores de las minas abandonadas.
Si vamos en una 4x4 es un interesante posibilidad la trepada al cerro Tomolasta, el más alto de San Luis. Existe un camino de acceso a una antena en su cumbre y nos muestra un paisaje fantástico de toda la serranía y la campiña hacia el Este.
Saliendo desde La Carolina, la ruta continúa por un sendero muy sinuoso hacia San Francisco del Monte de Oro. Esta localidad, en la falda occidental de las sierras de San Luis, supo cobijar en su juventud a Domingo Faustino Sarmiento, que ejerció sus primeras experiencias como maestro en una escuela del lugar.
Tanto desde La Carolina, como desde San Francisco del Monte de Oro, tenemos camino asfaltado hacia la Capital de San Luis, que también vale la pena conocer. El regreso a Buenos Aires es por la ruta nacional N° 7.
Si recorremos la zona nordeste de San Luis, seguiremos hacia Merlo.
Podemos volver a la RN 148 con rumbo a Concarán y Santa Rosa de Conlara, para terminar en el precioso pueblito de Merlo. Esta localidad, enclavada en la falda occidental de los Comechingones, disfruta de un microclima apreciado por todos. Es un lugar ideal para pernoctar por la abundante hotelería de varios niveles que se ofrece como opción al turista.
Con base en Merlo se pueden hacer varios circuitos a pie o a caballo por la imponente pared serrana que esta pegada a la ciudad. Ultimamente se ha habilitado el acceso en automóvil mediante un camino asfaltado, que permite subir los dos mil metros hasta el filo de la Sierra Grande y apreciar cual majestuoso balcón todo el valle del Conlara hasta las sierras de San Luis hacia el Oeste.
Conviene subir de mañana temprano, para tener el sol de espaldas y de esa manera ver el paisaje iluminado en todo su esplendor.






