
Este modelo de la marca española llega con tracción 4x4, motor naftero de 200 CV y un estilo pensado para uso familiar
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En un mercado cada vez más competitivo, las marcas deben esforzarse para conquistar la preferencia de los compradores. No sólo es incesante el lanzamiento de nuevos modelos; la industria también ofrece vehículos cada vez más versátiles, capaces de satisfacer una amplia gama de necesidades.
Si hasta hace algunos años era sencillo definir la diversidad de carrocerías (coupé, familiar, todoterreno, berlina), el desarrollo de nuevos conceptos hizo que esas fronteras se hicieran menos claras.
Además, diseñadores e ingenieros aprovechan las nuevas tecnologías disponibles, y guiados por las investigaciones de mercado se esmeran para construir lo que los compradores esperan.
El nuevo Seat Altea Freetrack es un modelo que nació con esas condiciones. Creado a partir del Altea, esta versión puede definirse como un utilitario deportivo compacto.
El cóctel tiene ingredientes de muy buena calidad: motor naftero de 2 litros y 200 CV (el mismo que usa el Passat y el Seat León), tracción 4x4, eficientes sistemas de seguridad y accesorios que permiten un viaje confortable, envasados en un diseño deportivo.
El resultado es un utilitario deportivo compacto, de altas prestaciones, con excelente comportamiento en el asfalto y capacidad para viajar fuera de ruta con seguridad.
El regreso
Seat es una de las marcas del grupo Volkswagen. Conocida en la Argentina, en la década del 90 se comercializaron gran cantidad de vehículos. Entre ellos el Ibiza, el Córdoba (similar al Polo), el León, el Toledo y la minivan Alhambra. La devaluación de 2002 complicó el panorama para estos modelos provenientes de Europa, ya que el precio de origen en euros los dejaba en una posición muy desventajosa frente a competidores de origen Mercosur.
En esta nueva etapa de la marca en nuestro país, ofrece la última generación de productos en una red de concesionarios que también se está modernizando.
Entre las propuestas, este Freetrack es indudablemente un auto de imagen, ya que reúne muchos de los atributos de la marca.
Obviamente, muchos elementos son compartidos con otros modelos del grupo VW (Volkswagen y Audi). Entonces queda claro que hablamos de tecnología alemana, lo cual exime de mayores comentarios, bajo una propuesta de estilo latino.
Antes de empezar a definir el comportamiento del Freetrack hay que dejar algo bien en claro: no se trata de un todoterreno que permita escalar montañas, trepar médanos altísimos o atravesar barriales espesos. Nada de eso. Es un modelo pensado para usuarios que lo utilizan generalmente en la ciudad o en la ruta y que transitan por caminos fuera del asfalto de manera más esporádica, especialmente en su tiempo libre.
La posición de manejo es muy cómoda y alta respecto de un auto convencional. Una vez en marcha, el motor muestra toda su elasticidad y potencia, sin duda uno de los puntos más fuertes del vehículo, acompañado por una caja manual de seis marchas que permite un buen aprovechamiento del impulsor. Sin embargo, la primera resulta un poco larga para un vehículo con tracción integral, pero sin reductora.
La tracción en circunstancias normales es delantera, pero cuando las condiciones de la superficie lo requieren el sistema puede enviar hasta el 50 por ciento de la fuerza a las ruedas posteriores.
El comportamiento en ciudad y en ruta es muy bueno. El Freetrack es ágil, con excelentes cifras de aceleración y recuperación.
Las sensaciones al volante son muy buenas. La asistencia de los sistemas electrónicos permite que el auto doble sin complicaciones ni tendencia subvirante, y con escaso rolido de la carrocería.
En cuanto al uso fuera del asfalto, como si dijo sin ser un todoterreno tiene un buen desempeño. Respecto del Altea común se han reforzado las suspensiones y ciertos elementos del chasis, para mejorar la rigidez torsional debido a las mayores exigencias a las que puede ser sometido.
No hay duda de que la gente de Seat no escatimó nada a la hora de equiparlo. Para destacar sólo algunos elementos, basta decir que dispone de sensor de lluvia; sistema de respuesta dinámica a la conducción; control de velocidad de crucero; asientos traseros rebatibles (60/40) y desplazables; asientos delanteros calefaccionados; mesita tipo avión para los pasajeros traseros; radio con MP3; una pantalla TFT de 7 pulgadas, ubicada en el techo del vehículo, lo que permite conectar reproductores de DVD o consolas de videojuegos.
También tiene cortinas en las ventanas traseras y una red que separa el baúl (de buena capacidad) de los asientos traseros, lo que facilita la carga de objetos con más seguridad.
En conclusión, los puntos más fuertes de este nuevo modelo de Seat son su comportamiento dinámico en ruta y fuera del asfalto, su calidad y el excelente nivel de equipamiento.
Mientras tanto, entre los aspectos desfavorables están el consumo algo elevado y el precio, por encima de todos sus competidores en el mercado local.
Como siempre, son los usuarios los que tienen la palabra.






