
Confiable como siempre, la versión 2009 de este SUV incluye tercera fila de asientos y un equipamiento superior; mirá el video del nuevo Toyota
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El proyecto IMV ( Innovative Multipurpose Vehicle ) de Toyota originó el lanzamiento, en marzo de 2005, de la actual generación de pickups Hilux y su derivado SUV Hilux SW4. Hace pocos días la marca japonesa presentó la línea 2009 de ambos productos.
Precisamente, LA NACION probó el flamante SW4 con caja automática, el tope de la gama que mantiene la sólida base mecánica del modelo precedente, le agrega pequeños cambios estéticos exteriores, mayor habitabilidad y presenta más equipamiento de confort, para cubrir el punto quizá más criticado del SW4, en función de la relación costo-beneficio del modelo.
Para destacar, este SW4 2009 in-cluye una tercera fila de asientos que amplía la capacidad a siete plazas, dándole más espacio a la familia. Esto le aporta mayor versatilidad, con diez configuraciones según cómo se rebatan los asientos, y una capacidad máxima de 1000 litros en el compartimiento de carga.
Incorpora terminaciones símil madera y aluminio en el tablero y las puertas, que le otorgan una mayor distinción y elementos como cierre automático de las puertas en velocidad, climatizador automático digital con display de mayores dimensiones, más sistema independiente de ventilación y regulación para ambas filas posteriores.
Otro de los faltantes en el anterior Hilux SW4 lo cubre el nuevo volante multifunción, que contiene el comando remoto del equipo de audio (dicho sea de paso, con nueva interfaz) y los switchs para cambiar la información en el display de la también flamante computadora de viaje, que ahora ofrece ocho funciones.
El resto del diseño interior se mantiene como el actual, aunque agrega algunos elementos más como el retrovisor electrocrómico para evitar encandilamientos y espejos exteriores que se rebaten presionando un botón, que resulta ideal para que no los rompan en los estacionamientos.
Espacio familiar
Cabe mencionar que esta ver-sión con transmisión automática incluye de serie tapizados de cuero, igual que el volante y las bochas de las palancas selectoras de las cajas de velocidades y transferencia; además del control de velocidad de crucero que ya tenía la versión precedente, aunque se mantiene en exclusiva para este modelo.
En tren de insaciables, quizá sigue faltando el techo solar para disfrutar los días de verano en la playa, aunque la luminosidad interior es muy buena. Además que no le vendría mal, por el porte, que contara con sensores de estacionamiento posteriores.
Otros cambios más funcionales son la adopción de un tanque de combustible de 80 litros, en reemplazo del de 65, para ampliar la autonomía en viajes largos, y el cambio de los neumáticos 265/70R16 por nuevos 265/65R17, con llantas de aleación.
En el exterior sólo cambió la parrilla, más nuevos faros y luces traseras.
La flamante tercera fila de asientos no le restó ni un ápice del gran espacio y la excelente comodidad del que disfrutan los potenciales ocupantes de la segunda. Este nuevo asiento, del tipo 50/50, no se esconde en el piso para ampliar la capacidad de carga sino que cada mitad se pliega hacia el respectivo lateral y se cuelga con un gancho de la agarradera de techo.
Una buena posición de manejo es muy fácil de alcanzar por la regulación eléctrica de la comodísima butaca del conductor (extensión, altura y reclinación).
Sin embargo, el ajuste vertical de la columna de dirección no ofrece mucha variación, por lo que el volante queda quizá un poco bajo para algunos conductores. De todas formas, se puede manejar muchas horas seguidas sin sentir cansancio.
El Toyota Hilux SW4 mantiene numerosos portaobjetos, posavasos y gavetas, además de una notable insonorización, que lo convierten en un vehículo sumamente apto para viajar a cualquier parte, con muchos pasajeros y equipaje.
Imparable
Lo de viajar a cualquier parte tiene que ver con la mecánica, la capacidad off-road y el comportamiento dinámico de este SW4.
El motor, con inyección directa por common-rail y turbocompresor de geometría variable, tiene un torque descomunal, por lo que nunca deja de empujar.
La caja automática, lejos de penalizarlo, lo favorece. Con una acertada combinación de relaciones le permite al SW4 viajar muy descansado en la ruta (incluso más que la versión con caja manual), con lo que se baja el consumo y el ruido. Además, no desentona al acelerar, entrega buenas recuperaciones y velocidad de crucero, y proporciona confort.
En el asfalto, más allá de que no tenga controles de estabilidad y tracción, se comporta con gran eficiencia, por el sistema de tracción 4x4 permanente y, en especial, por el funcionamiento y confort de las suspensiones.
En este punto se destacan las traseras. En este SW4, Toyota dejó de lado los clásicos elásticos, propios de las pickups, para aplicar un esquema de eje rígido con brazos, espirales y amortiguadores presurizados que responde con eficacia en el asfalto, lo que otorga un manejo confiable aunque este utilitario deportivo mida 4965 mm de largo por 1840 de ancho y 1850 de alto.
Fuera del asfalto el SW4 es un tanque de guerra . Son pocos los obstáculos que, dentro de los límites lógicos de todo SUV, no pueda sortear.
El máximo mérito es del sistema de tracción que, como se dijo, es integral con diferencial de deslizamiento limitado (LSD), al que se suma un segundo diferencial central que, mediante la caja de transferencia con comando manual por palanca, permite acoplar alta y baja (distribuye 50%de torque para cada eje).
Si a esto se suman buenos ángulos de ataque, ventral y salida (30°, 23° y 25°, respectivamente) y un despeje de 22 cm, para el SW4 no hay barro, arena o piedra que lo frene.






