
Peugeot presentó la nueva línea 406. Probamos la versión HDI, un diesel que no vibra y va a 190 km/h.
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Exactamente un año atrás, Peugeot realizó la presentación internacional en la península del Sinaí del nuevo 406, oportunidad en la que además del restyling en sus líneas se estrenó el nuevo motor gasolero HDI.
Para conocer la verdadera importancia de este nuevo propulsor hay que hacer un poco de historia y recordar que los franceses iban a la vanguardia de los gasoleros hasta que los alemanes irrumpieron con sus muy eficientes TDI.
Este HDI (siglas en inglés para inyección directa a alta presión) es la respuesta de la casa del león para volver a ocupar puestos de vanguardia.
La alimentación, como se dijo, es de inyección directa con una bomba de alta presión que envía el combustible por una rampa común (common rail) a una presión de hasta 1350 bares, sobrealimentada con un turbo y un intercambiador de calor en el aire de admisión.
El gasoil llega directamente a la cámara por medio de inyectores multipulverizadores.
Probablemente, esta explicación técnica le importe poco, pero sí le va a interesar el resultado: un 406 gasolero, capaz de viajar a 190 km/h, sin vibraciones, más silencioso que un naftero y con un consumo y una autonomía envidiables.
Si a esa mecánica le suma el excelente confort y el placentero andar que siempre caracterizó a la marca, tiene una combinación perfecta.
Nuevas líneas
A tres años de su lanzamiento, el 406 recibe un refresco en sus líneas, con un frente más agresivo con nuevas nervaduras en el capot y ópticas más marcadas.
Manejamos la versión SV (la de mayor equipamiento).
El acceso es cómodo para todos los pasajeros y la posición de manejo excelente gracias a las múltiples regulaciones de butaca (eléctricas) y de la columna de dirección.
Los detalles de confort no faltan: climatizador automático, equipo de audio, levantacristales(delanteros y traseros) y espejos eléctricos, cierre centralizado con apertura a distancia, limpiaparabrisas con detector automático de lluvia que ajusta el barrido en función de la intensidad de la precipitación y techo corredizo.
En el rubro seguridad, la nota también es muy buena. ABS de quinta generación con discos en las cuatro ruedas, airbags frontales cónicos de retención programada (con swicht para desconectar el del acompañante), airbags laterales para tórax y cabeza, luces antiniebla delanteras y traseras, cinturones de baja calibración y corte de corriente y de combustible en caso de colisión.
Los sonidos del silencio
El nuevo 406 llega con cuatro motorizaciones (dos diesel de 90 y 110 CV y dos nafteras de 4 y 6 cilindros). La versión naftera de 2 litros es entre 4000 y 5000 pesos más barata que las diesel, y ésa es una razón que puede inclinar la decisión de compra en favor del naftero.
Pero si se toma en cuenta el comportamiento, el naftero de 2 litros lleva las de perder frente al diesel de 110 CV.
En mi opinión, entre un 2 litros y el otro, el HDI lleva las de ganar, pues además supera cómodamente los 1100 kilómetros de marcha sin necesidad de detenerse en la estación de servicio.
Ponerse al volante del 406 HDI es una experiencia sumamente placentera gracias a sus buenas suspensiones (bien equilibradas para la ciudad y la ruta), una selectora de cambios suave y precisa y un motor que empuja de manera pareja.
Los usuarios que aún tienen prejuicios con los gasoleros pueden pasar el papelón de sus vidas, ya que este HDI de 110 CV le otorga un andar más silencioso que muchos nafteros.
Aun marchando a máxima velocidad (191 km/h), el silencio en el habitáculo es impresionante. ¿Lo demás? Todo bien.
No tiene problemas para doblar en curvas de distinto radio y velocidad y el sistema de frenos es eficiente, aunque no hay que olvidar que se maneja un vehículo de 1410 kg de peso en orden de marcha.
¿Nuestra opinión final? Un gran producto, con mecánica sorprendente y gran equipamiento. A la altura del gran prestigio de la marca.





