El Ford Territory híbrido se encuentra en la mitad de la gama y se consolida como uno de los sport utility más buscados del mercado
7 minutos de lectura'


El Ford Territory se transformó en un modelo éxito para la marca del óvalo en la Argentina, consolidándose como el SUV más vendido del mercado. En 2025 registró 14.063 patentamientos, lo que implicó un 2,4% de participación. En lo que va de este año ya lleva unos 5808, escalando hasta un 3,9% de market share.
Además, es el modelo chino más vendido con diferencia. Se fabrica bajo la alianza de la automotriz estadounidense con JMC (Jiangling Motors Corporation). Su éxito actual encuentra justificación, en parte, por la actualización que tuvo en junio del año pasado.
En el restyling del Territory de la segunda generación se realizaron cambios cambios estéticos y de equipamiento. Revisando su recorrido histórico por el país, la diferencia es notable respecto a esa primera versión que arribó a nuestro país en 2020.

Actualmente se comercializa bajo tres versiones: SEL, Trend Híbrida y Titanium. En esta ocasión probamos la alternativa intermedia, que es la electrificada (categoría que incluye tanto a los híbridos como a los eléctricos).
El SUV híbrido equipa un motor 1.5 L turbo de cuatro cilindros junto a un impulsor eléctrico auto recargable. Juntos entregan una potencia de 245 CV (150 CV del naftero y 218 CV del eléctrico) con un torque de 545 Nm (230 Nm y 315 Nm, respectivamente).

Este rendimiento es gestionado por una caja eléctrica con dos marchas (DHT). Tiene la capacidad de acelerar de 0 a 100 km/h en 8,5 segundos y recupera de 80 km/h a 120 km/h en 5,5 segundos.
Se diferencia de las alternativas SEL y Titanium, que tienen un motor naftero 1.8L EcoBoost. Este eroga 185 CV y 320 Nm de torque, asociado a una caja automática de doble embrague con siete marchas.
Cómo se comporta el Territory híbrido
En la práctica, la mecánica híbrida muestra una entrega de potencia progresiva y bien resuelta, acorde al segmento. A pesar de sus 1815 kg en orden de marcha, el conjunto responde con solvencia tanto en ciudad como en ruta.
En aceleraciones desde cero puede presentar un leve retraso inicial, algo esperable en este tipo de sistemas, pero rápidamente entrega la potencia necesaria. Ya en velocidad, el comportamiento es más convincente, donde responde con seguridad en sobrepasos y transmite confianza en maniobras exigentes.

Uno de los puntos más logrados es la insonorización. Incluso a mayores velocidades, el habitáculo se mantiene aislado, sin vibraciones ni ruidos molestos, lo que refuerza la sensación de confort general.
A pesar de las dimensiones —1706 mm de alto, 4630 mm de largo, 1935 mm de ancho sin espejos y 2726 mm de distancia entre entre ejes— se mueve con soltura en ciudad, donde encuentra su hábitat natural. Las plazas traseras resultan amplias y el baúl, con 448 litros de capacidad, se muestra práctico para el uso familiar.

No es el más ágil del segmento, pero sí logra un equilibrio correcto entre maniobrabilidad urbana y desempeño en autopista.
- Largo: 4630 mm
- Ancho: 1935 mm
- Alto: 1706 mm
- Distancia entre ejes: 2726 mm
- Capacidad del tanque: 60 L
- Capacidad del baúl: 448 L
- Neumáticos: 235/55 R18
- Peso en vacío: 1815 kg

Consumo: el principal argumento
El sistema híbrido encuentra su mayor fortaleza en la eficiencia. En condiciones cuidadas, manteniendo velocidades constantes y evitando aceleraciones bruscas, registró consumos cercanos a los 7,3 litros cada 100 km.
En un uso más realista, el promedio se ubicó en torno a los 8,5 l/100 km, mientras que en ruta, a 90 km/h constantes, llegó a marcar unos 5,5 l/100 km.

Un interior bien resuelto
En términos de confort, a diferencia de la versión de entrada —que ofrece tapizados de tela y regulaciones manuales—, aquí aparecen tapizados en eco-cuero, regulación eléctrica para el asiento del conductor, climatizador automático bi-zona, techo panorámico, sensor de lluvia, encendido automático de luces y espejo retrovisor fotocromático no plegable.
En términos generales, el Territory ofrece un ambiente interior bien resuelto, con buena calidad de materiales y un diseño moderno.

La doble pantalla se destaca por su funcionamiento, con un sistema ágil, intuitivo y que responde rápido, con buena integración de Apple CarPlay y Android Auto. La misma está formada por un sistema multimedia SYNC con pantalla de 12,3″ con conectividad inalámbrica para smartphones y un instrumental digital de 7″.

En este punto, la diferencia con la SEL es prácticamente inexistente, mientras que la Titanium vuelve a marcar distancia con detalles adicionales como un tablero de mayor tamaño, mejor sistema de audio y contar con un cargador inalámbrico. A su vez, no incorpora butacas calefaccionadas y ventiladas, ni los ajustes eléctricos más completos o la ambientación interior que sí ofrece la versión tope.
El rendimiento de su comportamiento dinámico
El comportamiento dinámico es equilibrado. La suspensión cumple en la mayoría de los escenarios, aunque queda en deuda en calles deterioradas o empedrados, donde podría ofrecer una mejor absorción de irregularidades.
En curvas mantiene un buen aplomo, con un balanceo contenido que no compromete la estabilidad. No es un SUV pensado para un manejo deportivo, sino para priorizar confort y previsibilidad.

En ciudad se muestra fácil de manejar, con un buen radio de giro y correcta visibilidad, lo que simplifica maniobras cotidianas. Sin embargo, en este apartado aparecen algunas ausencias relevantes. La falta de sensor de estacionamiento delantero se hace notar en espacios reducidos, y el paquete de asistencias resulta mucho más limitado que el de la versión tope de gama.
La seguridad del modelo
Donde sí se evidencia con mayor claridad su posicionamiento intermedio es en seguridad. La Trend Híbrida replica el equipamiento de la SEL, con seis airbags, control de estabilidad, monitoreo de punto ciego, cámara trasera y asistentes de arranque y descenso en pendiente, entre otros.
No suma los sistemas avanzados de asistencia a la conducción que sí están presentes en la Titanium, como el control de velocidad crucero adaptativo, el mantenimiento y centrado de carril, el frenado autónomo de emergencia o la cámara 360°. En otras palabras, mejora en confort respecto a la SEL, pero no en seguridad.

Son recortes que impactan en la experiencia general y que, en un segmento cada vez más competitivo —especialmente con la llegada de marcas chinas—, empiezan a pesar.
El precio de entrar al cupo
Más allá de sus virtudes, hay un aspecto que atraviesa al modelo, que es su posicionamiento dentro del régimen de vehículos electrificados. Para acceder a beneficios impositivos, el Territory Trend Híbrido debió ajustarse a un valor de US$16.000 FOB (Free On Board, puesto en su puerto de origen antes de impuestos). Esto repercutió en su equipamiento.
Esto en la práctica se traduce en recortes de equipamiento frente a versiones más completas. Esto explica, en parte, la diferencia más marcada de lo habitual entre la versión Trend y Titanium, como así también la poca distancia entre la versión híbrida y la SEL.

En términos de relación precio-producto, el Territory Trend híbrido ofrece una base sólida con buena eficiencia, correcta calidad interior, habitabilidad destacada y tecnología funcional. Sin embargo, su diferencial no está únicamente en lo que ofrece, sino en lo que representa.
El respaldo de Ford —red de postventa, disponibilidad de repuestos y valor de reventa— aparece como un factor clave en la decisión de compra del público argentino y es el gran activo de la marca del óvalo frente a la competencia al momento de salir al mercado con este modelo.
El Ford Territory Trend Híbrido tiene un precio de $51.400.580 para este mes, con una garantía de 3 años o 100.000 kilómetros, lo que ocurra primero. La batería de 1,8 kWh cuenta con una cobertura de ocho años o 160.000 km. Se ofrece en los colores Blanco Oxford, Negro Pantera, Gris Mercurio, Gris Cactus y Azul Profundo.









