Las asociaciones de terminales respectivas firmaron un acuerdo de entendimiento en el marco de Automechanika; quieren avanzar con un nuevo esquema para 2029
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En el marco de la Automechanika Buenos Aires 2026, representantes de la industria automotriz de la Argentina y Brasil coincidieron en la necesidad de redefinir el rol del Mercosur frente a un escenario global cada vez más competitivo.
En un contexto marcado por un incremento notable en la oferta de vehículos (especialmente de origen chino) y el avance de nuevas tecnologías, el foco estuvo puesto en la urgencia de transformar al bloque en una plataforma exportadora, dejando atrás un esquema centrado únicamente en la administración del comercio.
Durante el encuentro, las principales entidades del sector acordaron avanzar en una agenda común que permita fortalecer la integración regional y mejorar la competitividad. En ese sentido, se planteó la necesidad de actualizar la Acuerdo de Complementación Económica N°14, que regula el intercambio automotor entre ambos países, con el objetivo de adaptarlo a los nuevos desafíos de la industria.
Del encuentro participaron Claudio Sahad, presidente de la Asociación Brasileña de la Industria de Autopartes (ABIPEÇAS/SINDIPEÇAS), Rodrigo Pérez Graziano, presidente de la Asociación de Fábricas de Automotores (ADEFA); Juan César Cozzuol, presidente de la Asociación de Fábricas Argentinas de Componentes (AFAC); Igor Calvet, presidente de Associação Nacional dos Fabricantes de Veículos Automotores (ANFAVEA) y los equipos técnicos de las entidades.
En el encuentro, remarcaron la neceidad de establecer reglas claras y previsibles que favorezcan el desarrollo de la producción en la región. El objetivo final es no perder terreno en la captación de inversiones globales.
El bloque automotor que integran a estos países representa un mercado de alrededor de 350 millones de personas, con un potencial productivo estimado en 5.000.000 de unidades anuales. En los últimos tres años, además, el sector acumuló inversiones por más de US$22.000 millones, lo que refleja su relevancia estratégica dentro de la economía regional.

En términos de impacto, la industria automotriz explica cerca del 20% del Producto Bruto Interno (PBI) industrial en Brasil y el 8,4% en la Argentina. A su vez, el comercio bilateral de manufacturas de origen industrial (MOI) entre ambos países tiene un peso significativo, ya que representa entre el 55% y el 70% de las exportaciones del sector. En conjunto, la actividad genera más de 1.930.000 empleos directos e indirectos.
“La cadena automotriz es un sector que compite en el mundo y debemos ponerla en valor. El desafío que tenemos por delante como industrial es construir, entre todos, un comercio más leal”, aseguró Martín Rapallini, presidente de la Unión Industrial Argentina (UIA), también en el marco de Automechanika.
De cara al futuro, las entidades coincidieron en la necesidad de adoptar una visión pragmática que permita sostener y potenciar la competitividad del bloque. El objetivo es avanzar hacia un nuevo esquema antes de 2029, con reglas que incentiven un flujo equilibrado de inversiones y consoliden al Mercosur como un actor relevante dentro del mapa automotor global.
En qué se va a trabajar en conjunto
Uno de los ejes centrales será avanzar en una estrategia de especialización productiva que permita potenciar la complementación entre ambos países y, a partir de ello, promover un mayor intercambio comercial dentro del bloque.

Además, se buscará fortalecer la integración productiva regional mediante el desarrollo de las cadenas de valor, con foco en esquemas de inversión equilibrados y sostenibles. En paralelo, se impulsarán políticas coordinadas que apunten a mejorar la competitividad del sector y fomentar el desarrollo de tecnologías automotrices propias, con el objetivo de avanzar hacia la producción de autopartes de mayor complejidad.
Otro de los puntos clave será la armonización y el reconocimiento mutuo de reglamentos técnicos automotrices, incluyendo aquellos vinculados al mercado de reposición, con el fin de simplificar procesos y reducir barreras. A esto se suma la necesidad de agilizar la operatoria en las aduanas de ambos países, para facilitar el flujo comercial y mejorar la eficiencia en la logística regional.








