Los especialistas coinciden en que la medida podría generar un efecto derrame sobre el mercado y no sólo afectar a los modelos premium
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Con la firma del presidente Javier Milei, el Gobierno envió al Congreso el proyecto de reforma laboral que incluye, en el artículo 192, la eliminación de la Ley de Impuestos Internos para los los rubros de seguros, servicios de telefonía celular y satelital, objetos suntuarios y los vehículos automóviles y embarcaciones, embarcaciones de recreo o deportes y aeronaves.
El también denominado “impuesto al lujo” ya había experimentado una modificación a comienzos de año, cuando se eliminó la primera escala (pagaba una alícuota del 20%) y se redujo la restante del 35% al 18% (que es efectiva del 22% y ahora se busca eliminar).
Según analistas, la eliminación del impuesto no sólo modificaría los precios de los autos hoy afectados sino también del resto de la oferta en la Argentina.
Al respecto, César Litvin, abogado especialista en materia tributaria y CEO de Lisicki, Litvin & Abelovich, le explicó a LA NACION: “Puede reducirse hasta un 18% el precio de los autos que se encuentran gravados en este momento, pero no solo afecta a los de lujo. Por otro lado va a haber un reacomodamiento de precios general hacia abajo, porque si un auto de mejor calidad baja su precio, obliga a los que quedan cerca en esos montos a readecuarse”.

Siguiendo esa línea, el especialista señaló que los efectos no van a ser inmediatos. “Van a haber dos etapas. En la primera, los concesionarios que tienen stock y ya pagaron impuestos internos se van a tener que ir adecuando de manera gradual para no trabajar a pérdida. En la segunda etapa, mirando un poco más hacia adelante, si vamos a ver mucho movimiento”.
Hay que considerar que el impuesto interno se paga en el momento de la primera comercialización (momento de nacionalización si es importado, momento de venta de fábrica a concesionaria si es nacional). Puede ocurrir que cualquiera de estas ocurra y si se sanciona la medida el consumidor no va a avalar el pago de un impuesto que no esta vigente, lo que generaría un problema.
El fenómeno no necesariamente se traslade de manera directa. “Muchas veces las terminales hacen un manejo de precio para compensar la situación. Entonces, al bajar, podría pasar que el auto de alta gama no baje tanto y que ese margen se traslade al de gama media. Hay que ver como se recomponen los precios", agregó a este medio el tributarista Sebastián Domínguez.

Un elemento a considerar es que en caso de promulgarse la medida, hay un período aproximado de tres meses entre que se realizan nuevos pedidos de importación, esos vehículos ingresan y se pueden comercializar.
Además, no solo deberían bajar los precios de los autos, sino que esto también implicaría que se modifiquen los montos de las patentes y los seguros, según detalló Litvin. A su vez, el especialista comentó que era un cambio necesario: “En la Argentina el contenido impositivo en los autos es mucho mas alta que en otros países. Esto va a ayudar a que ser más competitivos. Deberían también comprometerse provincias y municipios, que tienen un peso importante en la ecuación”.
En su análisis, Domínguez también celebró la propuesta: “Estoy de acuerdo porque más allá de que los autos puedan ser de alta gama o mismo las motos, la realidad es que el que compra un vehículo alcanzado por el tributo, para generar esos fondos ya pagó otros impuestos y tuvo un carga tributaria alta”.

Domínguez, ejecutivo de SDC Asesores Tributarios, concluyó: “La gente va a poder acceder a un automóvil más fácil, va a poder sacar un préstamo. Entonces para mí, de aprobarse esta propuesta, va a ser muy positivo para el sector”.
Por otro lado, el anuncio puso en alerta a una de las principales marcas premium, quienes temen algún freno en la demanda hasta la posible implementación. La principal preocupación es que mermen los patentamientos a la espera de una baja de precios que incluso podría no ocurrir si la ley no se aprueba. “Lo mejor sería que pase cuanto antes, porque sino puede paralizar el mercado”, agregó otra automotriz de lujo.

Por otro lado, para evitar verse perjudicada por la especulación, desde Mercedes Benz, representada en el país por Prestige Auto, le adelantaron a LA NACION que los vehículos que se comercialicen entre diciembre y fines de enero recibirán una bonificación en caso de que se termine estableciendo el cese de los impuestos internos a fines de ese mes.
Otro elemento que solucionaría la eliminación impositiva es la distorsión que generaba. “Con los impuestos internos, los precios no tienen presión desde abajo. Esto genera que algunos modelos esten holgados, porque su competencia estaba un 20% abajo artificialmente”, comentó a este medio Ernesto Cavicchioli, CEO de Hyundai Argentina y presidente de la Cámara de importadores y distribuidores oficiales de automotores (Cidoa).
En la misma línea, explicó que el topeo generaba importantes saltos en las listas de precios sin que haya productos en el medio. “Ahora se van a normalizar y acomodar los precios, con diferencias entre modelos y versiones de US$500, generando una escalera de precios”. En esa misma línea, también figuraban en lista muchos modelos que en la práctica no había stock y la salida del impuesto interno permitiría que cada automotriz tenga la gama completa sin saltos de precio.

El ejecutivo de Hyundai dio el ejemplo del Santa Fe, uno de sus nuevos modelos. Al ser alcanzado por impuestos internos, la marca “bajó el margen de ganancia y del concesionario para que el cliente pueda llegar a ese monto”.
Se vendía a US$79.900 hasta que la nueva actualización de la base imponible le permitió salir del tributo y empezar a venderse a US$70.900. Así, se “restituyeron los márgenes normales del concesionario y la compañía”. “Una marca que ya tenga los márgenes normales de concesionario y distribuidor podría bajar hasta un 20% sus precioes", remarcó Cavicchioli.

Los modelos que se ven afectados por el impuesto son aquellos que arrancan aproximadamente en los US$70.000 de precio de venta al público. Los referentes de la industria consideran que en caso de promulgarse la medida los precios bajarían entre un 10% y 20%.
Sobre el cambio general que pueden tener las unidades sin impuesto sobre el mercado, Andrés Civetta, especialista en movilidad de la consultora Abeceb, explica que es una cuestión de volumen. “Actualmente unas 4000 autos que se venden deben ser alcanzados por el impuesto interno, pero con la eliminación es probable que ese número crezca”.

El economista indicó que ahí empiezan a jugar los acuerdos de comercio. Se podrían traer autos de Brasil o México (no pagan aranceles de importación) o de Estados Unidos (si se avanza con un acuerdo comercial) que sean “caros”, pero, al no tributar impuestos internos ni arancel, serían muy competitivos.
Con la iniciativa del Gobierno ya propuesta, el sector automotor aguarda expectante. Cabe aclarar que el mismo tuvo una reducción impositiva importante desde comienzo de año, como la eliminación de la primera escala del impuesto interno y rebaja de la segunda, la supresión del impuesto PAIS y la exención del arancel extrazona para 50.000 vehículos electrificados al año.
No obstante, distintos actores del sector aguardan novedades para definir, posteriormente, qué ocurrirá con los precios de sus autos.
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