Cinco amontonadas en colchones inflables
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LA PLATA.- Mirta Burgos, de 42 años, acaba de terminar de pintar la pared del comedor. Optó por un amarillo muy suave. Pero algo salió mal. Se acerca, toca el muro varias veces. El primer metro desde el suelo tiene un color más fuerte. Vuelve a palparlo. Está húmedo. A casi tres semanas de aquel inolvidable temporal, el agua todavía está dentro de su casa.
"¿Qué le voy a hacer? Era un asco como estaba el barro pegado", recuerda. Aunque hace muchos días que no puede volver a habitar su casa en el barrio La Loma, su templanza parece intacta.
Con el correr de los días surgen más problemas y los gastos se acrecientan. Por eso Mirta reclama algún crédito que pueda pagar. Primero, hubo que reponer los colchones de ella y de sus tres hijas, Annabella (6), Dulcinea (12) y Antonela (16). Luego, arreglar la computadora y pedirle a un mecánico amigo que le revisara la moto, su medio de transporte esencial. La proximidad de los días más fríos la obligó a reparar la cocina. Y, como si fuera poco, anteayer se quedó sin gas.
Por todo ello tuvo que resguardarse en la casa de su tía Susana, en Gonnet. Con una leve sonrisa, describe: "Dormimos las cinco amontonadas en colchones inflables".
Por suerte para ella y sus hijas, durante la tarde y noche del martes 2 de abril, cuando la tormenta desató toda su furia, no había nadie en la casa. Pero, al otro día, el panorama dentro de la vivienda era desolador. Los muebles estaban desparramados en todos los ambientes. Había mucho desorden, recuerda. La más chica de sus nenas le rogó: "Guardame los muñequitos". Y la abuela se ocupó de comprarle a Antonela los libros para la escuela a los que el agua tampoco había perdonado. Los amigos y la gente que trabaja en el Círculo Cultural Tolosano hicieron posible parte de la recuperación de la mujer.
La casa de Mirta, a la que se accede por un largo pasillo, tiene aún todo fuera de lugar. Salvo las camas y algún que otro mueble, el resto de las cosas permanece en lo alto. "Necesitamos volver a la normalidad", repite una y otra vez con la misma tranquilidad que la caracteriza.






