Los humanos en coche y las especies en su hábitat
En el parque Pereyra Iraola se salvan animales del tráfico de fauna
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LA PLATA.- Del otro lado de la tranquera, a ambos lados del camino, hay dos hileras de añosos plátanos, que conforman una galería fresca y silenciosa.
Este predio dentro del parque Pereyra Iraola, que abarca parte de este distrito y parte de Berazategui, no parece un zoológico. Lo que fue una estancia diseñada por Prilidiano Pueyrredón para José Gerónimo Iraola ahora pertenece al Ministerio de Asuntos Agrarios bonaerense. Allí, a la altura del kilómetro 16,200 del camino Centenario, está la Estación de Cría de Animales Silvestres (ECAS), que ocupa 225 hectáreas.
"Acá se rescatan animales de tráfico de fauna. El otro día trajeron un mono que compró una señora en el Norte y después no sabía qué hacer. Debe estar en la isla de los monos. Siga derecho, va a ver lo lindo que es el recorrido. La gente viene acá a estar tranquila, a dar de comer a los animales, a tomar unos mates. La entrada es casi simbólica, 10 pesos por auto. Abre sábados, domingos y feriados, para que no se estresen los animales", dice un empleado.
En un descampado, cuatro ñandúes picotean el pasto. Uno se acerca en busca de alimento y casi mete la cabeza adentro del auto; mira con sus ojos negros y redondos.
Más adelante hay dos caballos salvajes y un grupo de antílopes. Hay ciervos por todos lados. Muchos son pequeños y corren con movimientos torpes. Los más viejos están quietos, a la sombra. Unos antílopes negros pasan por delante del auto.
El camino conduce a un lago lleno de patos y gansos. Además, suele haber flamencos, cigüeñas y cisnes. Ahora nadan, también, unos carpinchos. Los animales son mansos: están acostumbrados a las personas. Pero esa calma no se parece en nada a la somnolencia pesada que aplasta a los animales enjaulados de los zoológicos tradicionales.
En el lago está la isla de los monos. En ese sector, hay carteles que dicen: "No se baje del auto". El vehículo rodea el lago hasta dejarlo atrás y en el camino aparecen unos guanacos.
El recorrido termina en una zona para hacer picnic, con juegos para niños. Sólo allí hay animales enjaulados: aves rapaces y un puma que rescataron hace poco, "Pero son pocos los que están en cautiverio. Esto no es un zoológico", dice.






