Nordelta, el barrio cerrado que planea abrir sus puertas
Prevén invertir US$ 50 millones para construir un centro cívico con oficinas, comercios y locales de servicios
1 minuto de lectura'


"Si vas a hacer un hormiguero, primero tenés que tirar un terrón de azúcar." Con esa frase, Diego Moresco empieza a describir el plan más ambicioso que tiene Nordelta para los próximos años: conformar un centro cívico abierto y público que incluya áreas comerciales, oficinas, dependencias públicas y hasta la representación de cultos religiosos.
El primer terrón de azúcar es una iglesia católica que empezó a dar misa los domingos. Moresco es el gerente general de ese conglomerado de 24 barrios cerrados de Tigre en el que viven 30.000 personas. Ese futuro hormiguero representa, además de una inversión millonaria, un cambio de paradigma en la concepción actual de Nordelta. Porque la apuesta es hacer pública e integrar al resto del partido de Tigre un área de 28 hectáreas.
El plan de la desarrolladora Consultatio, de Eduardo Costantini, empezó a ser presentado a los vecinos de Nordelta el último mes. La idea genera esencialmente un recelo: que la integración conspire contra la seguridad y la tranquilidad, dos de los atributos que muchos de los habitantes aseguran haber encontrado en los barrios cerrados.
De todos modos, parece haber un consenso general en la necesidad de traer a Nordelta servicios que ahora tienen que salir a buscar por el centro de Tigre, San Isidro, Vicente López o la ciudad de Buenos Aires.
"Un centro cívico incorpora prestaciones que no tenemos. Pero cómo se puede pensar en un área tan convocante si uno de los principales accesos, como es camino Bancalari, está desbordado", sostiene Esteban Babino, que vive en La Alameda y es uno de los dos directores elegidos por ese barrio cerrado.
Los temores y especulaciones que genera la propuesta no permiten que muchos de los vecinos dimensionen qué es lo que se propone Consultatio. Moresco asume que su trabajo navega entre el terreno privado, porque es la cabeza visible de uno de los emprendimientos inmobiliarios más importantes del país, y el público, porque la empresa de la que él es gerente es la que resuelve cómo se organiza Nordelta.

Para diseñar el centro cívico, donde planean invertir unos primeros US$ 50 millones para hacer calles, veredas y llevar todos los servicios, contrataron al prestigioso estudio danés Gehl. "Es meter al zorro en el gallinero." Así de gráfico es Moresco otra vez.
En el estudio Gehl, como casi todos los urbanistas que fueron consultados, están convencidos de que los barrios cerrados segregan y excluyen.
"Los seres humanos son una especie gregaria y sociable que se beneficia de la diversidad y la apertura. Visité Nordelta y respeto el deseo de la gente que vive en estas comunidades cerradas, pero no dejo de pensar que el principio mismo es socialmente contraproducente", reflexiona Riccardo Marini, director del estudio Gehl, que hizo intervenciones en 250 ciudades, entre ellas Nueva York, San Francisco, San Pablo, Ciudad de México y Sydney.
Un plan ambicioso
La apuesta de Nordelta es consolidar un centro cívico compacto, con calles angostas y donde los mismos edificios, proyectados en cuatro o cinco pisos, le den contención al área. Quieren que algunos de esos edificios sean de departamentos y otros para oficinas. Pero que las plantas bajas estén reservadas a locales comerciales.
Sueñan con lograr un acuerdo para que una universidad y un sanatorio se instalen ahí. Quieren que haya una delegación municipal, una oficina de ARBA, un registro civil y que cada culto tenga su espacio.
En total hablan de 500.000 metros cuadrados construidos. Pero para que ese centro cívico que tienen en mente sea viable necesitan más escala de habitantes. Eso quiere decir que un centro de esas características no podría subsistir con 30.000 habitantes. De hecho, estiman que necesitan 100.000 vecinos.
Por esa razón, el plan trae aparejada la necesidad de hacer pública la avenida troncal por la que se accede a los 24 barrios cerrados, al centro comercial y por la que se llegaría hasta el centro cívico, ubicado en el sur de Nordelta.
A la escala de habitantes pretendida se llega rápidamente si el espacio se integra a los barrios Pacheco, Troncos y Rincón de Milberg, y a los countries Santa Bárbara, La Comarca, El Encuentro, Laguna del Sol, Talar I y II, Pacheco Golf y Villanueva.
"Llamamos a Gehl porque no tenemos ninguna duda de que Nordelta va a terminar siendo un lugar abierto, donde cada barrio tendrá su administración y será un barrio cerrado", adelanta Moresco y asegura que en el plan inicial de Nordelta, que se aprobó en 1992, lo único que estaba contemplado en temas de seguridad era una comisaría.
"Pero los procesos son tan largos que necesariamente se van adaptando. Y lo que la propia sociedad pidió en aquel momento fue barrios cerrados, vigilancia y doble anillo de seguridad. Pero el principal atributo de Nordelta es la integralidad, es tener todo cerca de tu casa", agrega Moresco e insiste con que el centro cívico permitirá hablar del nuevo Nordelta como una ciudad en toda su dimensión.
Cómo es el proyecto que está en marcha
28
hectáreas
Es el área dentro de Nordelta que se destinará a la construcción de un centro cívico con oficinas, comercios y servicios públicos que serán de libre acceso para el público
50
millones de dólares
Es la suma que se prevé destinar para construir las obras dentro de Nordelta. El plan de la desarrolladora Consultatio, de Eduardo Costantini, empezó a ser presentado a los vecinos de Nordelta el último mes
5
pisos
Esa altura tendrán los edificios que planean construir entre calles angostas. Quieren que algunos de esos edificios sean de departamentos y otros para oficinas





