
Al pequeño Franco le gusta morder cables
Cómo proteger a los niños de las descargas eléctricas
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Franco tiene 18 meses y llega a la sala de urgencias del hospital en manos de sus padres, tras haber sufrido una descarga eléctrica al morder el cable de la lámpara de pie del living de su casa. Los adultos pensamos a veces que la ciudad es una jungla, pero para los pequeños aventureros que comienzan a descubrir el mundo los riesgos acechan aún en sus propios hogares.
Aparentemente, Franco se encuentra bien, pero debemos mirar con atención su boca para evaluar la lesión y controlar sus latidos cardíacos, ya que en estos casos las arritmias son la complicación más frecuente. Llamamos al cardiólogo, realizamos un electrocardiograma y afortunadamente no encontramos nada.
Sin embargo, los padres de Franco no pueden dejar de lamentarse por el descuido. Tratámos de explicarles entonces que vigilar permanentemente a los chicos es una tarea imposible, aunque construir su hábitat en un medio más seguro no es tan difícil.
Es común que los niños chupen y se lleven a la boca los enchufes y los cables de corriente. Las lesiones se producen cuando la saliva toca las aberturas de los tomacorriente y moja las prolongaciones metálicas de los enchufes, lo que permite que pase la corriente y se genere el calor que puede originar una lesión.
El uso de tapones de plástico sobre los tomacorriente y de disyuntores ha ayudado a reducir el número de víctimas por electrocución, pacientes que años atrás representaban una buena porción de la consulta del Departamento de Urgencia del hospital.
Por eso, las recomendaciones para los papás de Franco fueron, en primer lugar, cubrir los enchufes que pudieran estar al alcance de los niños. En el baño, evitar el uso de artefactos eléctricos con las manos húmedas, el cuerpo mojado o estando descalzo, ya que el cuerpo humano es un excelente conductor de electricidad.
Dentro de la bañera, jamás tocar o usar elementos eléctricos. Además, no utilizar adaptadores eléctricos (triples) que anulen la descarga a tierra de los enchufes; no dejar los cables de artefactos eléctricos colgando y al alcance de los más chiquitos; y, por último, instalar un disyuntor.
Ante un cortocircuito, hay que interrumpir el suministro eléctrico, para evitar lesiones por electrocución. Y llamar con urgencia al SAME (107).
Antes de despedirnos tomé al pequeño Franco en mis brazos y, al ver que no me soltaba, sorprendidos observamos que chupaba el cable de mi estetoscopio. Dios mío, un niño... ¡Divino tesoro !






