
ANDi, en el centro de la polémica
Hay gran debate por el mono transgénico
1 minuto de lectura'
El está allí. El 2 del actual cumplió 3 meses de vida y, totalmente ajeno a lo que significa ser el primer primate genéticamente modificado, ANDi (que significa ADN injertado, dicho en su sigla en inglés) juega con los otros dos monitos que nacieron del mismo experimento, pero en quienes no prendió el gen suplementario introducido en el óvulo no fecundado de su madre, a través de un vector.
ANDi promete ser el primer paso para el diseño de modelos animales que permitan experimentar con distintas enfermedades. Pero no todas las voces a su alrededor son sólo alentadoras.
Desarrollo y explotación
Quizá por ser un primate y acercarse más a los seres humanos que un ratón o un cerdo (que ya existen en versión transgénica) es que han reaccionado asociaciones de defensa de los animales en el mundo. "Es un desarrollo aterrador. ANDi acabará en una mesa de autopsia, tras ser disecado y analizado. Estos animales son criados para morir", dijo en Londres Robin Webb, vocero del Frente de Liberación de los Animales.
En nuestro país, algunas instituciones consultadas por La Nación no están de acuerdo en que se experimente con animales para avanzar en el conocimiento científico. "Los estudios que dañan la vida de los animales y los hacen sufrir deberían estar prohibidos", remarcó Mario Mele, presidente del Movimiento Argentino de Protección Animal.
Para Lelia Pérez, presidenta de la Sociedad Protectora de Animales Sarmiento, "no existen garantías de que el día de mañana no se manipulen seres humanos".
Células germinales, la clave
Para el doctor Israel Algranatti, investigador del Conicet y ex director de la Fundación Campomar, la investigación implica un gran adelanto para la ciencia. "Hasta el momento nadie había podido obtener un mono genéticamente modificado. En un futuro próximo se podrá experimentar con otros genes para simular enfermedades y buscar nuevos tratamientos curativos. Pero aún no podemos pensar en aplicar esta técnica en humanos, ya que al manipular células germinales es factible que se produzcan expresiones difíciles de predecir, por ejemplo malformaciones."
El doctor Mariano Levin, investigador del Ingebi-Conicet, coincidió en que "el logro obtenido no augura la realización de transgénesis humana. Para ello se requiere otro tipo de sociedad. Y una nueva legislación".
"Hoy, la manipulación de células sexuales humanas (germinales) está prohibida y me parece bien. Creo que estos experimentos plantean profundos problemas éticos", agregó Levin.
Para el padre Enrique Fabbri, director del Centro de Investigación y Acción Social (CIAS), este tema debe ser estudiado en profundidad. "Hasta el momento, no encuentro objeciones éticas. El hecho de que los estudios contribuyan a curar enfermedades y no impliquen un daño para el hombre es positivo", remarcó el religioso. El doctor José Alberto Mainetti, director del Instituto de Bioética y Humanidades Médicas de la Fundación Mainetti, señaló que el nacimiento de ANDi abre un panorama esperanzador, pero al mismo tiempo plantea nuevas incertidumbres.
"Hasta ahora hemos hablado de la posibilidad de terapia génica somática, es decir, utilizando células no germinales -señaló-, capaz de curar o cambiar una característica de alguien en concreto, pero no transmisible a la especie. El gran dilema que podría generarse a partir de esto es la posibilidad de manipular el patrimonio genético desde la célula germinal, que se transmite. Manipular la especie, no sólo un individuo, y con esto la posibilidad de que el ser humano pueda manipular su propia naturaleza biológica."






