
El chat puede volverse una adicción
La padece alrededor del 10% de los usuarios habituales de la red; es más frecuente en adolescentes y mayores de 40 años
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Es posible verlos a toda hora. Sus cabezas debidamente organizadas en filas asoman por encima de los boxes con que pretenden crearse intimidad. Son los usuarios de cibercafés, espacios donde se puede pasar un momento de entretenimiento o de comunicación, pero donde puede a la vez nacer una suerte de pacto con un pequeño demonio llamado adicción.
La escena, aunque no a la vista de todos, se repite en miles y miles de casas de Buenos Aires y sus alrededores. "Se calcula que chatean a diario entre 7000 y 8000 personas -dice la licenciada Liliana Bellini, psicóloga clínica egresada de la UBA y de la Universidad de Flores-. Según una investigación que será mi tema de tesis para el doctorado en psicología, un 10% de quienes utilizan el chat se convierten en adictos, aunque un porcentaje similar muestra una fuerte tendencia a serlo si siguen conectándose a la red de esa manera."
La especialista explica que "el auge del chat entre nosotros tiene unos tres años. Hay una larga lista de salas, de acuerdo con intereses, edades, elección sexual, países, provincias, regiones. Ingresan en el chat, ocultos detrás de un nombre o nick que los mantiene bajo el anonimato, conocidos personajes públicos, políticos y hasta gente de encuestadoras para buscar información."
Según estudios locales, los mayores usuarios del chat son los adolescentes y jóvenes, "pero el target que se lleva todo tiene distintos nombres: maduritos, más de 40, más de 50 -indica Bellini-. Aunque el fin amoroso no está explícito, como sí ocurre en reuniones de solos y solas."
Así las cosas, los señores y señoras en cuestión comienzan a ingresar al chat a través de un nick determinado -que pueden cambiar las veces que quieran- y detrás del anonimato pueden crearse un personaje a medida. El problema es que, en personalidades predispuestas, esta conducta puede desencadenar un proceso adictivo y conducirlos no sólo a un deterioro físico y psíquico, sino también a problemas laborales, afectivos y sociales y separaciones, "porque hay una franja de personas casadas o unidas que chatean para salir de su rutina, y quedan pegados", agrega Bellini.
Según la psicóloga, es ínfima la proporción de relaciones felices que pueden gestarse a través de la red. La mayoría de las veces, asegura, son vínculos con mucho de irrealidad y fantasía, que quedan prácticamente disueltos cuando se produce el encuentro mágico y tan esperado.
"Los que están en mayor riesgo son aquéllos con tendencia a aislarse del mundo real, los tímidos e introvertidos y quienes tienen más dificultades para establecer una relación cara a cara -explica el doctor Alfredo H. Cía, médico psiquiatra, coordinador de la Sección de Trastornos de Ansiedad de la Asociación Psiquiátrica de América latina-. También están en riesgo los depresivos, ansiosos y quienes tienen baja autoestima. Y las personalidades antisociales, los adictos al sexo o a distintas perversiones pueden encontrar un canal de manifestación y de engaño a posibles víctimas."
El chat tiene una sala general donde suelen encontrarse personas que se conocen porque son habitués, pero también es posible elegir entre los participantes y enviarse mensajes en forma privada. Ese es el escenario donde se producen los contactos más personales y ¿reales?
"El chat es un terreno minado de mentiras -advierte Bellini-. Allí todos pueden ser como sueñan, tener el nombre que siempre desearon, la ocupación que más les gustaría..."
El tiempo que estos usuarios compulsivos dedica a Internet es casi un contrato laboral: "el promedio oscila entre 35 y 40 horas semanales -agrega el doctor Cía- y si no se conecta sufre síndrome de abstinencia".
Además, el chat implica un gasto cotidiano que puede ser muy alto.
En cuanto al tratamiento, la adicción a Internet no tiene tratamiento farmacológico definido. "Se trabaja con terapias cognitivas y conductuales y con grupos de autoayuda."
"Difícilmente el adicto se acerque a pedir ayuda por sí mismo-agrega Bellini-. Generalmente lo trae algún familiar o amigo o vienen ellos pero manifiestan tener pánico, ansiedad, trastornos sexuales. Sólo después surge el verdadero problema. Las terapias deben ser focalizadas y con contratos terapéuticos muy fuertes entre el terapeuta y el paciente."
Test de ciberadiccion
Un test autoadministrado puede ayudar a determinar si una persona tiene tendencia o si es ya un ciberadicto. Con cinco respuestas afirmativas, esa condición o predisposición está comprobada.
1¿Se encuentra pensando varias veces al día en Internet mientras no está conectado?
2 ¿Se queda on-line o conectado más tiempo del que había planeado inicialmente?
3 ¿Siente una necesidad de usar Internet cada vez más tiempo para lograr igual nivel de satisfacción?
4 ¿Pasa en promedio más de cuatro horas diarias conectado?
5 ¿Ha descuidado últimamente sus vínculos significativos como por ejemplo el trabajo, los estudios, deportes u otras actividades sociales por ello?
6 ¿Ha hecho algún esfuerzo para controlar, reducir o detener el uso de Internet y no lo ha logrado?
7 ¿Se siente ansioso, irritable, malhumorado o deprimido cuando pasa un tiempo y no puede acceder a la red para chatear?
8 ¿Tiene más amigos cibernéticos (virtuales) que reales? ¿Dejó de verse con sus amigos de siempre?
9 ¿Tiene problemas para dormir o ha alterado sus hábitos alimentarios debido al uso de Internet?
10 ¿Usa Internet como una forma de huir de sus problemas o conflictos?






