Emociones: cómo inciden en la piel
Si bien no son causa de enfermedades de la dermis, se cuentan entre los principales desencadenantes
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En tiempos de guerra se cae más el pelo. El terror de un atentado es capaz de exacerbar alergias y eczemas. El amor suele provocar rubor púdico. Un examen puede aumentar el sudor en las manos. La piel, frontera entre lo íntimo y el mundo exterior, es también un lugar donde se inscriben el stress, el miedo, la angustia, las emociones humanas. Desde hace algunos años, la psiconeuroinmunodermatología se ocupa de estudiar los mecanismos endócrinos, neurológicos, inmunológicos, psicológicos y otra serie de factores que confluyen en un fenómeno en aumento: los problemas de piel relacionados con factores psicológicos y emocionales.
En la Argentina faltan estadísticas, pero algunos trabajos internacionales indican que el manejo efectivo de por lo menos un tercio de los pacientes que acuden a los servicios de dermatología requiere el reconocimiento y abordaje de los factores emocionales por parte de los médicos.
Sin embargo, no todo es tan fácil como echarle la culpa al stress; las inscripciones psicosomáticas no se dibujan con la exactitud de un tatuaje, sino que pueden ser multicausales. Según los expertos, existen dos grandes grupos de enfermedades: las que generalmente se traen en los genes y se disparan por episodios emocionales y los trastornos derivados de enfermedades psiquiátricas, como el daño en la piel que se autoprovocanlos pacientes obsesivo-compulsivos (por ejemplo, inflamaciones por el continuo lavado de manos, como lo hacía el personaje de Jack Nicholson en "Mejor, imposible").
En el primer grupo, "el fenómeno del stress actúa como desencadenante, agravante o perpetuante de la enfermedad de la piel", dice el doctor Isaac Zelcer, miembro honorario y ex presidente de la Sociedad Argentina de Dermatología, que ha estudiado el tema por varias décadas.
Ya en 1988, un artículo publicado por el profesor Eugene Farber en el Journal of de American Academy of Dermatology mostraba los resultados de una investigación sobre 6800 pacientes: en casi el 40% de los casos la ansiedad, el stress, la depresión, los problemas conyugales y los económicos fueron desencadenantes de psoriasis.
"Hace algunos años realizamos un trabajo local sobre 68 pacientes con este mal en los que observamos que los brotes y las exacerbaciones en las formas agudas se hallaban vinculadas con situaciones de pérdida (familiar, económica, sentimental) producidas 24 o 48 horas antes de la erupción", cuenta Zelcer.
El stress, explica la doctora Margarita Larralde de Luna, presidenta de la Sociedad Argentina de Dermatología, "también se asocia con el vitiligo, las urticarias, cierto tipo de eczemas y la dishidrosis (produce ampollas en la manos y a los lados de los dedos). De todos modos, el stress no es causa, sino desencadenante ". En enfermedades que van desde la dermatitis atópica -inflamación crónica pruriginosa- hasta el stress positivo (como el que puede provocar un festejo ) se cuenta entre los factores gatillo de los brotes.
Todavía resta conocer con precisión cuáles son los mecanismos involucrados en estas cuestiones, pero, al margen de los centros de investigación, los especialistas coinciden en que el stress de la vida actual "es parte importante del aumento de consultas dermatológicas".
Síndrome panda
Los más chicos no se libran de estos problemas. La alopecia (calvicie) areata, "es una de las más comunes. Alrededor del 25% de los casos ocurre en menores de 16 años. Si bien su origen se vincula con mecanismos autoinmunes, el abordaje de estos pacientes nos permite observar la participación de factores psíquicos, como la inseguridad relacionada con ciertas vivencias emocionales angustiantes", dice la licenciada Rut Cohen, psicóloga clínica y psicodermatóloga de la sección dermatología pediátrica del hospital Ramos Mejía.
¿Y la alergia?"Es un síndrome relacionado con lo excesivo -afirma. Frente a un trauma o una emoción desconocida, la persona reacciona con un discurso corporal con síntomas espontáneos, espectaculares. Y esa emoción se arraiga en la piel."
Según las estadísticas, el 1% de los niños sufre trastornos obsesivo-compulsivos. En muchos casos, se vinculan con patologías como el llamado síndrome panda : "Se producen cuadros compulsivos (morderse, tirarse del pelo) asociados a infecciones estreptocócicas", explica Larralde.
Los trastornos obsesivo compulsivos integran, tanto en chicos como en adultos, el segundo grupo de alteraciones que son consecuencia de problemas psicológicos. Según el doctor Zelcer, "las escoriaciones neuróticas y las ulceraciones son comunes en estos pacientes. Muchas personas con alteraciones psiquiátricas se traumatizan, se rascan, se arañan, se acanalizan las uñas".
El trabajo interdisciplinario es la vía más efectiva para tratar a estos pacientes, ya que las inscripciones del sufrimiento en la piel no siempre se quitan fácilmente, como ocurre algunos con algunos tatuajes de verano.
Cuerpo y alma
Causas: los investigadores han descubierto distintos mecanismos inmunológicos y neurológicos relacionados con el stress que pueden desencadenar problemas de piel con base genética
Psicodermatología: en los últimos años creció el abordaje integral (soma-psiquis) de la enfermedades dermatológicas.



