
En la península Valdés las gaviotas atacan a las ballenas
Lo hacen para obtener su alimento
1 minuto de lectura'
Antonia nadó 2000 kilómetros por los mares australes del planeta para dar a luz en las aguas protegidas de península Valdés. Ahora, junto a su cría, pasea graciosamente por el Atlántico Sur sus 40 mil kilos de peso. De pronto, las gaviotas cocineras se acercan y en vuelo rasante se lanzan sobre el lomo de Antonia y de su ballenato, y picotean la grasa expuesta en las heridas de la piel. La respuesta no se hace esperar. Ante el dolor, ambas ballenas se arquean violentamente, se sumergen e inician la huida.
"Estos ataques, muy frecuentes, sólo se registran en la población de Valdés, aunque hubo observaciones aisladas similares en Brasil", describe el biólogo argentino Mariano Sironi, becado por la Comisión Fulbright y candidato a un doctorado en Zoología en la Universidad de Wisconsin, Estados Unidos.
En nuestro país, el primer caso se reportó en 1972 y desde entonces preocupa a los científicos. "El ataque reiterado de gaviotas cocineras puede constituir un serio problema para las ballenas francas de península Valdés. El número de ataques reiterados en 1995 fue unas 5 veces mayor que cuando comenzaron los primeros estudios, en 1984", indica una investigación encabezada por Victoria Rowntree como directora del Programa Ballena Franca Austral del Instituto de Conservación de Ballenas en la Universidad de Utah, publicada en Marine Mammal Science, en 1998. Según el trabajo, "se estima que los pares madres-ballenato pasan aproximadamente el 24% de sus horas de luz diarias en estados de perturbación inducidos por las gaviotas".
Las aves, por su parte, "sólo atacan para cumplir una función esencial: obtener el alimento necesario para su subsistencia", indica Sironi.
La cría de ballenatos
Normalmente, las hembras adultas, que llegan a medir hasta 13,5 metros, se alimentan de plancton, a miles de kilómetros de península Valdés, en los mares australes, almacenando energía en forma de grasa, que se convertirá en leche, que servirá de alimento a sus crías.
Lactancia mediante, los ballenatos crecen de dos a tres metros de longitud durante sus primeros tres meses de vida. Pero el estudio de Rowntree detectó que "debido al ataque de las gaviotas, las madres gastan 3,7 horas diarias más que antes viajando a velocidades rápidas y medias" y -agrega Sironi, que participó de la investigación- el intento de escapar "impone un gasto de energía adicional que se desvía del objetivo primordial, que es el desarrollo de la cría".
El incremento de los ataques reiterados por parte de gaviotas podría comprometer el desarrollo de los ballenatos e inducir a las ballenas francas a abandonar la península Valdés hacia otras áreas de reproducción, afirman los expertos.
Según los especialistas en aves de Madryn el número de nidos de gaviotas en las colonias cercanas a Fracaso en el golfo San José se había triplicado entre 1979 y 1994. Si bien este incremento era sólo una de las posibles causas del asedio, no se pasaba por alto que "el movimiento diario de las aves en y hacia los depósitos de basura cerca de península pueden haber contribuido al crecimiento de las poblaciones de gaviotas".
Para Sironi, "en otras regiones del mundo donde estas fuentes de alimentosextra originados por el hombre (basurales urbanos, plantas procesadoras de pescado) fueron cubiertas o removidas, las poblaciones de gaviotas volvieron a reducirse a niveles más acordes con sus fuentes naturales de alimentos".
Según Roxana Schteinbarg de Taboada, coordinadora ejecutiva del Instituto de Conservación de Ballenas (ICB), representante en la Argentina del Whale Conservation Institute -actualmente Ocean Alliance- "en Madryn, desde hace un año y medio, se está efectuando un mejor manejo de basurales y existe una planta en dicha ciudad que efectúa el reciclaje de los desechos de pescado. De todos modos -aclara- aún falta seguir incorporando tecnología, en especial a los basurales urbanos, y determinar si este mejor manejo está incidiendo en la población de gaviotas".
El mundo de los cetáceos
- Las personas que deseen sumergirse en el mundo de las ballenas –para muchos, los cetáceos más atractivos del planeta– tienen la posibilidad de contactarse con el Instituto de Conservación de Ballenas (ICB), representante en nuestro país del Whale Conservation Institute, actualmente Ocean Alliance, fundado por el investigador y experto en la ballena franca austral Robert Payne, que está armando un archivo de imágenes sobre el tema. La dirección del organismo es G. Merou 833, Martínez. Por teléfono: (011) 4717-5458. E-mail: icb@icb.org.ar Y en Internet: www.icb.org.ar






